lunes, febrero 01, 2016

Amor y paz. Gén.cap.33

Saludos amigos. Comentaré en el capítulo 33 de Bereshit (Génesis) el reencuentro entre Yaaqov (Jacob) y Esaw (Esaú) para extraer enseñanzas de la Toráh o Palabra de YaHWéH, el Todopoderoso. Dice al comienzo del capítulo:

Gén 33:1 Al levantar la vista, Yaaqov vio que venía Esaw acompañado de cuatrocientos hombres. Dividió los hijos entre Leah, Rajel, y las dos criadas, (2) poniendo a las criadas con sus hijos al frente, a Leah con sus hijos después, y a Rajel y Yosef al final. (3) Él mismo se fue al frente y se postró hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano. (VIN)

Antes de todo debemos ubicarnos en el contexto de la situación. Recordemos que este reencuentro sucede luego de que Yaaqov, muchos años antes, huyó de su casa y de su hermano Esaw porque le había robado la bendición del padre Yitsjaq (Gén.27), reservada para el primogénito que era Esaw. Y también luego de que Yaaqov, en el tiempo que estuvo lejos de su hermano, formara familia en la casa de su tío. Esaw había quedado con rencor por ese hecho, incluso se había propuesto matar a Yaaqov luego de que muriera el padre de ambos (Gén.27:41). En el capítulo anterior Yaaqov, con la intención de apaciguar el enojo y rencor de su hermano al enterarse con mensajeros que emprendió viaje a su encuentro con cuatrocientos hombres, le envió regalos con sus sirvientes adelantándolos. No sólo eso, también oró profundamente a YaHWéH para que le salvara de su hermano si él quisiera atacarlo, enseñando que siempre ante una situación difícil de manejar hay que acudir al Amo del Universo, pues de Él podemos recibir segura protección.

Entonces llega el reencuentro. En primer lugar Yaaqov, sin saber la intención de su hermano que llega con cuatrocientos hombres, ubica a su familia y luego pasa al frente, pero no en posición de luchar, sino con reverencias a su hermano mayor aunque hayan nacido gemelos. Esta actitud de Yaaqov nos deja una gran enseñanza, pues amó a Esaw ofreciendo la paz, aún a pesar de la posibilidad de que se le acercara con ánimo de vengarse. Esta es una enseñanza de la Toráh a través de este caudillo, que luego Yahoshúa, nuestro Maestro y Mesías, cuando vino la confirmó diciendo:

Mat.5:43 “Ustedes oyeron que se dijo: 'Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo'. (44) Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por los que los persiguen; (45) para que sean hijos de su Padre que está en el cielo; porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. (VIN)

La frase "Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo" no debe confundirse totalmente con un mandamiento de la Toráh o de YaHWéH, puesto que en parte es mandamiento: "Amarás a tu prójimo" (Lev.19:18), y en parte es una interpretación de antiguos israelitas: "odiarás a tu enemigo", posiblemente de palabras de David (Salm.139:21-22), o algunos pasajes de Devarim (Deut.7:2) por ejemplo, al conquistar la tierra de Kenaan. El sentido correcto de la frase es como aparece en el Mateo de Shem Tov, según la traducción de Yosef Alvarez: "Y amarás al que te ama y odiarás al que te odia". Y el Mesías cuestionará esa interpretación al decir (en Mat.5:46, DHH): "Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así.".

Y el Mesías enseña a hacer lo que hizo Yaaqov, esto es: "Amen a sus enemigos, y oren por los que los persiguen". Yaaqov oró a YaHWéH antes del encuentro (Gén.32:10-13), para que le proteja junto a su familia de un posible ataque de su hermano. Y luego, al tenerlo enfrente, decide amarlo con sus reverencias. Vale aclarar que no hay que confundir el amor a los enemigos, como lo mostró Yaaqov, a nivel de naciones, que es distinto; tal como es distinto el mandamiento "no matar" de "no asesinar". No se puede aplicar el amor a naciones enemigas dejando que dañen al pueblo, lo mismo que en las relaciones interpersonales. Tampoco se puede entender el amor al enemigo como permitirle que haga cualquier cosa a uno, hasta el riesgo de perder la vida. Yaaqov estaba preparado para luchar si era necesario, pero antes probó con el amor, sobre todo confiando en YaHWéH. Y el disciplinamiento con amor no es permitir que se haga cualquier cosa, como por ejemplo de padres con hijos.

¿Cuál fue entonces la reacción de Esaw? Dice la Escritura:

Gén.33:4 Esaw corrió a saludarlo. Lo abrazó, y echándosele al cuello, lo besó; y ambos lloraron.  (VIN)

Con respecto a este hecho, dicen los comentarios del Rabino Marcos Edery en su versión de la Toráh:

“CORRIÓ HESAV A SU ENCUENTRO Y LE ABRAZÓ, SE ECHÓ SOBRE SU  CUELLO Y LE BESÓ Y ELLOS LLORARON.” Esta actitud emotiva por parte de Hesav no deja de extrañar a los comentaristas, la palabra Vaishakehu (y lo besó) está marcada en el texto hebreo con un punto sobre cada letra, lo que indicaría que los sabios de la Masoráh dudan acerca de la sinceridad de esta actitud de Hesav, pero el hecho es que el texto bíblico dice vaishakehu — lo besó — y entre eliminar una palabra de la Toráh — (cosa completamente descartada) y dejarla, a pesar de las dudas que despierta, los sabios optaron por marcarla puntuándola.
 
Ibn Hezra objeta este Midrash y dice: "...Literalmente entendemos que Hesav no pensó hacer mal alguno a su hermano y la prueba es que ambos lloraron, tal como ocurrirá cuando Iosef se encuentre con sus hermanos. (Véase Gén. 45:1 y 2y 45: 14)”.

Dice Rabí Shimón: Existe una bien difundida tradición que enseña que Hesav odia a Iahacov, pero en aquel momento se despertó la misericordia de Hesav al ver a su hermano postrándose ante él y lo besó de todo corazón.” (Basado en Rashí y en el Midrash Rabbáh).

Interesantes comentarios a tener en cuenta al momento de analizar la reacción de Esaw. Por mi parte estoy de acuerdo con la posibilidad de los dos últimos comentarios. Y el último es el que se da en muchas ocasiones en la realidad. Porque justamente a eso apunta la enseñanza del Mesías con el amor al enemigo, a cambiar mediante el amor cualquier sentimiento de odio en el prójimo. Y al hacer eso, probamos mediante la acción que somos hijos de YaHWéH. ¿Y qué significa esto? Ser hijo de nuestro Padre Celestial es imitarle, tolerando lo más posible los errores de los demás, teniendo compasión y misericordia ante sus ofensas. El Todopoderoso ama también a sus enemigos, a los tales como dijo el emisario nazareno Yaaqov (en Stgo.4:4 VIN): "Gente adúltera, ¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Elohim? Por tanto, cualquiera que quiere ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Elohim.". A esa gente no le interesa hacer la Voluntad de YaHWéH, obedeciendo Sus mandamientos; por eso son enemigos de Él, desprecian Sus Consejos y Su Autoridad, prefieren las cosas mundanas y todo lo que no tenga que ver con lo celestial, cayendo muchos en una falsa fe o en el ateísmo. Pero aún así, YaHWéH ama a todos tratando con Su Disciplina (incluyendo castigos) que se arrepientan de sus malos caminos y le busquen a Él, haciendo justicia en muchos casos, y perdonando muchas ofensas en otros.

Ser hijos de YaHWéH es cumplir con la meta para la que fuimos creados. Cuando el Altísimo dijo (en Gén.1:26, VIN): "Entonces dijo Elohim: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza'", creó al ser humano con la capacidad de imitar al Todopoderoso. Por eso una persona debe crecer y aprender a poner en práctica los mandamientos que le ayudarán a mostrar la semejanza con el Creador. Y esto es llegar a ser hijo del Amo del Universo. A esto también se refería el Mesías cuando dijo (Mat.5:13, VIN): "Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará? No sirve ya para nada, sino para tirarla fuera y que la pisotee la gente.". La sal es buena cuando mantiene su propiedad de dar sabor y también de conservar, como por ejemplo carnes, tal como hacían en la antiguedad cuando no existían heladeras o neveras. La sal, al impedir la descomposición de la carne, sumado esto a la blancura, es una metáfora de mantener la pureza o santidad por medio de la obediencia a los mandamientos. Y ser como la sal que no pierde su propiedad, significa usar la capacidad con la que fuimos creados para llegar a ser semejantes a nuestro Creador. A esto apunta la declaración del Mesías cuando dijo (en Mat.5:48, BTX3): "Vosotros pues sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.". O sea, cumplan con el próposito para el que fueron creados para ser semejantes a YaHWéH el Creador. No significa igualar la perfección, así como tampoco se iguala la santidad en la declaración: "Háblale a toda la comunidad israelita y diles: Ustedes deben ser santos, porque Yo, Yahwéh su Elohim, soy Santo." (Lev.19:2, VIN)
 
El amor al enemigo también implica no vengarse en caso de algún daño recibido de alguien, pues es el Todopoderoso quien hará justicia tarde o temprano. Yaaqov no había sido perjudicado en el robo de la bendición al primogénito, al contrario. Y luego tuvo que cargar con la consecuencia del exilio de su hogar. Fue Esaw el perjudicado, aunque con justicia, porque había menospreciado su primogenitura por un plato de lentejas (Gén.cap.25). Y Esaw, a pesar de haberse desviado de hacer la Voluntad de YaHWéH, él da la enseñanza de no vengarse de alguien que le había engañado. Esaw ama a Yaaqov olvidando aquel hecho que le había enojado tanto como para desear matar a su hermano. Ahora bien, podemos entender que Esaw amó de esta manera a Yaaqov porque YaHWéH tocó su corazón, escuchando la plegaria del patriarca. Es decir, cuando uno no anda según la Voluntad del Altísimo, es difícil que cumpla con el amor a un enemigo, porque no puede ser un verdadero hijo de YaHWéH, no puede asemejarse a Él. Por eso se comprende que este encuentro pacífico y de amor se dió gracias a los méritos de Yaaqov por andar como YaHWéH quería.

Para alcanzar un elevado nivel de amor, como llegar amar a un enemigo o no sólo a quienes aman a uno, es necesario hacer la Voluntad de YaHWéH, especialmente según el ejemplo del Mesías. Ser obedientes a los Mandamientos del Santo Bendito Sea, y seguir el ejemplo del Mesías, hace que el Amo del Universo favorezca tal como está escrito:
 

Deut.6:18 Haz lo que es recto y bueno a la vista de Yahwéh, para que te vaya bien en la tierra y que puedas poseer la hermosa tierra que Yahwéh tu Elohim prometió bajo juramento a tus padres, (19) y que él te quite del medio a todos tus enemigos, como ha prometido Yahwéh. (VIN)

Cuando hacemos lo que es recto, según sus mandamientos, y bueno a la vista de YaHWéH (aún en lo secreto), Él nos favorecerá ante cualquier enemigo como lo hizo con Yaaqov. Cuando somos fieles a YaHWéH y hacemos su Voluntad, Él nos eleva espiritualmente para diferenciarnos del común actuar del mundo, porque estaremos en el grupo que se asemeja al Todopoderoso y al Mesías. Por eso también está escrito con promesa: 

Deut.28:1 Ahora bien, si obedeces a Yahwéh tu Elohim, para observar fielmente todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, Yahwéh tu Elohim te pondrá muy por encima de todas las naciones de la tierra. (7) Yahwéh pondrá en fuga a tus enemigos que te ataquen; por un solo camino marcharán contra ti, pero huirán de ti por siete caminos. (VIN)


Ahora entendemos por qué debemos amar a nuestros enemigos. Porque confiando plenamente en YaHWéH no debemos temer, y sucederá lo que Él quiera que pase, ya que todo está en Sus manos. Cuando oramos por Su protección y mantenemos nuestro compromiso por agradarle, no debemos temer a nuestros enemigos, más bien debemos amarlos por si ocurre como con Yaaqov, en cuanto a ablandar el corazón enemigo y darle una enseñanza. Además ese amor, que en general para el mundo es difícil de practicar, siempre tiende a la paz. A veces nuestros familiares, sobre todos los que conviven en el mismo hogar, se transforman en cierta clase de enemigos que ponen a prueba nuestro comportamiento frente a YaHWéH. Y esto ya lo había visto el profeta Mijáh (Miqueas), y fue profetizado también por el Mesías, como está escrito:

Miq.7:6 Porque el hijo insulta al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra la suegra -y los enemigos de un hombre son los de su familia.  (VIN)  

¿Cuál es entonces la salida ante una situación como esa? El amor al enemigo, incluso a los ocasionales como pueden llegar a ser los familiares. Porque el mismo profeta también ha dicho a continuación:

Miq.7:7 Sin embargo yo miraré a Yahwéh, esperaré al Elohim que me salva, mi Elohim me oirá. (8) No te alegres de mí, enemiga mía; aunque he caído, me vuelvo a levantar; aunque me siento en tinieblas, Yahwéh es mi luz. (9) Tengo que soportar la ira de Yahwéh, ya que he pecado contra Él, hasta que Él defienda mi causa y respalde mi reclamo. Él me hará salir a la luz, disfrutaré su vindicación. (VIN)  

Amar al enemigo sin responder un agravio, sin hacer ninguna venganza. Esto es mirar a YaHWéH, es esperar en Él mientras oramos para que cambien el corazón enemigo. Pero el verdadero enemigo o adversario del hombre está por encima de cualquier ser humano; es el "satán", el ser creado para probar el comportamiento de los fieles del Altísimo. Este ser, que ha probado a Job por ejemplo, a veces influye en las personas para que se transformen en enemigas, sobre todo de las que buscan andar bien agradando a YaHWéH. Por eso dice el profeta: "No te alegres de mí, enemiga mía; aunque he caído, me vuelvo a levantar; aunque me siento en tinieblas, Yahwéh es mi luz.". Muchas veces tropezamos por provocaciones de enemigos, incluso de familiares. Pero gracias a la Misericordia paciente de YaHWéH, más aún por el sacrificio del Mesías, nos levantamos con amor para restablecer la paz, pidiendo perdón o perdonando, intentando estar siempre atentos a amar a nuestros enemigos para no responder mal con mal. Quizás soportemos castigos merecidos de YaHWéH para nuestra disciplina, para nuestra corrección por nuestras fallas. Pero por la obra redentora del Mesías saldremos finalmente victoriosos en nuestra lucha, pues YaHWéH perdonará y nos hará andar en la Luz de la mano del Mesías.  

Cuando se ama como enseñó el Mesías, también se santifica el Nombre Bendito de YaHWéH. Cuando rezamos el "Padre nuestro" decimos: "Santificado sea tu Nombre". Y es con ese amor distinguido que uno santifica el Nombre Bendito, ya que ese Nombre significa sobre todo Misericordia y Compasión, lo que debe abundar en nuestro amor, y no sólo con quienes nos aman.

Gabriel.