domingo, julio 19, 2015

Vivir en el Mesías

¿Qué significa "vivir en el Mesías"? ¿Acaso es vivir sólo creyendo que el Mesías vino y somos salvos por su muerte y resurrección? ¿Sólo eso? ¿Qué sucede entonces con sus enseñanzas y sus consejos? ¿Y qué con los consejos de uno de sus principales emisarios a los gentiles, Shaúl de Tarso (Pablo)?

Si uno sólo cree en el Mesías (o "en Cristo", como suele decirse), corre el riesgo de no vivir en el Mesías. Porque para vivir de verdad en él, debe haber pruebas de ello. Y son los actos los que testifican que el Mesías vive en el corazón del creyente en él.  

Debemos partir de una meta que nos posibilitará recibir grandes bendiciones, y es cumplir con uno de los principales mandamientos del Todopoderoso: "Lev.20:26 Ustedes será santos para mí, porque Yo, YaHWéH, Soy Santo, y Yo los he separado a ustedes de otros pueblos para que sean Míos.".

Esta orden fue dada para los israelitas, pero no olvidemos que todos los creyentes en el Mesías son parte de Israel. Por lo tanto, son separados de los no creyentes u "otros pueblos". Por ello dijo Pablo:

Ef.2:19 Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los consagrados y miembros de la familia de YaHWéH. (20) Han sido edificados sobre el fundamento de los Enviados y de los Profetas, siendo Yahoshúa [Yeshúa] el Mesías mismo la piedra angular.

Y por esa razón estamos obligados a cumplir el mandamiento de ser santos como el Todopoderoso es Santo. Lo que no significa que podamos llegar a ser igual a Él, sino que podemos imitar el servicio del Mesías, ya que, como dijo Pablo: "Porque en él reside corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina; y ustedes están completos en él, quien es la cabeza de todo gobierno y autoridad." Col.2:9-10.

Pero, para estar completos en el Mesías, es necesario vivir en él. Ahora, ¿cómo podemos vivir en él? Para vivir en él, debemos primero morir con él. Así lo explica Pablo:

Rom.6:3 ¿Ignoran ustedes que todos los que nos sumergimos en el Mesías Yahoshúa nos sumergimos en su muerte? (4) Pues, por la inmersión quedamos sepultados con él en la muerte, para que así como al Mesías lo resucitó de entre los muertos el Poder del Padre, así también nosotros iniciemos una vida nueva. (5) 

Es decir, que para que la inmersión en aguas en su nombre tenga efecto como un "volver a nacer", hay que primero "morir a la pasada manera de vivir". De lo contrario, la inmersión o "bautismo" no sirve de nada.


Porque así como hemos venido a estar unidos con él por esa representación de su muerte, también lo estaremos por la representación de su resurrección. (6) Y sabemos que nuestro viejo hombre quedó ejecutado en el madero con él, para que se destruya el cuerpo pecador, para que ya no seamos esclavos del pecado; (7) porque el que muere se libera [del poder] del pecado. (8) Si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él.

Alguien puede creer que esto último dicho se refiere a vivir con el Mesías en el Mundo Venidero, sin embargo no es así. Si de verdad hemos muerto con él, debemos iniciar una nueva vida, lo que significa "nacer de nuevo", como el Mesías dijo en Juan 3:3-6. Y al nacer de nuevo, comenzamos a vivir con y en el Mesías, siguiendo siempre su ejemplo de vida y sus enseñanzas. Y, ¿cómo seguimos su ejemplo? Así responde Pablo:


Col.3:1 Así que si ustedes han resucitado con el Mesías, busquen las cosas de arriba, donde está el Mesías sentado a la diestra de YaHWéH. (2) Ocupen la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra; (3) porque ya ustedes han muerto, y su vida está escondida con el Mesías en Elohim [el Eterno].

Es decir que, si no buscamos las cosas de arriba, que es estudiar la Palabra del Altísimo para ponerla en práctica y pedir en oración la Guía de Su Espíritu de Santidad, arrepintiéndonos sinceramente de los pecados para no volver a comenterlos, no habremos muerto a la antigua manera de vivir ("en la carne"), y no habremos resucitado con el Mesías para que nuestra vida se "esconda" en él. ¿Por qué nuestra vida debe "esconderse en él"? Porque él nos ha escogido, y así lo ha anunciado: "Ustedes no me escogieron a mí; más bien, yo los escogí a ustedes, y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y para que su fruto permanezca; a fin de que todo lo que le pidan al Padre en mi nombre él se lo conceda. (Jn.15:16)". Y si somos escogidos por él, debemos "morir con él" a la mala y pecadora manera de vivir, para "resucitar con él" a una nueva vida haciendo la Voluntad del Amo del Universo YaHWéH, nuestro Poderoso. Y si alguna vez hicimos esto, debemos permanecer en el Mesías. Porque, tanto si dejamos de creer en él, como si dejamos de vivir en él como corresponde, por causa de las tradiciones humanas (por más sabias que parezcan), o por caer esclavos de los deseos desordenados de la carne, no permaneceremos en el espíritu del Mesías, y toda la vida se complicará en muchos pecados. Y el Mesías también ya lo advirtió, cuando dijo: "Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. (Jn.15:4)". Permanecer en el Mesías es imitarle en su obediencia al Todopoderoso. Por ello el fruto es hacer la Voluntad del Padre Celestial.  Y esto incluye la obligación de creer en el Mesías que ya vino y vivir en él. Por ello él advirtió: "Porque si ustedes le creyeran a Moisés, también me creerían a mí, porque Moisés escribió acerca de mí. (47)  Pero si no creen lo que él escribió, ¿cómo van a creer lo que yo les digo?" (Juan 5:46-47).  Por lo tanto, no creer en Yeshúa como Mesías es desobedecer al Todopoderoso, porque Él lo advirtió por medio de Moisés cuando dijo: "Ante lo cual YaHWéH me dijo: Han hecho bien en hablar así. Yo les levantaré un profeta como tú de entre su propio pueblo: pondré Mis Palabras en su boca y les hablará a ellos todo lo que Yo le mande; y si alguien se niega a hacer caso de las palabras que él hable en Mi Nombre, Yo mismo Le pediré cuentas." (Deut.18:17-19). "s

Y también, si nos oponemos a los Mandamientos del Altísimo (por ejemplo: diciendo que la Ley/Torá está dejada sin efecto por el Mesías), no podremos hacer Su Voluntad. Y esto lo advirtió el mismo Mesías, cuando dijo:

Mat.7:21 “No todo el que me dice ‘Maestro, Maestro’ entrará en el reino del cielo, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en el cielo. (22) Muchos me dirán en aquel día: “Maestro, Maestro, nosotros profetizamos en tu nombre, en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas obras poderosas!’ (23) Entonces yo les declararé: ‘Nunca los conocí. ¡Apártense de mí, obreros sin Ley!’"
 

Y no puede ser de otra manera, como lo explica Pablo:

Gal. 2:17 Pero si es que a nosotros, procurando que se nos declare justos en el Mesías, también se nos ha hallado pecadores, ¿será por eso el Mesías servidor del pecado? ¡De ninguna manera!

¿Qué quiere decir? Que creer en el Mesías no da permiso para pecar libremente, y pecar significa transgredir los Mandamientos del Amo del Universo. Quienes viven de esa manera es porque sólo creen en el Mesías, pero no viven en él.


Gal.2:18 Pues cuando edifico de nuevo las mismas cosas que derribé, demuestro que soy transgresor. (19) Porque mediante la ley he muerto desde el punto de vista de la ley, a fin de vivir para Elohim. (20) Con el Mesías fui ejecutado en el madero; y ya no vivo yo, sino que el Mesías vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Elohim, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.


¿Qué es lo que debemos lograr en la vida? Que ya no vivamos nosotros, sino el Mesías en nosotros. Cuando el Mesías vive en nosotros, lo manifestamos con nuestras acciones, y mostramos que el Todopoderoso también vive en nosotros con nuestros actos de bien que Él enseña. Amén.


Gabriel

Parashá Devarim (Palabras) - Deut.2:7


Deut.2:7 Pues YaHWéH, tu Elohim, te bendice en todos tus emprendimientos. Él sabe de tu paso por este gran desierto. Estos 40 años YaHWéH, tu Elohim, ha estado contigo y nada te ha faltado.


Cuando una persona decide caminar en la vida oyendo, aprendiendo, y practicando las Palabras (Devarim) del Santo Bendito Él, recibe la recompensa de tenerLo a Él cerca, lo que implica recibir muchas bendiciones de Su parte, y fortaleza para sobrepasar los malos momentos o pruebas en la vida.  El Altísimo sabe del “desierto” que todos deben pasar, que son las situaciones difíciles que guían o incentivan a una persona para que escoja el rumbo a la Tierra Prometida en el Mundo Venidero.  Magistralmente lo explicó David a este tema cuando dijo:


Salm.73:21 Ya había perdido la razón mi mente, y se me habían embotado los sentimientos; (22) yo era ignorante, no entendía, como un bestia era delante de ti. (23) Sin embargo, siempre estuve contigo y me sujetaste de la mano derecha; (24) Tú me guiaste con tu consejo, y después me dirigiste hacia el honor. (25) ¿A quién más tengo yo en el cielo? Y teniéndote a Ti, nada deseo aquí en la tierra.  (26) Mi cuerpo y mi mente fallan, pero Elohim es la fortaleza de mi mente, y mi porción eterna.  (27) Es claro que los que se alejan de ti perecen, tú aniquilas a todo el que se aparta de ti.  (28) Pero yo hallo mi felicidad en acercarme a Elohim, en poner mi confianza en Adonay YaHWéH, y en contar todas sus obras.


David nos muestra, de alguna manera, el camino que muchos gentiles toman: el de dejar atrás la ignorancia para elegir la Sabiduría que emana de la Torá y los Profetas, tal como hizo su bisabuela Ruth.  Pero, aunque no se haga ese paso, el Todopoderoso también acompaña, sobre todo cuando se realizan plegarias y se busca hacer lo bueno que el Eterno enseña a través del Pueblo de Israel.  A todo aquel que busca hacer el bien que el Altísimo enseña, Él lo sujeta de la mano y lo guía para alcanzar la vida perpetua en el Mundo Venidero.  De lo contrario, rechazando toda enseñanza celestial, uno puede quedar en un estado “animal”; es decir, esclavizado totalmente a sus pasiones carnales, y vaciado de bien espiritual, lo que lleva a debilitar la fe y, el Eterno no lo permita, a perderla completamente.

Como dijo David, el cuerpo y la mente pueden fallar con los años; sin embargo, El Santo Eterno nos fortalece espiritualmente para llegar al Mundo que viene de la mejor manera preparados. Y además, sabemos que nada de lo que se sufra puede disminuir el gozo de obtener sabiduría celestial y de ayudar a los demás para que también lo hagan.  Y un estado de fe muy elevado que se puede alcanzar, es sentir que nada, absolutamente nada nos falta teniendo la Compañía diaria del Todopoderoso; aún teniendo carencia de bienes para una vida normalmente cómoda; aún sufriendo necesidades básicas o dolencias físicas.

Para concluir repetiré la enseñanza de Sabios que he puesto en una de las Parashot anteriores:

Nos transmiten los Sabios del judaísmo (Midrash por Rab.Moshé Weissman, Ed.Bnei Sholem):

«Jovat Halevavot (en el capítulo siente de la Puerta de Bitajón) enumera diez niveles de confianza, todos ellos son por lo general atravesados por la gente en la vida. Son todos incompletos excepto por el último que ese el más elevado.

1. El bebé sólo conoce la seguridad y la nutrición de los pechos de su madre.

2. Cuando la inteligencia del niño se desarrolla, su mundo aún se desarrolla en torno a su madre, y él la considera su fuente suprema de fuerza y seguridad.

3. A medida que el niño crece, se da cuenta de que la familia, y su madre también, dependen del mantenimiento del padre. Por consiguiente, él cambia y deposita su confianza y fe en su padre, y lo admira como si fuera la fuente fundamental de poder.

4. El adolescente ya adquiere más confianza en sí mismo. En general, atraviesa una etapa en la que cree que es el dueño de su propio destino, que su prosperidad y éxito en la vida dependen de la profesión que elijan o de los negocios y de la diligencia e inversión del tiempo destinado a conseguir ese fin.

5. O, si no trabaja, él confía en otro ser humano, y piensa que su mantenimiento depende de aquél.

6. Con el tiempo, se da cuenta de que existen algunas areas en la vida que van más allá del control humano, por ejemplo, la salud y la enfermedad, catástrofes nacionales e individuales, y otras. Entonces, deposita su bitajón en el Todopoderoso en esos asuntos, implorándole a Él que lo proteja del mal. No obstante, este bitajón es imcompleta, y el Profeta decretó esto, con las siguientes palabras: “En sus tiempos difíciles, ellos dicen: ‘Levántate y sálvanos’”. (Jer.2:27)

7. Un nivel más alto de verdadero reconocimiento de Hashem, el rechazo de una persona de  poner su vida en peligro sólo para obtener sustento o desarrollar actividades comerciales peligrosas para su salud, confiando en que Hashem le proveerá aunque se abstenga de dichas ocupaciones.

8. En un nivel más alto, la persona ya no cree en cosas mundanas, y se da cuenta de que éstas no lo pueden ni beneficiar ni perjudicar, y que ni le dan sustento ni se lo disminuyen; sino que todos los acontecimientos son provocados sólo por Hashem. La razón por la cual uno debe desarrollar actividades comerciales o profesionales es sólo para respetar el deseo del Todopoderoso de que la gente no sea ociosa y que haga algún trabajo.

9. A medida que profundiza su conocimiento, él se da cuenta en forma clara que una ocupación no le da sustento, y Hashem ha determinado todas las facetas de su vida, su posición financiera, su salud, etc., de la mejor manera posible. Por lo tanto, él va a agradecer y a bendecir constantemente a Hashem tanto por las tragedias como por el buen pasar y nunca deseará aquello que no le pertenece.

10. El último nivel de reconocimiento es la evaluación verdadera que hace la persona de la naturaleza efímera de este mundo con todas sus ocupaciones, y la conciencia de cuan grande es el mundo venidero que durará por siempre. Se deleitará entonces al pensar y estudiar acerca de la grandeza de Hashem, al ocuparse del estudio de la Torá, en vez de dedicarse a ocupaciones mundanas, confiando en que el Todopoderoso proveerá. Esta actitud convierte a una persona en un ben olam habá (hijo del mundo venidero).»

 
Gabriel.

Parashá Devarim (Palabras) - Deut.1:29-33


Deut.1:29-33 Y yo les dije: No se desanimen ni les tengan miedo [a los enemigos]. (30) YaHWéH, su Elohim, Quien va delante de ustedes, Él Mismo peleará por ustedes, como hizo en Egipto, ante sus mismos ojos, (31) y en el desierto, donde viste cómo YaHWéH, tu Elohim, te llevó como un hombre lleva a su hijo, en todo el camino que recorrieron hasta llegar a este lugar.  (32) Pero resulta que ustedes no confiaron en YaHWéH, su Elohim, (33) que va ante ustedes en el camino, buscando un lugar apropiado en el que pudiesen acampar (O sea, mo confiaron en Su promesa de que los llevaría a la Tierra Prometida). Por la noche (iba en una columna de) fuego para mostrarles el camino por el que deben ir. Y de día en una nube.


Tenemos aquí otra profunda enseñanza del reclamo de lo que es una verdadera fe en el Altísimo Todopoderoso.  En toda nuestra vida, que se simboliza al mismo tiempo con la salida de Egipto y pase por el desierto, se encontrarán “enemigos” que impedirán que hagamos la Voluntad de nuestro Padre Celestial. Estos enemigos se manifiestan de dos maneras: 1) La Ietzer Hará (Mala inclinación natural que incita a pecar a través de la tentación carnal); 2) Los malos consejos humanos  o malas costumbres heredadas, ya sea social o familiarmente.

Nos enseña el Eterno Bendito por medio de Moisés a poseer una fe sin miedos para enfrentar a esos “enemigos” en el “desierto” (las pruebas) de la vida. Porque Él irá delante nuestro y peleará por nosotros. ¿Qué significa esto?  Significa que debemos tener fe hebrea, tal como la tuvo Avraham nuestro Patriarca. Una fe de confianza ciega en el Todopoderoso, armados con infinita paciencia al esperar resultados, productos de las victorias en las batallas contra esos “enemigos”.  Y esa fe hebrea implica tener una plena voluntad en obedecer las Palabras del Altísimo, sin poner excusas enseñadas por cualquier humano; y al mismo tiempo una predisposición total al arrepentimiento de los tropiezos, entregándonos a la plegaria para ofrendar nuestro ruego por perdón y expiación.

La confianza debe ser como hijos que son acompañados por sus padres.  Cuando somos niños, ponemos nuestra confianza total en ellos de modo que nos sentimos tranquilos y protegidos. Así debemos ser siempre: como niños llevados de la Mano de nuestro Padre Celestial; “Mano” que son Sus Mandamientos y todo Su Poder como Creador del Universo.  No significa que nunca nos pasará nada malo, sino que siempre tendremos Su Ayuda si acudimos a Él en plegarias y dispuestos a arrepentirnos siempre de cualquier error al no cumplir Sus Mandamientos.

Esa fe hebrea se trata de absoluta confianza, distinta a la de la generación israelita que se pasaba quejando de todo, aún teniendolo todo de manera sobrenatural.  Ellos sabían que el Eterno los había sacado de Egipto de manera maravillosa e increíble, pero aun así descreían y desconfiaban de terminar bien.  Y esa fe degradada o defectuosa los llevó a perder el premio de la Tierra Prometida.  Todo es cuestión de fe, pero no de una fe sin confianza absoluta en el Altísimo.  Y, cuando tenemos esa confianza, debemos luchar a través de esa fe para obtener justificación por medio del cumplir Sus Mandamientos haciendo el bien.  Por medio de esa confianza y esa voluntad de obrar, y a través de las plegarias, obtenemos la Ayuda de Altísimo que “luchará” por nosotros; es decir, nos hará fuertes para vencer en todas las tentaciones carnales, así como también para manejar de la mejor manera las provocaciones humanas para que tropecemos. Recibiremos también de parte de Él sabiduría y discernimiento para decidir correctamente ante las dudas a la hora de elegir acciones. Y por supuesto que siempre puede haber hechos milagrosos que no podemos percibirlos, o no tenemos conocimientos de ellos, pero de verdad ocurren.

…va ante ustedes en el camino, buscando un lugar apropiado en el que pudiesen acampar. Por la noche (iba en una columna de) fuego para mostrarles el camino por el que deben ir. Y de día en una nube.

El Eterno va delante nuestro mostrándonos el Camino con fuego de noche y nube de día, hasta que alcancemos un lugar apropiado para acampar.  ¿Qué significa esto?

Va delante nuestro con el fuego de Su Torá y sus mandamientos para iluminar nuestras oscuridades, es decir, para que con Sus enseñanzas evitemos tropezar a través de la total obediencia.  Y también nos ilumina con el fuego de la santidad que, a su vez, provoca devoción para ganar confianza absoluta en Su Ayuda.

Y va delante en una nube de día para hacer descender una lluvia de bendiciones al elegir seguir Sus Enseñanzas.  De noche, el fuego de la Sabiduría Celestial alude a recibir sabiduría con el estudio de Sus Mandamientos. Y de día, la nube muestra el rumbo por donde transitar al poner en práctica esos mandamientos estudiados, pues ellos son guías. Por otra parte, la nube es la protección que se obtiene de parte del Todopoderoso por causa de la obediencia a Su Voluntad.

Finalmente, el lugar “apropiado para acampar” en este mundo, es un estado llamado “de Shalom”.  Es un estado de bienestar y fortaleza espiritual que permite superar cualquier prueba sin perder la calma ni cayendo en desesperación, y reconociendo que todo es para bien, aunque se tarde.


Gabriel.

Parashá Devarim (Palabras) - Deut.1:17



Deut.1:17 No muestren favoritismo hacia nadie cuando juzguen. Escuchen por igual al chico y al grande. No teman a nadie, pues el juicio es de Elohim.


Salomón también habló sobre este repaso de Moisés a lo dicho antes en Lev.19:15, como está escrito:

 
Prov.24:23 Estos también son de los sabios: No es correcto ser parcial en el juicio.  (24) Al que le dice al culpable: “Tú eres inocente”, la gente lo maldecirá, las naciones lo condenarán; (25) pero les irá bien a los que deciden justamente; bendiciones de cosas buenas le lloverán.

 
Y para más claridad sobre el tema, sobre todo en lugares de congregación en la fe, ha escrito el emisario Yaakov.

 
Yaak. (“Stgo”) 2:1 Hermanos míos, no mezclen la fe de nuestro glorioso Maestro Yeshúa el Mesías con el favoritismo. (2) Porque si en su sinagoga entra un hombre con anillo de oro y ropa lujosa, y también entra un pobre con vestido andrajoso, (3) y sólo atienden con respeto al que lleva ropa lujosa y le dicen: “Siéntate tú aquí en buen lugar”; y al pobre le dicen: “Quédate allí de pie” o “Siéntate aquí a mis pies”, (4) ¿no tienen favoritismo entre ustedes? ¿Y no vienen a ser jueces con malos criterios?  (5) Amados hermanos míos, oigan: ¿No ha elegido Elohim a los pobres de este mundo, [para que sean] ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (6) Pero ustedes han menospreciado al pobre. ¿No los oprimen a ustedes los ricos, y no son ellos los que los arrastran a los tribunales? (7) ¿No blasfeman ellos el buen nombre que ha sido invocado sobre ustedes?  (8) Si de veras cumplen la ley real conforme a las Escrituras: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, hacen bien. (9) Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torá como transgresores.

 
Siempre debemos tener en cuenta estos consejos, incluso desde el interior de la propia familia, los padres con los hijos, o entre hermanos.  El favoritismo puede causar muchos celos en el alma debilitada, lo cual provoca en general situaciones desagradables que disminuyen el amor al prójimo.


Gabriel.

Parashá Devarim (Palabras) - Deut.1:1


Deut.1:1 Éstas son las palabras que transmitió Moshé a todo Israel en la margen oriental del Iardén, en el desierto, en la Aravá (depresión al sur del Mar Muerto), frente a Suf (Mar Rojo), entre Parán (región al sud-oeste del Mar Muerto) y Tófel, Laván, Jatzerot y Di Zahav.  (Torat Emet)


Devarim es el plural hebreo de davar, que se traduce comunmente como “palabra”, pero la riqueza de la lengua hebrea provee varios usos para este vocablo. Por ejemplo, según el diccionario hebreo de Moisés Chavez, tenemos los siguiente significados:

1) Palabra (Gen_11:1). “Todos en la tierra tenían el mismo idioma y las mismas palabras [devarim].”

2) Asunto (1Ki_15:5). “Porque David había hecho lo que era agradable para YHWH y no se había apartado en toda su vida de nada de lo que le había mandado, excepto en el asunto [davar] de Uriyah el jetita. ”

3) Cosa. Se traduce "esto" o "ello" en expresiones como ha-davár ha-zeh = la cosa esta, o simplemente, esto (Gen_20:10; Comp. Neh_8:4). “Y Avimélej demandó de Avraham: ‘¿Cuál era entonces tu propósito al hacer esto [davar]?’”

4) Razón, circunstancia (1Ki_11:27). “Las circunstancias [davar] en las que se rebeló contra el rey fueron las siguientes: Shelomoh estaba edificando el Miló y cerró la brecha de la muralla de la Ciudad de David, su padre.”

5) Detalle, parte (1Ki_6:38). “y en el mes de Bul –es decir, el mes octavo– del año once, quedó terminada la Casa en todos sus detalles [devarai] y en todas sus especificaciones. Le tomó siete años edificarla.”

6) Hecho (1Ki_11:41).”Los demás eventos [diverei] del reinado de Shelomoh, todos sus hechos y su sabiduría, están registrados en el libro de los hechos [diverei] de Shelomoh.”

7) Algo, nada (Exo_9:4). — a) “va-yihiú devaráv im = tenía tratos con” (1Ki_1:7). b) “al devár Sarai = por causa de Sarai” (Gen_12:17). c) “mi baal devarím = quien tenga algún asunto legal” (Exo_24:14). d) “u-devár mah yar’éni = cualquier cosa que me muestre” (Num_23:3).  e) “asót ka-davár ha-zeh = hacer como esta cosa, es decir, tal cosa” (Gen_18:25).  f) “éin davár = no hay nada, es decir, no hay peligro” (1Sa_20:21).  g) “ervát davár = la desnudez de algo, es decir, alguna cosa indecente” (Deu_23:15/14).  h) “al yasém be-avdó davár = no ponga contra su siervo algo, es decir, no lo inculpe” (1Sa_22:15).


Como podrán ver, davar tiene múltiples usos.

¿Y cómo empieza la porción de la Torá que se estudia semana?

“ele [éstas son] hadevarim [las palabras] asher [las cuales] diber [habló] moshe [Moisés] el-kol-israel [a todo Israel]..”

Pero estas devarim no son sólo palabras, sino también recuerdos de hechos, porque Moisés les estaba haciendo un reproche, un discurso exhortador a la generación que sobrevivió a los 40 años en el desierto, la generación que iba a entrar a Eretz Israel, la Tierra Prometida a los Patriarcas.  Y, como iban a recibir semejante premio, debían saber primero todos los errores que habían cometido sus padres para aprender de ellos. Y esto es lo que nosotros debemos tener muy en cuenta en nuestra vida antes de que seamos llevados (si lo merecemos) a la Tierra Prometida luego del regreso del Mesías.  Debemos hacer de cuenta que estamos de lado oriental del río Jordán, y escuchar nuevamente la exhortación de Moisés. ¿Qué nos dice Moisés hoy a nosotros? Nos "dice": El Todopoderoso no me ha dado la Torá para que se lea como un libro de historia, sino como un Manual para vivir, para aprender a existir, para manejarse en el tránsito por este mundo, preparándonos para el mundo venidero que vendrá con el Mesías.  Las Palabras que me dio el Todopoderoso no son meras palabras sin sentido o sólo un código legal, como algunos la llaman. Son las Palabras de Vida para hacernos felices, para cuidarnos, para guiarnos, para transformar y rectificar nuestra alma; y para permitirnos llegar, finalmente, de la mejor manera preparados para habitar la valiosa Tierra Prometida que está viniendo con el Mesías.

Y nos dice más Moisés: El Libro de la Torá relata todo lo que yo recordé en mis últimas semanas de vida, por ello quedó conformado el quinto Libro de repaso de todos, ya que todos están conectados con una armonía total, más allá de las aparentes contradicciones que puedan aparecer.

Es así que en nuestra vida, haciendo caso a Moisés, debemos mirar para atrás y recordar. Debemos pensar siempre en todos los errores del pasado, en todos los desvíos que teníamos para corregirlos, como hacía David:

Salm.51:3-5 Apiádate de mí, Elohim, conforme a Tu Bondad, conforme a Tu abundante Piedad borra mis transgresiones. (4) Límpiame completamente de mi iniquidad y purifícame de mi falta. (5) Pues reconozco mis transgresiones, y mi falta está frente a mí constantemente.

Esto es lo que pedía Moisés con su exhortación al Pueblo de Israel que estaba por heredar la Tierra de Kenaan. Con respecto al versículo 5 del Salmo, nos dice el Rabino Reuben Sigal, en su traducción a Tehilim (Salmos):

«La citada frase se presenta como conflictiva para ciertas escuelas de pensamiento de la Torá, ¿Pues qué sentido toma ésta a la luz de la enseñanza de que la teshuvá (actitud que conforme con Maimónides implica arrepentimiento sincero por los malos actos y la decisión y la convicción de retornar a Él) tiene la virtud de neutralizar las malas acciones?  Los maestros de la sabiduría interior de la Torá responden que se refiere a dos niveles de Teshuvá. La Teshuvá elemental, que si bien obra como paliativo por las faltas que uno pudiera haber cometido, ello es válido sólo para afianzarse en el nivel espiritual que uno ha alcanzado hasta el presente a través de sus actos de bien; pero en cuanto a niveles superiores es considerado aún un transgresor, porque esas faltas están constantemente frente a uno, a menos que las neutralice profundizando y potenciando su nivel de Teshuvá. Esto es la Teshuvá esencial.»


Y precisamente, de esto habla la Parashá actual. Moisés les recordaba a los que habían sucedido a la “generación del desierto”, quienes fueron los que tuvieron que hacer la “Teshuvá elemental”; porque ellos lo tenían todo: alimento, agua, protección, ejército, todo para sobrevivir en el desierto, y debían permanecer firmes y fieles en la fe de que serían para bien todas las exigencias y pruebas que vivían. Debían entender que lo mejor estaba por venir (como nosotros debemos entenderlo en esta vida), mientras debían arrepentirse de todo lo malo que habían aprendido en Egipto, de la vida cómoda y rodeada de paganismo e idolatría, como nosotros en una vida pasada alejada de las enseñanzas de la Torá, o en una vida actual conformándonos con el placer mundano y la mediocridad espiritual.  El desierto era el fuego que acrisolaba el alma israelita por medio de la considerada “Devar-Emet” (Palabra Verdadera), que es la Torá, la Palabra Eterna del Todopoderoso.

Y la generación que ingresaría a la Tierra Prometida, tenía por delante la “Teshuvá esencial”. Porque sabía lo que sus antepasados habían vivido, y porque en la tierra que heredarían debían trabajar duro para subir de nivel espiritual limpiando sus almas de toda impureza hereditaria, expulsando lo negativo que producía el ego propio y la Ietzer Hará (inclinación natural a pecar).  En el desierto se produjo la rectificación con total ayuda del Altísimo, que los guiaba para reforzarles la fe; ayuda que por falta de confianza y fe plena no supieron aprovechar la generación mayor.  En Tierra de Kenaan, la nueva generación tendría otro trabajo espiritual sobre la base de errores pasados por falta de confianza. Ahora se quitaba la protección sobrenatural y había que comenzar a trabajar la Tierra Santa, lo que significaba trabajar lo terrenal para elevación y edificación de una Casa espiritual donde More el Altísimo entre los Israelitas con Su Sabiduría.

Ese saber es lo que significa lo que menciona David, en cuanto a “mi falta está ante mi constantemente”. La vida según la Torá es una constante revisión y corrección de errores. Una persistencia en buscar la rectificación (el Tikun) en la vida en este mundo para alcanzar de la mejor manera la futura Tierra Prometida en el Mundo Venidero.  La fe correcta implica confianza absoluta en el Altísimo,  y acción para cumplir con los Mandamientos de la Torá, todo esto tanto para israelitas (nacidos y conversos), como para gentiles que deben cumplir menos mandamientos, y que aprenderán de los israelitas.  Y logrando esto el Pueblo de Israel, es cuando la Devar-Emet (la Torá) se aloja en el corazón, como menciona la profecía (Jer.31:33).

Y estas Devarim (Palabras de Vida), tienen que consolidarse en actos que lleven a la rectificación y santificación del alma. El resultado debe ser (aunque lleve tiempo pulir y trabajar la manera de ser), un alma que ilumine con autocontrol, autodominio, fortaleza espiritual, obediencia absoluta a los mandamientos de la Torá, y todo manifestado en lo principal que es el amor.  Amor primeramente al Todopoderoso con la obediencia total a sus mandamientos; y amor que debe reflejarse en el amor al prójimo por medio del respeto, la paciencia, la tolerancia, la compasión, mansedumbre, el aliento, el compartir las penas, la entrega a la ayuda, el apoyo por medio de la caridad, y tantas otras actitudes bondadosas que hagan reflejar esa Bondad Perfecta del Santo Celestial, Quien nos pide que busquemos siempre ser santos, como Él es Santo; es decir, tratar de emitar todas Sus Virtudes enseñadas en la Torá y los Profetas, así como también por Yeshúa el Mesías y sus emisarios.

Por eso se debe tener muchísimo cuidado con las palabras que salen de nuestras bocas.  Uno no puede arrogarse el derecho a decir lo que se le ocurra, pensando que es impune ante el Todopoderoso por el sólo hecho de creerse santo.  Para ser santo hay que cumplir con los mandamientos que lleven a demostrar amor, tanto al Eterno como al prójimo.  Y evitar la profanación del Nombre Bendito Eterno que, como dicen los Sabios, se produce con los malos actos; es decir, con “devarim” malos, que significa tanto aplicar mal las Palabras del Eterno, como también desobedecerlas.

La Palabra Celestial tiene el Poder para transformar y cambiar nuestras almas, nuestros corazones. Para ello hay que estudiar los mandamientos de la Torá y los Profetas (todo el Tanaj), y mejor aún las precisiones de Yeshúa el Mesías. Pero no sólo estudiar y aprender, sino también (y principalmente) poner en práctica esos mandamientos. Y no sólo los mandamientos ceremoniales que implican el amor debido al Padre Celestial, sino también los mandamientos que llevan al amor al prójimo, y también al que no es prójimo, o de un israelita a un gentil.  Debemos ser luces para las naciones; debemos tener un corazón abierto para amar, para ayudar, para socorrer, para enseñar, para respetar, para soportar, para perdonar, para ser humildes y aprender pensando siempre que es poco lo que se sabe en comparación con lo que falta saber.  Y para lograr esa humildad y alcanzar la práctica del amor al Todopoderoso y a  nuestros prójimos, es necesario llenar nuestros corazones de Devarim (Palabras/hechos) Celestiales.  No es un logro que ocurre de un día para el otro, sino que lleva toda una vida.  Lo principal es poner la vista fija en la “Teshuvá esencial” (arrepentimiento sincero rectificando el alma con la práctica de los mandamientos); en el constante arrepentimiento de errores pasados y errores actuales; y por medio de la plegaria continua implorar por el perdón.  Esto permitirá que se alcance sabiduría celestial para transformar verdaderamente el alma de acuerdo a la Luz de la Torá Celestial y Eterna.

Por otro lado, vemos que Moisés (como dicen los Sabios) evita mencionar explícitamente los errores del Pueblo Israelita al mencionar detalles del viaje por el desierto que tienen alusión a los tropiezos.  La enseñanza que nos deja tiene que ver con no atropellar a alguien que comete un error y está ante nuestros consejos, y mucho menos en público causándole vergüenza. Debe ser una amonestación sutilmente mansa y en privado, de modo que pueda reconocer su error de la mejor manera y corregir su camino, sin que pase vergüenza ante los demás, algo que en las redes sociales de internet sucede muy a menudo.



Gabriel.

domingo, julio 12, 2015

Parasha Matot 5772 Núm.30:2-32:42



 
Núm.30:2-3 Moshé les habló a los jefes de las tribus de los israelitas, diciendo: “YHWH ordenó lo siguiente: (3) Cuando un hombre hace una promesa a YHWH, o hace un juramento auto-imponiéndose una prohibición, no debe profanar su palabra, sino debe cumplir todo lo que haya dicho. (Torat Emet)



La Torat Emet (Ed.Keter Torá, Bs.As., trad. Rab. Reuben Segal) nos enseña:

«La presente sección lleva el nombre de Matot, cuyo significado conceptual es "tribus", pero su significado literal, textual, es "madera firme y fuerte", en alusión a la fortaleza del alma para cumplir su objetivo en la vida terrenal y su capacidad de trascender las limitaciones del mundo físico para llevar a la materia a un mayor grado de refinamiento.»



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La palabra hebrea matot también significa rama, vara o bastón; y, figurativamente, sustento para la vida, como por ejemplo: pan.

Si reflexionamos en las palabras del rabino y los demás significados, podemos concluír que ser parte de Israel, esto es, elegir la vida según lo enseña la Torá (el Pan del Cielo = la Palabra del Altísimo), nos permitirá transformarnos en maderas firmes y fuertes; lo que sería ser parte de la madera del "Árbol de la Vida".  Pero para ello se debe luchar mucho; se deben estudiar los mandamientos de la Torá; se deben aplicarlos con paciencia y juicio, perseverando aún luego de los tropiezos que se presentan como pruebas en toda la vida.  Es un proceso de refinamiento y rectificación del alma con altos y bajos; un camino de purificación hacia una vida santificada por la obediencia a la Voluntad Celestial.  Se puede llegar a sufrir mucho, pero el premio será totalmente mayor que lo sufrido.  Estamos llamados a ser “Matot”, es decir: a ser maderas y árboles resistentes, persistentes, y que reflejen la Luz Celestial ante los que la necesiten para darles fe (Cfr. Salm.1:1-3, 92:12-15, 51:14-15).  Y para todo eso es necesaria el “Agua del Cielo”, que se vierte como manantial puro a través de la Bendita Torá (Sabiduría Celestial).  Y además, cumplir con los votos o juramentos en el camino de rectificación.  Cuando hacemos promesas al Eterno en cuanto al cumplimiento de sus órdenes, debemos fortalecernos con firmeza para cumplirlos, y así avanzar en la santificación.

Matot, que proviene de Matté, significa también sustento para la vida, además de vara.  Con esto aprendemos que nuestra vara o cayado (bastón que usaban los pastores) es la Palabra del Altísimo (Sus Instrucciones), para que caminemos correctamente y evitemos tropiezos, o escapemos de ellos positivamente.  Y esa Palabra es, a su vez, nuestro principal alimento espiritual para la vida, como lo afirma Deut.8:3.  Ese cayado nos guía a nosotros (como pastores) y a los demás (como ovejas), mostrando el camino del bien y de las bendiciones por recibir alimento celestial; el que tiene más valor que el físico, y da verdadera vida y perpetua.



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Núm.31:1-2 YHWH le habló a Moshé, diciendo: (2) “Toma revancha por los israelitas contra los midianitas, y luego (fallecerás) te unirás con los tuyos.” (3) Entonces Moshé le habló al pueblo, diciendo: “Armen hombres de ustedes para el ejército, que ataquen a Midián para infligir la venganza de YHWH contra Midián. (4) Mil hombres de cada tribu de Israel deben ser enviados al ejército (incluyendo la tribu de Leví).


La Torat Emet (Ed.Keter Torá, Bs.As., trad. Rab. Reuben Segal) nos enseña:

«1000 de cada tribu de Israel, incluyendo la Tribu de Leví, fueron enviados a la guerra contra Midián. En esta guerra contra Midián debían enrolarse incluso los levitas. La Tribu de Leví tenía a su cargo el servicio celestial en nombre de todo el Pueblo de Israel. Y por eso estaba exenta de todo trabajo relacionado con el sustento, y como tal no tenía un territorio propio en la Tierra de Israel, sino ciudades aisladas, diseminadas por los territorios de las otras Tribus; y también estaba exenta de enrolarse en el ejército y de tomar parte en las guerras, excepto en ésta, la guerra contra Midián. ¿Y en qué eran distintas las otras guerras a ésta, en la que también la Tribu de Leví debió involucrarse? Esta guerra no fue, como las otras, una guerra de conquista, sino de carácter aleccionador contra Midián, por haber pretendido sembrar la inmoralidad en la Casa de Israel (Núm.25:18). Y por eso, porque se trataba de salvar la identidad, la dignidad espiritual del Pueblo, también los Levitas debieron involucrarse. Cuando tu identidad se encuentra amenazada debes disponer todos tus recursos para resguardarla, tal como en la guerra contra Midián participaron todas las Tribus sin excepción.»



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Midián”, además de ser una nación descendiente de Avraham a través de Hagar (la concubina), como palabra significa también contienda, pleito, pelea.  Fue así que los midianitas aportaron sus mujeres para causar inmoralidad entre los israelitas, con el fin de destruir al Pueblo. Y por ello el pedido del Eterno para que Israel se vengue a través de una guerra directa contra los midianitas.

En sentido más profundo del tema, la guerra contra “Midian” nos enseña una guerra espiritual que se debe llevar adelante en su vida.  En el ejército debían participar mil levitas, sólo para esta guerra. Y los levitas eran los encargados del sacerdocio y todo lo relacionado con el Santuario; como también eran los que no dependían de nada material para vivir, así como tampoco heredaron tierra en Israel.  Por eso aprendemos que en nuestra lucha espiritual contra toda posibilidad de caer en actitudes “bélicas” contra el prójimo, o de seguir costumbres contrarias a los mandamientos del Altísimo, debemos atacar en nuestro ser con todos los recursos disponibles para eliminar los defectos espirituales (que nos hacen pecar).  Siempre estar preparados para eliminar las “costumbres midianitas”; es decir, toda costumbre gentil (no israelita) que se considera entre las naciones como una actitud “normal”, o “a la moda”, o “divertida”, o “moderna”, o “inocente”.

La “venganza” contra los midianitas nos quiere enseñar que debemos reincorporarnos cuando caemos para atacar con decisión firme buscando eliminar nuestros errores (Teshuvá).  Para ello está el voto por medio de las plegarias, luego de un arrepentimiento sincero, que no debe dejar de cumplirse.  Y tenemos el deber de alimentar el alma (“mil levitas”) prescindiendo en ciertos momentos  de lo mundano para armarnos en la lucha espiritual.  Pues la victoria la entrega el Todopoderoso con Su Poder, y no depende de nuestras fuerzas físicas. Nuestra obediencia nos hará vencer de la Mano del Eterno de los Ejércitos.




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Núm.31:21-24 El Sacerdote Elazar les dijo a los soldados que fueron a la guerra: “Éste es el decreto de la Torá que YHWH le ordenó a Moshé: (22) En cuanto a los utensillos de oro, plata, cobre, hierro, estaño y plomo, (23) cualquier utensillo (de metal) que se emplea sobre el fuego deben pasarlo por el fuego (para purgarlo de los vestigios de alimentos impuros), y así quedará puro; pero (también) se lo debe sumergir en una fuente (de agua de fuente natural). Y los utensillos que no fueran utilizados sobre el fuego, alcanza sólo con sumergirlos en un mikvé (fuente de agua natural). (24) Al séptimo día, ustedes deben sumergir sus ropas. Así completarán el proceso de purificación y después podrán ingresar al campamento”.



Tenemos aquí una profunda enseñanza, más allá de la purificación literal del pasaje de los objetos, de la que los Sabios extrajeron las técnicas de kasherización (hacerlos aptos-puros) de elementos. En definitiva se resume aquí lo que es la vida israelita sobre la base de una vida según la obediencia a la Palabra Eterna del Todopoderoso.

Todo israelita es un soldado/guerrero, sea hombre o mujer, y está llamado a enfrentar a “Midián”, que representa el mundo con sus costumbres en contra de la Voluntad del Altísimo.  Quienes se dejan dominar y arrastrar por esas costumbres -oponiéndose con sus egos a la Voluntad Celestial, serán derrotados por el poder del “Mundo-Midián”,  y quedarán esclavizados a las creencias paganas e idólatras y, sobre todo, a las tentaciones carnales y mundanas. Perder contra “Midián” (simbolizado por la victoria de las midianitas en la Parashá anterior) es caer derrotado y esclavo de la Ietzer Hará (la mala inclinación natural a pecar por la pérdida del control sobre uno mismo).

Y para poder vencer, este pasaje de la Torá nos enseña la purificación por fuego y agua.  Los distintos metales nombrados son distintas etapas de conocimiento en la fe hebrea, así como también distintas etapas de la vida entera.  Todos somos distintos en capacidad espiritual para luchar, y en conocimientos adquiridos en cada momento de la vida.  El fuego en la purificación representa todas las pruebas en la vida para crecer en la fe mediante el conocimiento al Todopoderoso, y para adquirir fortaleza aferrados a Su Mano, a Su Torá (el Agua).  Por ello dijo Moshé:

Deut.4:20 En cuanto a ustedes [los israelitas], YHWH los sacó del horno de hierro [crisol] que es Egipto, para que sean Su Pueblo de herencia, tal como lo son hoy.

Egipto representa el estado de impureza de todo ser, más aún del israelita. Que haya salido de Egipto significa abandonar toda práctica pagana y toda desobediencia “faraónica”, específicamente los que dejan la gentilidad.  Por medio del “fuego” de las pruebas para cumplir con los mandamientos (el crisol junto al “agua” de la Torá), el alma se purificará para ser cada año más y mejor representante de Israel.  También un gentil puede purificarse por ese fuego de pruebas mediante la luz reflejada que recibe de las enseñanzas de los israelitas.  Éstos últimos, con sus enseñanzas de Torá, alumbrarán el camino a las naciones gentiles para que alcancen la justificación y redención, de manera que también puedan vivir en el Mundo Venidero sin convertirse en israelitas.

Dijo Shelomó (Salomón) en Proverbios aludiendo al fuego purificador:

Prov.3:11-15 No rechaces la disciplina de YaHWéH, hijo mío; no detestes su reprensión. (12) Porque al que YaHWéH ama lo reprende, como el padre al hijo a quien favorece. (13) Feliz el que halla sabiduría, el que alcanza entendimiento. (14) Su valor en el mercado es mayor que el de la plata, su fruto, mayor que el oro. (15) Es más preciosa que los rubíes; todos tus bienes no pueden igualarla.

Y para alcanzar esa sabiduría tan preciada se necesita la purificación por medio del aprendizaje de la Torá (por “agua”); y también a través de reprensiones inevitables (fuego), porque esa es la educación celestial en base a la Torá.  Sumergirse en un mikvé, es sumergirse en la voluntad de aprender sobre los mandamientos de la Torá y ponerlos en práctica. Esta es la verdadera inmersión (tevilá) en la vida para “nacer de nuevo” (Juan 3:3-5); el nacer de nuevo sumergiéndose en las Aguas de la Torá, no sólo en el rito simbólico del agua física.

 
También leemos en Revelaciones (Apoc):


Apoc./Rev.3:15-18 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Mejor sería que fueras frío o caliente! [que obedezcas o no los Mandamientos definitivamente] (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca [enfrentará con Palabra de la Torá del Todopoderoso]. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico [que no necesito santidad]; me he enriquecido [con “sabiduría” humana] y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado [sin ayuda celestial], miserable, pobre [sin buenas acciones], ciego [ignorante de lo esencial que enseña la Palabra Celestial] y desnudo [pecador]; (18) yo te aconsejo que de mí compres oro [sabiduría de Torá] refinado por el fuego [práctica de mandamientos a través de pruebas y batallas] para que te hagas rico [sabio, justo, santo]; y vestiduras blancas [aprendizaje de Mandamientos] para que te vistas [cumpliendo tales Mandamientos] y no se descubra la vergüenza de tu desnudez [la ignorancia no averguence gracias a la adquisición de sabiduría]; y colirio [discernimiento gracias a las plegarias] para ungir tus ojos para que veas [se adquiera conocimiento y fortaleza con prudencia para vencer de la mano de la Verdad/Torá].


Cuando dice “de mí compres oro refinado por fuego”, se refiere a poner la voluntad en obedecer los mandamientos, firmemente pasando por todas las duras pruebas que trae esa elección de vida,  para alcanzar la purificación o santificación del alma (“para ser rico”).
Y “vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez”, se refiere a eliminar por medio de las pruebas y reprensiones todo pecado del alma. Para ello se necesita “vestiduras blancas”, que son los mandamientos de la Torá del Altísimo. Es decir, vestirse con la obediencia y práctica de los mandamientos.

Para finalizar, volviendo al pasaje comentado de la Torá, en el versículo 24 dice: ”Al séptimo día, ustedes deben sumergir sus ropas. Así completarán el proceso de purificación y después podrán ingresar al campamento”.  Aquí se alude al principal mandamiento como señal para ser parte del Pueblo de Israel (el “campamento”), y es guardar el Shabat (Éx.31:13).

Sumergir las “ropas” al séptimo día, significaría conectarse con el Todopoderoso en el día de la semana bendecido desde la Creación. Y la inmersión de las ropas es estudiar y aprender los mandamientos de la Torá (la Fuente de Agua Celestial) en el Shabat especialmente, que es cuando el alma se libera de las ocupaciones y la mente se dedica al servicio y honra del Altísimo, buscando la bendición de adquirir sabiduría, crecimiento y fortaleza espiritual; además de disfrutar un anticipo del paraíso en el Mundo Venidero.



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Núm.31:50 Y hemos ofrendado la ofrenda de YHWH: las alhajas de oro que cada uno encontró –cadenillas para los tobillos, brazaletes, aros y ornamentos que las mujeres llevan en sus partes pudentas (ofrendaron esa clase de joyas como expiación por los pensamientos lujuriosos hacia las mujeres midianitas)- como expiación de nuestras almas ante YHWH.



La Torat Emet (Ed.Keter Torá, Bs.As., trad. Rab. Reuben Segal) nos enseña:

«"Hemos ofrendado la ofrenda de Hashem": No expresa "hemos ofrendado una ofrenda para Hashem", sino "hemos ofrendado la ofrenda de Hashem", porque todo cuanto existe en el mundo pertenece a Él, aún desde antes de que se lo ofrendemos. Y en rigor de verdad, no es Él quien necesita que nosotros le ofrendemos, sino que somos nosotros quienes necesitamos hacerlo, para conectarnos y acercarnos a Él. Y por eso, "ofrenda" en hebreo es "korbán", que literalmente significa "acercarse".»


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David comienza el Salmo 25 diciendo: "eléja YaHWéH nafshí essá." "¡YaHWéH, a Ti elevo mi alma!”


Es decir, al Todopoderoso elevo mi existencia, mi vida entera.  Este Salmo se dice para pedir perdón y guía en la Verdad, que es la Torá, el Pacto del Altísimo (25:10).

Al no haber Bet Hamikdash (Templo) en pie, las "korbanot" (ofrendas) pasaron a ser las plegarias diarias.  Como explica el Rabino Reuben, el korbán es acercarse al Todopoderoso.  Y la manera de hacerlo es con obediencia a sus mandamientos y con la plegaria constante.  En ésta, elevamos nuestra alma en conexión con el Padre Celestial para recibir el perdón de nuestras faltas confesadas con sincero arrepentimiento; también para recibir sabiduría y aprender de los errores que reconocemos con humildad, cosa absolutamente necesaria en la búsqueda de la Presencia del Supremo.

Y ofrendamos nuestra vida, nuestra existencia, pues ésta es un regalo del Altísimo Infinitamente Bondadoso y Compasivo.  Cuando nos entregamos en servicio al Todopoderoso -viviendo como Él lo enseña, adquirimos temor ante Él; ese temor que nos lleva a respetarLe y obedecerLe, tal como un hijo a su padre.  Sólo Él sabe qué es lo mejor para nosotros, y sólo dependemos de Su Voluntad para que tengamos lo que anhelamos en la vida, y no de nuestras fuerzas.

Por esa razón debemos ofrendarLe nuestra vida, haciéndole caso a David que dijo: "Encomienda a YaHWéH tu camino, confía en Él, y Él hará." (Salm.37:5).  Este encomendar es ofrendar la vida; controlar el ego propio para que haga la Voluntad del Altísimo.  Si queremos conectarnos con el Padre Celestial y agradarLe para recibir Sus bendiciones, debemos ofrendarnos con toda nuestra vida, poniendo nuestra voluntad en obedecerLe por sobre todos nuestros deseos mundanos.  Y debemos ofrendarnos en las plegarias para confesar nuestras transgresiones implorando perdón por ellas, y rogar por guía en el camino de la Verdad para adquirir correcta sabiduría en la vida.



Bendiciones!

Gabriel.

Parashá 42 Matot 5773 – Núm. (30:2-32:42)


Núm.32:20-22 Moshé les dijo a ellos [a los descendientes de las Tribus de Reubén y de Gad que le habían pedido establecerse sobre la margen oriental del río Jordán, pero antes mandar sus soldados para conquistar la margen occidental junto a los de todo el Pueblo]: "Si ustedes hacen esto – si ustedes se arman para ir delante de YaHWéH a la guerra, (21) y si todos sus soldados cruzan el Yarden [río Jordán] delante de YaHWéH, hasta que hayan echado a sus enemigos delante de Él, (22) y si La Tierra ha sido conquistada delante de YaHWéH, y sólo después de eso ustedes regresan – entonces ustedes estarán sin culpa delante de YaHWéH y delante de Israel, y esta tierra [el margen oriental del río Jordán que los descendientes de ambas Tribus habían solicitado a Moshé] aquí será suya para poseer delante de YaHWéH. [TKIM]


En primer lugar recordemos los significados de los nombres de las Tribus que le hicieron el pedido a Moshé:

Reubén: “¡Mira, un hijo!” El nombre del primogénito de los hijos de Yaakov/Israel nacido de Leá (Gén.29:32).

Gad: “Afortunada/o”. Fue el séptimo de los hijos, nacido de la sirvienta de Leá: Zilpá (Gén.30:9-11). Pero la raíz hebrea de Gad significa juntarse para atacar.


Moshé les había advertido de que no debían traicionar con abandono y desmoralización al Pueblo de Israel entero al preferir quedarse establecidos en la margen oriental del río Jordán. Les hizo recordar lo que había pasado con los espías cuando llevaron un reporte negativo de la Tierra Prometida y que lograron disminuir la fe del pueblo con dicho informe. Tal hecho les costó que la generación mayor que había salido de Egipto no pudieran entrar a la Tierra, además de los 10 espías que habían calumniado sobre dicha Tierra. Ante la advertencia de Moshé, los descendientes de las Tribus de Reubén y de Gad ofrecieron dejar las familias protegidas y cruzar el Jordán con todos sus soldados para luchar junto a los demás del Pueblo y cumplir la misión de conquistar la margen occidental del río. Entonces Moshé les dice:

Si ustedes hacen esto – si ustedes se arman para ir delante de YaHWéH a la guerra,…

Veamos qué enseñanza podemos extraer de entendimiento más allá de lo literal de las palabras junto a los significados de los nombres de las Tribus mencionadas.

La guerra que esperaba por delante era para quitar a las naciones gentiles y todo vestigio que pudiera quedar de sus costumbres. En otras palabras: había que eliminar toda costumbre contraria a los Mandamientos del Santo Bendito Él.

Ahora bien, ¿de qué manera, nos estaría enseñando el Altísimo a nosotros, debemos eliminar de nuestra “alma” (“tierra”) toda costumbre contraria a la Voluntad de Él? A la manera según los significados de los nombres de la Tribus. Atendiendo a “¡Mira, un hijo!”, y a “juntándose para atacar”. Veamos cómo entendemos esto.

¡Mira, un hijo!”, recordemos la siguiente profecía:

Is.9:6 Porque un niño nos ha nacido, un hijo no es dado: y el dominio estará sobre su hombro; y el Consejero Maravilloso, el Dios Poderoso, el Padre Eterno lo llamará: "Principe de paz". (traduccion de León Dujovne, Manasés Konstantynowski y Moises Konstantynowski, Ed.Sigal.)

Is. 9:7 –en señal de abundante autoridad y de paz sin límites sobre el trono y el reino de David, para que sea firmemente establecido en justicia y equidad ahora y para siempre. El celo de YaHWéH de los Ejércitos hará que suceda esto. (VIN)

Es evidente que habla del Mesías. Entonces pensamos en Reubén: ¡Mira, un hijo!. Entendiendo esto como: “mira al principal hijo del Todopoderoso, al ungido/elegido (Mesías) para que muestre el Camino de la correcta obediencia a la Palabra/Torá del Santo Bendito Él.

Y en otro lugar también se habla del Hijo/Mesías:

Mat.3:13 Entonces vino Yeshúa del Galil [Galilea] al Yardén [Jordán] para ser sumergido por Yojanán [Juan]. (14) Pero Yojanán estaba dudoso de sumergirlo y dijo: “Yo debería ser sumergido por ti, ¿y tú vienes a mí?”. (15) Y respondió Yeshúa y le dijo: “Permítelo, porque estamos obligados a cumplir toda justicia”. Y entonces (Yojanán) lo sumergió. (16) Y enseguida que subió del agua, le fue abierto el cielo y vio el Espíritu de Elohim que bajaba como una paloma y se posaba sobre él. (17) Y he aquí una voz del cielo decía: “Este es mi hijo, mi amado, muy amado y mi placer está en él”. (Mat.Hebreo Shem Tov, trad.Yosef Alvarez)

Entonces, el Altísimo dijo: Este es mi hijo amado, el ungido para mostrar el Camino por la Vida según Mi Verdad/Torá.”

Ahora bien, la palabra hebrea ben no sólo significa “hijo” sino también un miembro de un grupo específico (ej: benei Israel / israelitas), incluso descendencia. Por ello se dice Mashíaj ben David, que quiere decir “Mesías descendiente de David”.

Y la palabra ben proviene de la raíz baná, que significa construir o constructor, pero también restaurar, reedificar, restablecer, levantar. Por tal razón, quienes ponen su atención en este ben, que es el Mesías, comienzan a construir/edificar una fe que debe levantarse según el fundamento de las Sendas antiguas (Jer.6:16), que son las enseñanzas de Moisés y los Profetas. Esto lo dejó en claro Shaúl de Tarso (Pablo), cuando dijo:

Ef. 2:19 Por lo tanto, ustedes [los gentiles, lo no nacidos israelitas] ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los consagrados y miembros de la familia de YaHWéH. (20) Han sido edificados sobre el fundamento de los Enviados y de los Profetas, siendo Yahoshúa el Mesías mismo la piedra angular. (21) En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser un templo santo en unión con el Maestro. (VIN)

Por ello, gracias a imitar el modelo de persona como hijo del Supremo que fue el Mesías, somos considerados “benei Israel”, israelitas e hijos del Altísimo. Y de esta manera, en el sentido de ben como restauración o renovación, ingresamos al Pacto Renovado (Brit Jadashá) para ser parte de la profecía de Jer.31:31.

Pero vale aclarar que esa Fe (en hebreo Emuná) debe transitar fielmente por la Senda de la Verdad (en hebreo Emet). Pues Emet y Emuná provienen de la raíz aman, que significa afirmar; criar como padre/madre un niño; levantar; permanecer; entre otros. Para que la fe esté firme y pueda resistir ante todas las pruebas en la vida, es necesario que se asiente fielmente en la Verdad, y la Palabra/Torá del Altísimo es la Verdad Eterna.

Como vemos, Yeshúa el Mesías vivió como el principal Ben/Hijo, obedeciendo fielmente (con Emuná) la Palabra del Padre Eterno, y enseñando a los demás el Camino de Vida en la Verdad. Por ello él dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” (Juan 14:6). En su boca estaba la Palabra Verdadera del Todopoderoso. Y también dijo: “Conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres.” (Juan 8:32). ¿Qué Verdad libera? La Palabra del Supremo. Por eso dijo también Yeshúa orando al Supremo, de quienes les seguían: 

Juan 17:17 Santifícalos con la Verdad; Tu Palabra es la Verdad. (18) Así como Tú Me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. (19) Por ellos yo me consagro a mí mismo [en Tu Palabra/Torá/Verdad], para que ellos también se consagren [santifiquen] en la Verdad.

Por todo lo explicado es importante entender de qué manera se debe limpiar el alma de todo paganismo o desobediencia: atendiendo al significado de Reubén; esto es: a “¡Mira, un hijo!”. Para poner la mirada en el ejemplo de vida, según la Palabra/Torá del Amo del Universo, que es el Mesías. Y también poner la mirada en las enseñanzas de vida del Pueblo de Israel, ya que Israel también es un “Mesías”; esto es, un escogido/”ungido” de entre las naciones del mundo para transmitir la Sabiduría Celestial y acercar al mundo al Supremo, cumpliendo así la profecía de Zac.8:20-23.


Ahora bien, Moisés dijo: “…si se arman para ir delante de YaHWéH a la guerra..”. No sólo mirando (o creyendo en) el ejemplo de vida del Mesías uno podrá ir hacia la “guerra” y así eliminar/limpiar todo pecado o paganismo de su alma. Hay que tomar la otra postura: la de Gad. Esto significa juntarse, arremolinarse para atacar. Y para esto hay que dedicarse con mucha fuerza a estudiar la Palabra del Supremo, y entregarse a la perseverante plegaria para implorar por perdón y sabiduría. De esta manera uno se “arma” para ir “delante de YaHWéH”; es decir, tomado de Su Mano/Palabra/Torá, como un buen “ben Israel” (israelita obediente). Y de esa manera uno eliminarásus enemigos”, que son todas las malas costumbres; la ignorancia; las debilidades carnales; los vicios; la vida alejada de andar según el Espíritu de Santidad del Supremo.

Y así se conquistará la “Tierra de Kenaan” para transformarla en “Tierra de Israel”, o sea, en el alma que se santifica en la obediencia a los Mandamientos del Santo Bendito Él.

Y finalmente dijo Moisés: “…entonces ustedes estarán sin culpa delante de YaHWéH y delante de Israel, y esta tierra aquí será suya para poseer delante de YaHWéH”.

Sin culpa delante del Altísimo significará cumplir con lo propuesto de limpiar el alma para purificarla y santificarla con correcta fe. Delante de Israel sería cumplir con la entrega en la guerra/lucha aferrándose a la Voluntad del Supremo, pues “Israel” significa luchar con el Todopoderoso y vencer.

Entonces, cumpliendo con todo lo que se debe delante del Altísimo hará que podamos heredar la “Tierra Prometida”, o sea,  vivir en el Mundo Venidero perpetuamente y disfrutar del Reinado Mesiánico en la Tierra de Israel, muy cerca de la Presencia Todopoderosa del Supremo en la reedificada Yerushaláim (Jerusalem). Amén!


Gabriel.