Parashá Teruma 5772 (Ofrenda) Éx.25:1–27:19
Por Gavriel Ben Yosef de Santa Fe, Argentina.
Bendiciones a todos amigos. Seguimos estudiando el Libro de Shemot (Nombres), conocido comunmente como “Éxodo”, y ahora con la porción de la Torá llamada Terumá, que significa en principio "ofrenda". Desde esta sección hay cinco continuas dedicadas a la construcción del Santuario hasta el final del Libro Shemot. Con ayuda del Eterno trataremos de extraer las más posibles enseñanzas del análisis de Sus Palabras.
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Ex.25:1-2 vaidabér IHWH el-moshé lemór: dabér el-bené israél veikju-lí terumá meét kol-ísh ashér iddevénu libó tikjú et-terumatí:
Ex. 25:1-2 IHWH le habló a Moshé, diciendo: “Transmíteles a los israelitas. Diles que tomen una ofrenda para Mí. Que tomen Mi ofrenda de todo aquel cuyo corazón lo motive a entregarla. (Torat Emet)
Dice el Midrash (Parperaot LaTorá, Shemot, Ed.Keter Torá): «Explican los Sabios que cuando Hashem le ordena a Moshé: “Que tomen para Mí un donativo”, la expresión “para Mí” significa “En Mi Nombre” y alude a que al sacar de sus bienes y capital para ayudar al prójimo, uno expresa su fe y confianza en el Nombre de Hashem, y sobre una persona tan magnánima dicen los Sabios: “Todo aquel que (con sus actos de bien) complace a sus semejantes, Hashem se complace en él.” (Avot 3:10).
¿Por qué expresa el versículo: “Diles que tomen una ofrenda para Mí?, ¿cuál es el alcance de la expresión para Mí, siendo que todo es de Él? En otras palabras: ¿Cómo se puede tomar para Él algo que ya es de Él? Rashi (Rabenu Shelomo Itzjaki) responde: “Para Mí” significa “en Mi honor”. (De modo que el versículo se leería así: “Diles que tomen una ofrenda en Mi honor”.)»
Como dicen los Sabios: “Todo es de Él”, incluso cada uno de nosotros. Terumá puede traducirse como ofrenda, regalo, algo que es destinado a lo celestial. Su raíz denota elevación, una ofrenda elevada hacia el cielo, y por ello también una glorificación del Todopoderoso. Por tal razón se comprende la explicación de Rashi, en cuanto que “para Mí” debe entenderse como “en Mí honor”.
¿Y qué ofrendamos? En principio la enseñanza apunta a la Tzedaká (Caridad), aprendiendo que todo lo que existe en la tierra es del Altísimo, y que todo lo que poseemos es como un permiso para disfrutar Sus bienes creados. Todo es de todos y debemos compartirlo si es que queremos seguir disfrutando de más bienes o lo necesario. Esa es una de las enseñanzas de la ofrenda para el Eterno.
Por otro lado tenemos algo mucho más valioso que ofrendar, que es nuestro vivir en este mundo. Ofrendamos nuestra humanidad que es propiedad de Él, ya que cuando Él lo dispone nosotros partimos de esta vida. Nuestra vida es un préstamo para que sea ofrendada en honor al Eterno para glorificarLo y así seamos bendecidos por sus dádivas.
Para explicar mejor sobre nuestra vida como préstamo del Altísimo, tenemos la parábola de los talentos que dio Yeshúa nuestro Mesías, quien luego de contar que un amo entregó talentos a sus sirvientes al irse de viaje y regresar, dijo:
Mat.25:19-29 “Después de mucho tiempo, volvió el amo de aquellos sirvientes y ajustó cuentas con ellos. (20) Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: ‘Amo, usted me entregó cinco talentos, y mire, he ganado otros cinco talentos’. (21) Su amo le dijo: ‘Bien hecho, sirviente bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el disfrute de tu amo’. (22) Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: ‘Amo, usted me entregó dos talentos, y mire, he ganado otros dos talentos’. (23) Su amo le dijo: ‘Bien hecho, sirviente bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el disfrute de tu amo’. (24) “Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: ‘Amo, yo sé que usted es un hombre exigente, que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció. (25) Por eso tuve miedo, y fui y escondí su talento en la tierra. Aquí tiene usted lo que es suyo’. (26) En respuesta su amo le dijo: ‘Sirviente malo y perezoso, sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí. (27) Por lo tanto, debiste haber depositado mi dinero en el banco, para que al venir yo, recibiera lo mío con intereses. (28) Así que, quítenle el talento y dénselo al que tiene diez talentos. (29) Porque a todo el que tiene se le dará más, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
Las diferentes cantidades de talentos son las diferentes capacidades de cada uno, como también los bienes que les toca en la vida. Todo lo recibimos del Amo del Universo como préstamo para hacerLe una ofrenda como lo explicamos antes, hecho representado en el empeño que debían hacer de los talentos los siervos. En la parábola, el siervo que escondió su talento alude al que esconde su vida con egoísmo para sólo su propio deleite sin glorificar al Dador de su vida y Creador del Mundo con todas sus cosas compartiéndolas con los demás. Significa negarse a ofrendar con sus bienes y acciones de bien de la mano del altruismo para amar correctamente al prójimo. La devolución del mismo talento que el Amo del Universo da a cada uno, es vivir una vida negándose escuchar las Instrucciones y Enseñanzas del Altísimo, y devolverLe esa vida prestada sin dejar buenos frutos (desperdiciando la capacidad celestial) y sin glorificarLo con agradecimiento debido.
“Porque a todo el que tiene se le dará más, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”. Definitivamente, el que entrega su vida en ofrenda al Cielo sirviendo al Altísimo, y compartiendo sus bienes adquiridos con los necesitados, siempre recibirá bendiciones cumpliendo sus anhelos. Pero el que acumula con avaricia, es como lo explica el Rab Shalom Arush, en su obra “En el Jardín de la Fe”.
«La avaricia es un rasgo muy grave y cruel. Al hombre avaro le gusta el dinero hasta tal punto que su corazón está cerrado para sentir el dolor del prójimo. A causa de esto se conduce con crueldad, no tiene compasión por las criaturas necesitadas y no se acerca a ayudarles con caridad. Hasta no se da cuenta de su crueldad y cree que la justicia está de su lado, porque el amor al dinero le enceguece, como está escrito (Deuteronomio 16:19): “Pues el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. El hombre avaro es pues generalmente odiado y todos le maldicen, lo que evidentemente no es una bendición, ni para su vida ni para su dinero.
Existen varios tipos de avaros:
- Algunos son avaros sólo con los extranjeros, no con sus allegados.
- Algunos se conducen contrariamente: por fuera son gastadores, pues buscan los honores; pero en sus hogares son avaros.
- Otros son avaros con todo el mundo; pero para su propio placer están dispuestos a gastar mucho dinero con gran facilidad, mimándose a sí mismos.
- • Y hay avaros con todo el mundo, que tampoco se permiten sacar provecho del dinero que disponen. Ellos esconden su dinero en algún lugar y, finalmente, todo se pierde o queda para el beneficio de otros.
¡Esto es mío!
El mal rasgo de la avaricia encuentra su fuente en el concepto de “Con mi propia fuerza y el poder de mi mano logré este acierto” – la errónea creencia que el dinero se consigue exclusivamente gracias al esfuerzo del hombre, le hace creer que le pertenece exclusivamente a él, y quiere guardarlo para sí mismo. Es la falta de entendimiento que el Creador enriquece y empobrece; que si Él quiere que tenga el hombre dinero, aunque lo gaste, siempre seguirá teniéndolo y no habrá nadie que pueda tocarlo, incluso ni un sólo céntimo. Pero si el Creador no quiere que tenga dinero, ninguna astucia será útil y sus esfuerzos por guardarlo serán vanos. Aunque lo esconda en mil cajas de caudales, Él se lo tomará.»
Ahora bien, cuando uno ofrenda su vivir sirviendo al Eterno con el cumplir de Sus Mandamientos (ofrenda de oro, plata, cobre, piedras, telas, etc.. Ex.25:3-7, que, además de hacer caridad, alude a elevar lo material por medio de su espiritualización); y aprendiendo a amar como Él lo enseña aferrándose a la plegaria para agradecerLe, auto-juzgarse y recibir sabiduría (ofrenda de aceite), entonces se logra hacer lo que viene a continuación: “Hacer un Santuario en uno mismo”.
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Ex. 25:8 veasu li mikdash veshajanti betojam: Háganme un Santuario y Yo habitaré en ellos.
Torá Emet (Ed.Keter Torá) nos enseña:
«Gramaticalmente debió haber dicho “habitaré en él”, en el Santuario. El plural “en ellos” alude –enseñan los Sabios- a que cuando del mundo hacemos un Santuario para Hashem, entonces Él mora dentro de ellos –dentro de cada individuo.»
Dice el Midrash: «”Veasú li Mikdásh beshajantí betojám.” “Me harán un Santuario y moraré en ellos.” Los Sabios han establecido que el hombre es un microcosmos, y orientado en esa dirección, la idea del versículo de construir un Santuario para Hashem apunta a que cada uno construya un Santuario dentro de su propio ser. Y cuando Hashem more en el interior de cada individuo se verificará entonces la continuación del versículo: “Moraré en ellos”, es decir, ya no meramente dentro de individuos particulares, sino dentro de todos ellos como unidad.”»
Para que los israelitas tuvieran su Santuario y el Todopoderoso morara en ellos, primero tuvieron que hacer las ofrendas. Ofrendaron sus vidas en haras del servicio celestial, obedeciendo los Mandamientos del Altísimo para recibir Sus bendiciones. No significa que todos deban transformarse en maestros o rabinos. Significa la decisión de vivir de acuerdo a las Instrucciones del Eterno que se encuentran en las Escrituras (Torá y restantes). Y cada uno llegará a vivir de acuerdo a sus posibilidades y capacidadades en el lugar que se encuentre; de allí se explica las ofrendas de diferentes metales y materiales. Aun de esa manera cada uno puede llegar a ser “sacerdote”, entendido como un canal de transmisión de luz celestial a través de las buenas obras y los ejemplos, además de enseñanzas orales.
Pero, ¿cómo sabemos que logramos hacer un Santuario en nuestra vida y que el Altísimo mora en nosotros? Acudamos a palabras de otro gran Sabio, que fue alumno de Gamaliel y enviado a enseñar la Palabra Celestial a los gentiles, Shaúl de Tarso (“Pablo”), que dijo:
1Cor.3:16-17 ¿No saben ustedes que son templo de Elohim [D’’s], y que el espíritu de Elohim mora en ustedes? Si alguien destruye el templo de Elohim, Elohim lo destruirá a él; porque santo es el templo de Elohim, el cual son ustedes.
1Cor.6:19-20 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu de Santidad que mora en ustedes y que recibieron de Elohim, y que ustedes no son suyos? Pues los han comprado por un precio; por eso, glorifiquen a Elohim en su cuerpo.
Shaúl nos enseña que nuestro cuerpo es como una “casa” destinada desde nacimiento para ser templo o santuario para que more el Espíritu de Santidad del Todopoderoso y nos guíe en la vida. Y como fue creado con el propósito para que sea morada de la Santidad, por ello el cuerpo debe tener señales de que ello ocurra, es decir, no debe ser profanado con ninguna marca, tatuajes, agregados o modificaciones; así como también, en especial en las mujeres, el cuerpo debe ser exhibido con recato (sin provocar el deseo carnal). Si uno quiere ser servidor del Eterno, debe mantener un cuerpo puro, limpio, porque como dice Shaúl, “fuimos comprados” (con la vida), o adquiridos para que la Presencia Celestial more en nuestra alma. Y esta purificación no sólo se refiere a lo exterior del cuerpo, sino también a lo interior, a lo espiritual del alma que debe desprenderse de las erróneas creencias, de todo lo que esté en contra de las enseñanzas del Eterno.
Cuando la Torá, en Ex.25:8, dice “Me harán un Santuario y moraré en ellos”, se refiere a que toda la humanidad (cuerpo y alma), debe disponerse para morada de la Santidad del Todopoderoso, como enseñan los Sabios y Shaúl. Pero, cuando se mezcla un vivir sin cuidado (tanto físico como espiritual), y no se aprenden las buenas acciones que santifican el Nombre del Altísimo y lo glorifican, entonces no habrá santuario en el alma y la fe correcta desaparecerá. Por eso dijo Shaúl:
2Cor.6:16-18 Y ¿qué armonía tiene el Templo de Elohim [D’’s] con los ídolos? Porque vosotros son el Templo del Elohim Viviente, como Elohim dijo: “Habitaré y andaré en ellos; y seré el Elohim de ellos, y ellos seran mi pueblo” (Lev.26:11-12). Por lo cual salgan de en medio de ellos, y apartaos [de los idólatras], dice IHWH; y no toquen lo inmundo, y Yo los recibiré, y Seré a vosotros Padre, y vosotros me serán para mí hijos e hijas, dice IHWH Todopoderoso.
Eliminar la idolatría de la vida de uno es la principal condición para que more el Espíritu del Altísimo en el alma como santuario. Desprenderse de la idolatría como por ejemplo la trinidad; o de creer que el Eterno se ha encarnado en un hombre; o de confiar en la intervención de “imágenes santas”; etc.. Y eliminar la idolatría que provoca el ego con la necedad de la desobediencia a la Palabra del Eterno. O uno adora obedeciendo al Único Todopoderoso Indivisible e Inigualable nunca encarnado; o se adora a sí mismo haciendo sólo lo que su ego le diga y que coincide con la costumbre del mundo agradando a los hombres.
Y cuando uno decide purificar su alma quitando lo sucio en obediencia a los Mandamientos del Eterno, debe cuidarse de no volver a profanarlo con toda creencia incorrecta y malas acciones contra el prójimo. Yeshúa de Nazaret también reflejó este concepto con una actitud suya, como está escrito:
Mat.21:12-13 Yeshua entonces fue directamente al Templo y entrando en el atrio, echó a todos los que vendían y compraban en el Templo y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían palomas, y les dijo: "Escrito está: Mi casa será llamada Bet Tefilá [Casa de Oración] para todas las naciones" [Is.56:7], mas por estas cosas ilegítimas que hacéis, la habéis cambiado en una casa de ladrones". (C.R.)
“Yeshúa”, que representa la aplicación correcta de la Torá, fue al “Templo” del alma y quitó a los “ladrones” (los engaños humanos), a los que ensuciaban al Templo (por medio de tergiversaciones de las santas enseñanzas celestiales). Esta limpieza debe ser hecha tanto en un judío como en un gentil para que pueda morar correctamente el Espíritu de Santidad.
Yeshúa también citó a Isaías, recordando que el Templo debe ser Casa de Plegarias. Pues, así debe ser el Templo en el alma de cada uno, una Casa de oración constante para el auto-juzgamiento en función de las ordenanzas/juicios (Mishpatim) del Altísimo; también para agradecimiento diario de sus bendiciones; y para poder asimilar la Sabiduría Celestial inmersa en las Escrituras, solicitándola cada semana respetando el Shabat.
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Ex. 25:10-11 veasu aron… Hagan un Arca… (11) Cúbrela de oro puro por dentro y por fuera...
Rescataré de esta sección 7 elementos de la construcción del Mikdash (Santuario) para comentar. En primer lugar el Arón/Arca. Éste contenía las Tablas de los “Diez Mandamientos”. El Arca representa a la vida que se rige por los Mandamientos de la Torá. El Arca debía estar en lo más sagrado del Santuario, al que el Sumo Sacerdote podía entrar sólo una vez al año. Así también debe estar la Torá metida en el corazón de cada israelita con la mente estudiando cada día los Mandamientos, y disfrutando de la conexión plena con el Altísimo honrándoLo el séptimo día de la semana (Shabat).
Y el Arca estaba cubierta de oro puro por fuera y por dentro. Tal como enseñan los Sabios, alude a que tu imagen buena o santa exterior (vestimentas y tradiciones) sea como la de tu interior (con buenas acciones y amor al prójimo). El Eterno enseña con el Arca a no tener hipocresía y a brillar en virtud de la Gloria del Altísimo por obrar reflejando su Luz, así como lo ha enseñado Yeshúa el Mesías, diciendo:
Mat.23:23 “¡Ay de ellos, de los escribas y de los perushim [fariseos], que diezman (la menta), el anís y la granada; pero que cometen robo (y dejan de hacer) lo que es más pesado, esto es, los juicios de la Torah que son: bondad, verdad y fidelidad. Estos son mandamientos dignos de cumplir, uno no debe olvidarlos. [Mat.Hebreo de Shem Tov. Trad.J.Alvarez]
El “diezmar” del que habla Yeshúa alude al cumplimiento ferviente de todos los decretos rabínicos (halajot) que componen la Torá Oral junto a las tradiciones judías. Esto se entiende como cubrir el Arca por fuera de oro. Pero, al desatender lo ensencial de la Torá, como el amor altruista, la bondad, la compasión, la verdad, la sinceridad, la fe firme y libre de decretos humanos que alejan del verdadero temor al Eterno (ver Is.29:13), entonces le faltará al “Arca” la cobertura interior de oro. Entonces se tropieza con la peligrosa hipocresía. Yeshúa reclamaba que sean como el Arca, enchapada en oro puro por fuera y por dentro.
Y Shaúl de Tarso también lo explicó claramente cuando dijo:
Rom.2:28-29 Pues el judío verdadero no es simplemente por apariencia externa, ni por gloriarse en la circuncisión que se hace exteriormente en la carne; (29) sino que es judío auténtico el que lo es en lo interior, y la circuncisión más importante es la del corazón, espiritual más que literal, la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de D-s. (C.R.)
De ninguna manera está hablando Shaúl en contra de la circuncisión, sino reclamando que la circuncisión del corazón es la principal, en sentido tal como el Altísimo lo pidió también en la Torá cuando dijo:
Deut. 10:16 Y circunciden el prepucio de su corazón, y no sean más de dura cerviz.
Circuncidar el corazón significa poner la Torá en él. Y estudiarla cumpliendo sus requerimientos esenciales en cuanto al amor al Eterno y al prójimo, significa quitar el prepucio del corazón, ese que lo bloquea con egoismo y lo aleja del altruismo endureciéndolo como una piedra. Por ello dijo el Eterno:
Ezeq.11:19 Les daré otro corazón, y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Quitaré del cuerpo de ellos el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, (20) para que anden según mis leyes y observen mis decretos y los pongan por obra. Entonces ellos serán mi pueblo, y yo seré su Elohim.
Entonces, con el corazón de carne y circuncidado, entonces serán como el Arca cubierto de oro puro por dentro y por fuera, y cumplirán con lo principal de la Torá. Y esta enseñanza trajo Yeshúa en lo que se conoce como Nuevo Pacto (Brit Hadasha), el cual no reemplaza a la entrega de la Torá, sino que lo perfecciona, muestra el Camino de oro puro en el alma de la Torá.
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Ex. 25:17 veasita japoret zahav tahor…: Haz también una Cubierta de oro puro...
La raíz hebrea de kaporet alude a expiación de pecados. Cuando conocemos a Yeshúa, el verdadero Mesías (no el deformado por gentiles y la nueva religión), nos cubrimos y su muerte expía nuestros pecados pasados en la ignorancia (kapará), pero no los futuros (Heb.10:26). Una vez injertados al Olivo de Israel como extranjeros y nuevos israelitas gracias a Yeshúa, quedamos igual que otro judío/israelita de nacimiento y la Torá rige nuestras vidas. En ese caso hay para todos otra “kaporet” que usar, y es la plegaria (Tefilá). La oración constante es la cubierta para la fe que abraza la Torá como un Arca de oro puro. La plegaria hará brillar ese oro con sabiduría y santidad. Y la plegaria será el medio de expiación (kapará/kaporet) que reemplaza temporalmente a los sacrificios de animales que se hacían en el Santuario o en el Templo de Jerusalem.
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Ex. 25:18 veasita shenaim keruvim zahav… Haz dos Kerubines de oro...
Dice el Midrash (Parperaot LaTorá, Shemot, Ed.Keter Torá): «Los ángeles Querubines que estaban sobre la cubierta del Arca que contenía las Tablas de la Torá tenían sus alas hacia arriba, cubriendo la cubierta del Arca, y a su vez, los rostros de ellos debían estar mirándose uno al otro.
Sobre el presente versículo señalan los Sabios posteriores. Toda persona debe procurar incorporar en su personalidad los dos hábitos aludidos en el versículo: “Sus alas deben estar extendidas hacia arriba”, es decir, siempre debe tratar de crecer y evolucionar en la escala espiritual. Y por otro lado, “sus rostros siempre deben estar mirando al compañero”, constantemente uno debe estar atento a su entorno próximo y lejano, y si fuese necesario debe extender una ayuda generosa a todo aquel que la necesitase.»
También dicen los Sabios que los Keruvim tenían cara de niño. Con respecto a esto recordamos la enseñanza de Yeshúa, como está escrito:
Mat.18:1-3 En aquella hora los talmidim [discípulos] se le acercaron a Yeshua y le dicen: ¿Quién es entonces el mayor en el Maljut Hashamayim [Reino de los Cielos]? (2) Y llamando a un niñito, lo puso en medio de ellos, y dijo: (3) "De cierto os digo: Si no hacéis teshuváh [se vuelven al Eterno en arrepentimiento] para experimentar una transformación interior radical, al punto que vuestras almas sean restauradas hasta volver a ser como niños, de ningún modo entraréis en el Maljut HaShem". (C.R.)
Y ser como niño implica estar dispuesto siempre a aprender, aún teniendo muchos conocimientos. Porque ante la Sabiduría del Padre Celestial nunca sabremos nada. Y ser como niños implica que los errores cometidos al pecar sean subsanados rápidamente por una transformación sincera del alma (Teshuvá), no dejando que la maldad gobierne el corazón, sino el amor con total humildad de espíritu. Por eso dijo también Yeshúa: “Cualquiera que anhele hacerse grande entre ustedes será su servidor, y cualquiera que anhele ser el primero entre ustedes será siervo de todos.” (Mar.10:43-44).
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Ex. 25:23-24 veasita shuljan… Haz también una Mesa de madera de acacia… (24) Cúbrela de oro puro…
Será muy útil la siguiente cita:
«Comer en la mesa es simbólico de estar conectado directamente con Dios y no recibir de Él de manera indirecta. Subir a la mesa es una cuestión de buscar a Dios y tratar de hacer la conexión. De hecho, todo lo que hacemos para incentivarnos y volver a Dios por propia iniciativa, “el incentivo desde abajo”, debe en última instancia originarse en un “incentivo desde arriba”, iniciado por Dios. Así, el Rebe Najmán puntualiza que las letras de la palabra hebrea que designa a la mesa, ShULJaN, tiene como valor numérico el 394 (Shin:300 + Vav:6 + Lamed:30 + Jet:8 + Nun:50 = 394). Y es el mismo valor de las letras en la frase: “IHVH YeKaRVeNU”, “Quiera HaShem acercarnos” (Tzadik #476).» (Bajo La Mesa y cómo subir de allí, Avraham Greenbaum)
Y David nos dice:
Salm.23:4-6 E incluso si anduviese por valles tenebrosos no temeré mal alguno, pues Tú estarás conmigo; Tu vara y Tu bastón, ellos me consolarán. (5) Prepararás una mesa ante mí, a la vista de mis enemigos. Tú ungiste mi cabeza con aceite, rebosa mi copa. (6) Que sólo la bondad y el amor me persigan todos los días de mi vida, y en la Casa de IHWH moraré por mucho tiempo.
La Mesa es también la Torá, que fue puesta servida en el Monte Sinai para que el Pueblo de Israel pudiera comer de ella a través de todas las generaciones, y así conectarse con el Todopoderoso para no sufrir hambre espiritual, ya que el verdadero Pan de la Vida es la Palabra del Altísimo, tal como está escrito en Deut.8:3. Cuando estudiamos en profundidad la Palabra Celestial (los Mandamientos de la Torá y enseñanzas de Profetas y Sabios), nos sentamos a la Mesa y nos deleitamos con el alimento que no perece, y que nos saciará eternamente, tal como dijo Yeshúa: “Trabajen, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna” (Juan 6:27).
Para que nuestra Mesa se cubra de oro puro, se debe trabajar para que el pan de la bondad y el amor nos acompañe cada año más y más, lo que significará que estaremos cumpliendo correctamente los Mandamientos y brillará como oro puro nuestra santidad, aunque debamos ser pacientes y perseverantes como enseña otro Salmo (37:6) que dice: “Sacará a luz tu rectitud, y tu justicia como sol [brillante como el oro] al mediodía”. O sea, desde la noche de la ignorancia se va aclarando de a poco con el ingreso/amanecer de Luz al alma hasta llegar a brillar plenamente como al mediodía.
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Ex. 25:31 veasita menorat zahav tahor…: Haz una Menorá de oro puro…
La Menorá (Candelabro) tenía 7 brazos, tal como la semana tiene 7 días. Y los 7 días la Menorá debía estar encendida con el suministro de aceite de oliva. La Menorá representa también la Presencia de la Sabiduría del Altísimo que ilumina cada día a quienes le suministran aceite de oliva, es decir, que con sus plegarias y sus acciones de bien aprendidas gracias a la Torá se conectan con el Todopoderoso y reflejan Su Luz iluminando a los demás con el ejemplo. Por ello dijo David:
Salm.18:28 Tú enciendes mi lámpara, IYHWH; mi Elohim ilumina mis tinieblas.
Salm.119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, una luz a mi camino.
La raíz de ner (lámpara), también alude al suelo que se ara, además de brillo de luz. Podemos entender que nuestra alma es un suelo que debe ararse para sembrarle sabiduría con la ayuda de la Luz Celestial, porque “Contigo está la Fuente de la Vida; en tu Luz veremos luz.” (Salm.36:9). Y es la Palabra del Altísimo, la cual como Arca se debe atesorar en lo profundo del corazón, para que así también esté como en una Mesa con eterno alimento espiritual, y constante iluminación de nuestro camino de vida a través del suministro de aceite/plegarias a la Menorá todos los días de la semana, con el deleite pleno en Shabat.
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Ex. 27:1 veasita et-hamizbeaj… Haz el Altar…
Dice el Midrash: «”Altar” en hebreo es MiZBeaJ, palabra que constituye un acróstico de cuatro expresiones que le confieren al Altar su real significado:
Mejilá (perdón), porque los sacrificios ofrendados sobre el Altar son parte del servicio para obtener el perdón de Hashem. (El servicio comienza con la rectificación del hábito negativo).
Zejut (mérito), porque ofrendar los sacrificios sobre el Altar lo torna a uno meritorio. Y además, constituye un mérito, un privilegio único, hacer las ofrendas sobre el Altar.
Berajá (bendición), porque el Altar y sus ofrendas son un canal para recibir la bendición del Cielo.
Jaim (Vida), porque al actuar como dispositivo para perdonar las faltas, el Altar prolonga la vida de la gente en este mundo.
El Altar es el lugar donde la materia asciende a un nivel espiritual. Cuando le das a la materia un sentido espiritual y te conduces de acuerdo al mismo, estás haciendo del mundo físico un Altar para la causa más noble que puedas imaginar, un Altar para Hashem.»
Y el Altar es ese momento del día cuando nos derramamos en plegaria como decía David: “IHWH, a Ti elevo mi alma” (Salm.25:1), para agradecerLe todas las bendiciones de cada día; para auto-juzgarnos, arrepentirnos de los pecados y suplicar perdón; y para pedir sabiduría e iluminación.
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Ex. 26:1 veet-hamishkan taase…: Y haz el Santuario…
Y finalmente, se construye el Santuario móvil. El alma se transforma con el tiempo de acuerdo a la Guía de la Palabra del Todopoderoso. Tal como el Eterno lo dispone y lo ordena, el corazón lo debe aceptar y obedecer. El alma será una Morada para que el Espíritu de Santidad rellene con su Luz/Sabiduría, y produzca frutos que permitan iluminar a otras almas aun oscurecidas. Entonces, cuando ello ocurra en mayor cantidad de almas, el Altísimo morará en todo Su Pueblo Israelita escogido que iluminará a las naciones del mundo, y finalmente la Gloria del Eterno impondrá brillantemente su Victoria a través del regreso de Su Mesías. Amén veamén!
¡Shabat Shalom a todos!
Gavriel.



