sábado, agosto 29, 2015

Parashá Ki Tetzé (Cuando salgas) – Deut. (21:10-25:19)



Deut.21:10 Cuando salgas [Ki Tetzé] a la guerra contra tus enemigos, y YHWH -tu Elohim- los entregue en tu poder y tomes algunos de ellos cautivos, (11) si ves entre los cautivos a una mujer hermosa y la deseas y quieres tomarla, (12) deberás llevarla a tu casa, y ella deberá cortarse el pelo, cortarse las uñas, (13) y descartar la indumentaria de cautiva, y pasarse un mes en tu casa lamentando a su padre y a su madre; después de eso puedes juntarte con ella y poseerla, y ella será tu esposa.



La Torat Emet (Ed.Keter Torá, Bs.As., trad. Rab. Reuben Segal) nos dice:

«”Cuando salgas a la guerra sobre tus enemigos”: No sólo de guerras exteriores habla la Torá. El hombre tiene ante todo sus luchas internas. Y por eso el versículo emplea la expresión “cuando salgas a la guerra sobre tus enemigos”, para indicarte que en una lucha –cualquiera que fuese- uno tiene el poder de sobreponerse a todos los obstáculos que obran como verdaderos “enemigos”, para alcanzar la victoria absoluta.
El versículo expone acerca de las guerras opcionales, que en sentido metafísico aluden a la materia, la cual no es en sí misma ni sagrada ni profana, sencillamente “opcional”. Y el versículo no habla de exterminar al enemigo, sino de “tomar prisioneros”, porque no es el objetivo destruir a la materia, sino cautivarla y ponerla al servicio de los valores espirituales.»


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“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos”

Todo hombre tiene en su vida una guerra espiritual consigo mismo.  Nuestra naturaleza humana ha sido creada para que sirva al Todopoderoso con toda su existencia y devoción. Sin embargo, desde la caída de Adam, todo hombre nace con el poder carnal (Ietzer Hará) de ser subyugado por sus pasiones, a menos que fortalezca espiritualmente su alma para controlarlo. Y la manera de fortalecerlo es por medio del aprendizaje y puesta en práctica de los mandamientos del Altísimo, o sea, de Su Torá, Su Instrucción de vida, Su educación. Porque está escrito:


Salm.19:7 La Torá de YHWH es perfecta, y transforma la vida; los decretos de YHWH son duraderos, y hacen sabio al sencillo.  (8) Los preceptos de YHWH son justos, y alegran el corazón; la Torá de YHWH es clara, e ilumina los ojos.  (9) El temor de YHWH es puro, y dura para siempre; los juicios de YHWH son verdaderos, del todo justos.  (10) Son más deseables que el oro, que mucho oro fino, y más dulces que la miel, que las gotas del panal.  (11) Tu servidor les hace caso; en obedecerlos hay grande recompensa.


Por lo tanto, la Torá es el arma más efectiva para derrotar a los “enemigos” internos que vienen con nuestra propia naturaleza carnal.  Pero no es sólo estudiar la Torá lo que beneficia, sino realmente llevarla a la práctica; entonces transformará la vida. Pues, la Torá, con sus mandamientos perpetuos, es la Guía (como Palabra del Eterno), para que andemos haciendo guerra contra las provocaciones carnales que experimentemos y las venzamos.  Y el Eterno promete darnos poder para vencerlas si disponemos nuestra voluntad de luchar, y esto aferrándonos a otra arma necesaria: la plegaria constante.  La plegaria fortalece el temor o respeto al Amo del Universo para no sucumbir ante las tentaciones, que, junto al discernimiento y prudencia, serán superadas con éxito.

En el pasaje de comienzo de esta Parashá, el guerrero israelita podía llegar a tomar como esposa a una prisionera de las naciones, pero siempre y cuando respetara ciertas reglas de la Torá.  Éstas estaban orientadas a evitar que el israelita tomara por esposa una mujer gentil por sus cualidades físicas, o por su estado de exitación luego de la guerra.  Lo que nos enseña en profundidad la Torá es lo siguiente:

La mujer prisionera gentil representa toda tentación carnal y deseos mundanos que se presentan en la vida de un fiel servidor del Eterno. Esto puede ser mediante una posibilidad de formar matrimonio, como también por dejarse arrastrar por el deseo desmedido de acumular bienes materiales, o buscar la felicidad sólo en sus deleites.
El guerrero israelita representa al alma que debe vencer en la guerra contra sus propias pasiones, respetando la regla de no dejarse esclavizar por las tentaciones materiales o físicas.  Por ello, cuando tenga que buscar una persona para contraer matrimonio, no debe “enamorarse” ni de su físico, ni dejarse influenciar por sus posesiones materiales.  Hoy en día es cada vez más común ver matrimonios de corta duración. ¿Por qué? Porque se transgrede esta regla de la Torá, y se busca un amor mundano, superficial, donde falta el compromiso espiritual y duradero, y predomina el placer pasajero. Es por eso que se escoge mal quien será cónyuge, o se termina mal el matrimonio por estar dominados por lo superficial, por lo carente de la sabiduría celestial que enseña el verdadero amor al prójimo.



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Deut.22:8 Cuando construyas (o adquieras) una casa nueva hazle una protección a tu terraza. Así evitarás que de tu casa penda (responsabilidad de) sangre si alguien llegara a caer.



La Torat Emet (Ed.Keter Torá, Bs.As., trad. Rab. Reuben Segal) nos dice:

«En sentido figurado, “casa” alude a la persona, de modo que el versículo debe verse como una indicación en el sentido de que uno debe hacerse una protección espiritual alrededor de su ser para protegerse de los peligros que desde el mundo material acechan por doquier, y de los que uno podría ser presa si no toma los debidos recaudos.»


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Este pasaje, en el entendimiento profundo mencionado por el rabino, está relacionado con otros pasajes del Tanaj, como por ejemplo en palabras de Shelomó (Salomón):


Prov.3:13 Feliz el que halla sabiduría [ jojmá ], el que alcanza prudencia [tebuná].

  
La palabra hebrea traducida como “prudencia” es: “tebuná”. Ésta tiene la raíz hebrea “bin”, que significa: distinguir, discernir, entender, comprender, entre otros.

El discernimiento es un acto complementario al recibir sabiduría (jojmá) y conocimiento (daat).  Pues, no alcanza sólo con llenarse de conocimiento, sino también saber aplicarlos.  Las leyes de la Torá se pueden aprender todas, pero hay veces en la vida que necesitamos saber discernir las situaciones especiales de acuerdo a la práctica.  Entonces, se posee el conocimiento que debe estar apoyado por la sabiduría, que es la adquirida con la plegaria y es el apoyo Celestial para que, estando atentos con los ojos espirituales, podamos tener la fortaleza de discernir y actuar correctamente.

Es por ello que el estudio de la Torá y la plegaria constante, son pilares fundamentales para alcanzar conocimiento, sabiduría y discernimiento en la práctica.  Esto permitirá que estemos prudentes para poder actuar ante las pruebas exigentes del cumplimiento de la Voluntad del Todopoderoso.  Y también nos dijo el hijo de David, aclarando lo explicado:


Prov.7:4 Di [emor ] a la sabiduría [jojmá ]: "Tú eres mi hermana"; y obtén prudencia [biná ] como tu pariente.


La palabra “emor” alude a utilizar la boca para la plegaria. Llamar a la sabiduríahermana”, se refiere a la confidencia en la comunicación con el Altísimo por medio de la Tefilá (Plegaria). En sentido hebreo, la plegaria es ante todo un auto-juzgamiento y confesión de transgresiones a mandamientos de la Torá. Se pide por perdón y se agradece por el mismo también. La Teshuvá (Arrepentimiento sincero para cambiar modos de ser o de actuar), debe ser el objetivo de la plegaria. Y el mismo es alcanzar sabiduría por medio del apoyo del Espíritu de Santidad del Todopoderoso, como también por medio de ayudas de sus servidores celestiales.

Y nos dice un Salmo:


Salm.101:2 Observo con atención el camino de la integridad [de la Verdad que provee la Torá]; ¿cuándo vendrá a mí [la oportunidad] para conducirme en la completitud [santa] de mi corazón [tanto en público como] en la intimidad de mi casa?


Aquí tenemos una clave para la prudencia o el discernimiento que se enseña en el mandamiento de la Torá analizado de esta Parashá.  “Observar” es lo que se hace cuando se “escucha” estudiando la Palabra del Todopoderoso, y se la pone en práctica pero con una predisposición anterior.  Por eso el Pueblo de Israel al pie del Monte Sinaí dijo: “naasé venishmá” (Ex.24:7); esto es, “haremos y oiremos”; o mejor dicho, “estamos dispuestos a hacer todo lo que el Todopoderoso nos diga”.  Y  observar el camino es precisamente oír lo que hay que hacer para no tropezar por el mismo, y es lo que se tiene en mente cuando se recita el “Shemá [Oye] Israel” (Deut.6:4 y ss.).  Para esto el Eterno nos ha dado la Torá, Sus Instrucciones de Vida, para que el objetivo de nuestra vida sea buscar la integridad (el bien, la bondad, la Verdad, en definitiva: cumplir con la Voluntad Celestial).

En otro Salmo dice: “Sólo el bien [ tov ] y el amor/bondad [ jesed ] me acompañarán todos los días de mi vida, y en la Casa de YaHWéH moraré por largos días.” (Salm.23:6).


“Tov”, además de bien, puede significar aquello que se hace acertadamente; en otras palabras, que se cumple con lo que se espera de una acción u hecho.  Por lo tanto, David tenía la esperanza firme de que el bien, es decir, el éxito de la obediencia acertada lo acompañaría toda su vida junto al amor o bondad.  Porque uno puede ser un gran obediente en ciertos mandamientos, pero si no lo hace con amor sincero al Eterno, imitando Su Bondad, fallará, más aún con respecto al amor al prójimo.  Y esa fe de David le movía a buscar vivir en la Casa de YaHWéH.  Pero, para vivir en esa Casa -que significa vivir haciendo la Voluntad del Eterno, debía primero construír su “casa” como dice la Torá: con una protección en su terraza.  Esta “casa” con protección, puede simbolizar el alma que debe desarrollarse con el estudio de los mandamientos para que uno no sea responsable de los tropiezos de los demás, sino al contrario.  La protección en la terraza aludiría a educar la mente en el Camino de la Torá, poniendo límites para que uno no caiga al vacío; es decir, que se desvíe del camino de la obediencia y se sufran duros golpes correctivos; o, en el peor de los casos, se degrade o se pierda la fe.  Sin embargo, cuando uno comienza a andar por ese Camino, es normal caer o tropezar ciertas veces,  aunque no son caídas que dañen definitivamente con la “pérdida de la vida”, sino controladas y permitidas por el Eterno para que crezcamos.  Con el tiempo y la experiencia, uno encontrará que su terraza tendrá límites que protegerán su “casa”; entonces, el alma irá aprendiendo y haciéndose más segura por el Camino que lleva a la Casa del Altísimo (a hacer plenamente Su Voluntad para obtener integridad).



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Deut.22:22  Si un hombre es sorprendido (con testigos) acostado con una mujer casada, incluso ambos –el hombre que se acostó con la mujer, como la mujer misma- deben ser sentenciados a muerte.  Así eliminarán de Israel el mal.


Demás está decir lo grave que es cometer adulterio a la vista del Todopoderoso.  El adulterio destruye los matrimonios y arruina las vidas de los involucrados culpables, así también como las de las víctimas.  Y el israelita tiene obligación firme de cuidarse de no cometer adulterio, ni codiciando con la mirada inclusive, tal como lo enseñó Yeshúa el Mesías:


Mat.5:27  Ustedes oyeron que se dijo: No adulterarás. (28) Pero yo les digo que todo el que mira a una mujer codiciándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.


Yeshúa, lejos de ser un Mesías que permite violar impúnemente los mandamientos en virtud de una cierta "gracia" que él provee, se muestra aquí de sobremanera exigente. ¿Qué significa cometer adulterio en el corazón mirando a una mujer con codicia? Yeshúa está diciendo que quien haga eso, no es necesario que tenga una prueba en el sentido carnal de la posibilidad. Quien adultere con la mirada, se le considera como si realmente transgredió el mandamiento carnalmente. Por eso es tan importante cuidarse de ello, porque en general en el mundo se dice que mirar a una mujer con codicia no es nada malo, que no es lo mismo que adulterar carnalmente...  Yeshúa enseñó realmente a tener la Torá en el corazón, pefeccionando el mandamiento que se había enseñado en la Torá con respecto a los Tzitziot (flecos):


Num.15:39 Será tzitzit [flecos en los bordes de sus vestimentas] para que lo miren, y así recuerden todos los mandamientos de YaHWéH y los obedezcan; sin irse detrás de los deseos de su corazón y de sus ojos, a los que se prostituyen; (40) porque así, acordándose de mis preceptos y poniéndolos por obra, serán santos a para Su Elohim.


Cuando el Mesías fue al Cielo, el Todopoderoso envió su Espíritu de Santidad para comenzar el Nuevo Pacto, es decir, para que todo aquel que quisiera recibirlo pudiera manejarse según Sus Mandamientos. Este Espíritu cumple ahora la función de los antiguos flecos, pues nos hace recordar que debemos obedecer y hacer la Voluntad del Altísimo.  El corazón es el símbolo de los pensamientos y las intenciones, lo que en la mente se maquina íntimamente.  Todo esto, que para la percepción ajena es desconocido, para el Altísimo nuestro Creador es absolutamente conocido.  Los Sabios dicen que el corazón desea siempre lo que los ojos ven.  Y, efectivamente, eso es lo que por naturaleza se hereda al nacer.  Si no se le pone un límite, como a la terraza de la casa, con el mismo corazón andará codiciando libremente y provocando el desvío de la voluntad (“prostituyéndola” esclavizada), alejándola de cumplir con lo que el Eterno espera de quien debe santificarse con la obediencia, que es única manera de hacerlo.

Y Salomón ha dicho claramente en sus Proverbios:


Prov.6:32 Cualquiera que comete adulterio con una mujer carece de sensatez [Lit: sin corazón]; el que lo hace arruina su alma.


Pues, “sin corazón” es dejarse arrastrar por un estado animal, como una persona que se mueve instintivamente por lo que entra por sus ojos.  El alma israelita se arruina cuando se aleja de la obediencia a los mandamientos del Altísimo, así como también la del no israelita, pues "no cometer adulterio" es un mandamiento para todo el mundo. La desobediencia hacer perder el respeto o temor al Supremo.

Para no caer en ese estado, hay que poner control sobre todo lo que se ve o se podría ver, educando la vista con anticipación para no darle oportunidad al corazón de que se desvíe.  Esta acción es a lo que se refería metafóricamente Yeshúa, cuando dijo para que no se adulterara con los ojos:


Mat.5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te pone en peligro de caer, sácalo y échalo de ti. Porque te conviene más que se pierda uno de tus miembros  a que perezca todo tu cuerpo en el GueHinóm (Valle en las afueras de Jerusalem donde se quemaba la basura).


“Sacarse el ojo” significa dominar el corazón para que sólo obedezca al Todopoderoso, evitando mirar a cualquier mujer para codiciarla, y así no cometer adulterio. También el "ojo derecho", que puede dar ocasión de caer, representa toda mala costumbre o falta de conocmiento para actuar correctamente de acuerdo a la Voluntad del Altísimo. Es por ello que "sacarlo", significa quitar toda mala costumbre o ignorancia del alma para no tropezar al momento la tentación.

En otro sentido profundo del mandamiento, la Torá se refiere a otra clase de adulterio: el de la idolatría y de la desobediencia a los mandamientos para hacer lo que el ego propio quiere.  Por tal razón ha dicho Jeremías:


Jer.23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros, la tierra está enlutada por causa de una maldición; los pastizales del desierto se han secado. Porque corren a hacer lo malo, se esfuerzan en hacer el mal.


La maldición según la Torá ocurre por la desobediencia a los mandamientos.  Por tal razón el mundo se desvía cuando, después de haber aceptado como “esposo” al Todopoderoso y obedecerLe con fidelidad,  luego adultera haciendo lo que el “amante” (ego propio) le ofrece como tentación por un camino errado y perjudicial.  Los “pastizales” que se secan aluden a la pérdida del temor que se le debe al Eterno con obediencia; por lo tanto la fe se debilita y se pierde siguiendo las pasiones carnales y los deseos ofrecidos por lo mundano, lo que nunca santificará el alma.


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Deut.22:8  No siembres [ zará ] en tu viña otras especies de semillas [ zera ], para evitar que todo el producto de las semillas que sembraste y del fruto de la viña sea prohibido (Lev.19:19).



En el nivel profundo de entendimiento de la Torá, debemos tener en cuenta los siguientes conceptos hebreos:

La palabra hebrea “zará”, que se traduce como sembrar, también significa esparcir o diseminar en sus variantes.  Y la palabra “zera”, además de semilla, también se traduce como descendencia o linaje.

En principio, en unos de los entendimientos profundos, aludiría a evitar la asimilación de las creencias paganas de los israelitas sin que se casen con gentiles.  Pero en otro sentido, la “viña” es como la “casa” que debe llevar protección; es decir, el alma misma.  Por lo tanto, no se debe sembrar en el alma creencias (“semillas”) provenientes de enseñanzas de Torá mezcladas con enseñanzas paganas (no hebreas provenientes de errados sembradores alejados de la Torá).
Por eso este mandamiento nos enseña, sobre todo a los israelitas que nacieron gentiles, a eliminar absolutamente toda creencia pagana aprendida en el pasado, como la trinidad, adorar a un hombre-dios, o creer en el Todopoderoso encarnado, etc.

Evitando aprender creencias contaminadas no hebreas, o limpiándose de ellas, se podrá sembrar en los descendientes la buena semilla de la fe hebrea pura y santificadora según la Voluntad del Altísimo.




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Deut.23:9 Cuando salgas [Ki Tetzé] como tropa contra tus enemigos, debes estar en guardia contra cualquier cosa perversa [ ra : mala ].

Deut.23:14 Porque YaHWéH, tu Elohim, se mueve en tu campamento para protegerte y entregarte tus enemigos, tu campamento debe ser santo [sagrado/apartado de lo impuro]; para que Él no encuentre nada indecente y se aparte de ti.


Nuevamente tenemos una enseñanza semejante a la explicada al principio de esta Parashá, con respecto a Ki Tetzé.

En primer lugar, podemos entender al “campamento” como la congregación de fieles que se reune a estudiar o participar del servicio de Shabat.  Esta congregación o asamblea se prepara para aprender a “salir” a hacer guerra contra los enemigos internos y propios, que “buscarán”, mediante la debilidad de la naturaleza humana, hacer tropezar al alma guerrera y hacerle perder batallas.  Un ejemplo de tropezar muy común es no amar correctamente al prójimo por transgredir los mandamientos de la Torá orientados a tal amor; lo que suele producirse por causa del egoísmo y falta de altruismo, falta de buscar el bien común; y puede manifestarse con maledicencia, chismeríos (Lashón Hará), mentiras, envidias, etc.
Quien participe de ese campamento o congregación, sobre todo quienes tengan autoridad en la dirigencia, deben estar en guardia y cuidar de que no haya actitudes indecentes o perversas entre los congregados, así como cuidarse de lo malo (). Esto malo es contrario a lo “Tov” (bueno), como vimos antes, en el sentido de cumplir con lo que se espera en obediencia a los mandamientos.

Es una gran tarea para los dirigentes y ancianos estudiosos encaminar a los congregados para que vayan por el rumbo de la obediencia de los mandamientos, y se mantenga la asamblea en armonía y paz para mejor edificación.

En segundo lugar, el campamento aludiría a la familia, que también tiene su guerra.  En este caso son los padres los que deben cuidarse de lo malo para que los hijos reciban una correcta educación, lo cual tiene relación con los límites que se mencionó anteriormente que se debía poner a las terrazas de las casas.  Buscar la santidad de la familia como “campamento”, sólo se puede lograr imponiendo la educación en base a órdenes que deben ser respetadas, de la misma manera que debemos obedecer a nuestro Padre Celestial.  La Presencia del Espíritu de Santidad morará siempre en una familia que se rija por los mandamientos celestiales y las enseñanzas hebreas, donde los padres deben ser ejemplos de sus hijos que reciben la semilla/enseñanza de una fe pura, la cual busca hacer la Voluntad del Santo Bendito Él.

En tercer lugar, el campamento aludiría también al individuo como un conjunto que debe estar armonizado en cuerpo y alma puros, sin manchas o actitudes inmorales para que se asegure la santidad y la Guía de la Presencia Espiritual del Altísimo, de modo de recibir poder para cumplir con los mandamientos y vencer todos los obtáculos al salir a la guerra contra la debilidad carnal, y contra las provocaciones de otras personas.


Bendiciones!

Gabriel.

sábado, agosto 22, 2015

Parashá Shoftim (Jueces) – Deut. (16:18-21:9) Parte 2


Deut.16:18-19 Deberás designar jueces y policías en todas tus ciudades que YHWH, tu Elohim, te da para tus tribus. Ellos administrarán con rectitud la justicia del pueblo. (19) No perviertas la justicia, no hagas favoritismos (o sea, no sólo debes ser imparcial al dictar sentencia, sino incluso, al tomar testimonio a los litigantes, debes dispensar exactamente el mismo trato a ambos), ni aceptes soborno (ni siquiera para emitir un veredicto justo), pues el soborno enceguece los ojos de los sabios y distorsiona las palabras justas.  (Torat Emet)

 
La sección de la Torá en estudio comienza con seis prohibiciones.

1. “No perviertas la justicia".

Pervertir la justicia es decidir injustamente. Llevado a la práctica de cada uno, en cuanto a que debe obrar según la justicia, esto es, según los mandamientos de la Torá, como dijo David: “Los preceptos de YaHWéH son rectos, alegran al corazón. Los juicios de YaHWéH son verdaderos, son todos justos. (Salm.19:8-9)", obrar injustamente es transgredir la Voluntad del Todopoderoso.

Los Sabios dicen: “La Torá advierte al juez que no debe aceptar sobornos, aún con la intención de juzgar fielmente” (Sifri).

El “soborno”, en la vida común, es cuando alguien ofrece un beneficio (dinero, bienes, favores) al juez o subordinados para transgredir las reglas o salvarse de castigos. En la vida espiritual en obediencia a los mandamientos, el soborno es toda tentación para que se transgreda mandamientos en forma privada (ante los demás, no ante el Todopoderoso que todo lo ve).   La tentación nos “dice” que nada pasará si pecamos porque nadie nos ve. O también:  pequemos libremente porque igual seremos perdonados, o ya estamos perdonados de antemano con la idea de vivir bajo la “gracia”.  En fin, el soborno es aceptar conscientemente violar un mandamiento del Supremo con el convencimiento de quedar impune.


2. “No hagas favoritismos” (se debe actuar con imparcialidad en los juicios)

Además de enseñar evitar la acepción de personas con discriminación, como advirtió el emisario Yaakov (Stgo.) cuando dijo:


Stg.2:1 Hermanos míos, no mezclen la fe de nuestro glorioso Maestro Yahoshúa el Mesías con el favoritismo. (2) Porque si en su sinagoga entra un hombre con anillo de oro y ropa lujosa, y también entra un pobre con vestido andrajoso, (3) y sólo atienden con respeto al que lleva ropa lujosa y le dicen: “Siéntate tú aquí en buen lugar”; y al pobre le dicen: “Quédate allí de pie” o “Siéntate aquí a mis pies”, (4) ¿no tienen favoritismo entre ustedes? ¿Y no vienen a ser jueces con malos criterios? (5) Amados hermanos míos, oigan: ¿No ha elegido Elohim a los pobres de este mundo, [para que sean] ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (6) Pero ustedes han menospreciado al pobre. ¿No los oprimen a ustedes los ricos, y no son ellos los que los arrastran a los tribunales? (7) ¿No blasfeman ellos el buen nombre que ha sido invocado sobre ustedes? (8) Si de veras cumplen la Ley real conforme a las Escrituras: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, hacen bien. (9) Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torah como transgresores.(VIN)


Llevado a la vida en servicio al Supremo, hacer favoritismos es preferir violar un mandamiento para deleitar la naturaleza carnal, lo cual está relacionado con el soborno que causa el “satan” (adversario) que poseemos naturalmente todos en nuestra humanidad desde nacimiento (Ietzer Hará).  El mandamiento del Todopoderoso no fue dado para que se aplique según los gustos de cada uno, sino que son incondicionales; y tampoco se pueden hacer favoritismos entre los tales eligiendo los que más nos gusten para servir al Supremo.



3. “No aceptes sobornos”

Aplicado a la vida en cumplimiento de la Torá, aceptar soborno es caer vencido por una tentación. Tenemos una enseñanza halájica (ley de aplicación rabínica de un mandamiento de Torá) de nuestro Maestro Yeshúa el Mesías, cuando dijo:

“Escucharon que fue dicho (en la Torá) a los Sabios antepasados: ‘No adulterarás’ (Ex.20:13). Pero yo les digo a ustedes: Que todo el que ve a una mujer y la codicia, ya adultera con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te incita a caer, sácalo y échalo fuera de ti. También, si tu mano derecha te incita, córtala. Mejor te es que pierdas uno de tus miembros a que perezca todo tu cuerpo en el GueHinóm (Valle en las afueras de Jerusalem donde se quemaba la basura).” (Mat.5:27-29)

La enseñanza es por demás profunda con palabras metafóricas. Yeshúa está mostrando la profundidad de la enseñanza de la Torá, en este caso sobre “no aceptes soborno” (Deut.16:19), con respecto a la halajá (el cómo poner en práctica) de unnmandamiento que prohíbe el adulterio carnal (Ex.20:13).

El soborno (tentación) entra por la vista, pero es el corazón o la mente la sobornada por la Mala Inclinación natural (Ietzer). ¿Y cómo actúa la incitación del soborno? Ofreciendo a la mente codiciar a una mujer (también es un mandamiento para mujeres que no codicien a hombres, vale aclarar) con la mirada, y la Ietzer (que es el “satan” o adversario como naturaleza carnal que revoluciona las hormonas) trata de convencer de que esa codicia será inofensiva, ya sea porque “no daña a nadie sólo mirar” (como se dice entre los gentiles), o porque con disimulo “nadie se enterará” de tal acto, olvidando que el Altísimo sí se entera porque sabe de todos nuestros más profundos pensamientos.

El problema de vencer esa tentación o soborno, lo resuelve el Mesías con su halajá de “quitar el ojo” y “cortar la mano”, metáforas que aluden profundamente a preparar con anticipación el alma para no sucumbir ante el soborno. Está claro que un alma débil en el cumplimiento de la Voluntad Celestial, tropezará fácilmente.

Obvio que un recurso es evitar la ocasión para no pecar, pero se sabe que el mirar muchas veces es inevitable. La persona debe fortalecer su alma con el estudio diario de la Torá para saber cómo actuar en cada caso. Y también apoyar el conocimiento con las plegarias de cada día, de manera de fortalecer el alma para que pueda lograr controla la Mala Inclinación.

Y así como hizo Yeshúa el Mesías, otros Sabios enseñaron otra interpretación de cómo se comete adulterio espiritualmente.  Es con respecto a la idolatría, pues el israelita (todo Israel) tiene como Esposo al Todopoderoso, con la Ketubá (Torá) como contrato matrimonial; y cometer idolatría (sobre la base de la desobediencia) es cometer adulterio, así como sucedió con parte del Pueblo de Israel cuando se entregó al culto a Baal Peor (idolatría del pueblo moabita), como se detalla en Núm.cap.25.  Recuerden que ese adulterio de Israel causó la ira del Todopoderoso y comenzó a castigar con la muerte al Pueblo.  Y fue Pinjas quien detuvo el castigo al matar al israelita Zimri, que había desafiado a Moshé intimando sexualmente con una princesa moabita. Ese hecho de la muerte significaba una profunda Teshuvá, o sea, un gran arrepentimiendo y cambio de actitud para volver a temer al Todopoderoso con reverencia y obediencia absoluta.  De eso se trata lo que dice Yeshúa en cuanto a “quitar el ojo” y “cortar la mano”, es decir, quitar y cortar  todo lo impuro que haya en el alma para no volver a pecar, y esto por medio de la teshuvá, el arrepentimiento sincero.


4) “No plantes para ti asherá (árbol de idolatría), ni ninguna clase de árbol junto al Altar de HaShem.”

Se entiende en profundidad que la Torá, comprendida ésta como la Enseñanza Eterna del Altísimo, es considerada como Árbol de la Vida para todos los integrantes del Pueblo de Israel, y para los gentiles también. Sólo por medio de recibir la Sabia de ese Árbol y no de otro, es que se podrá alcanzar el derecho de vivir en Eretz Israel, es decir, en Tierra Prometida a los Patriarcas en el Mundo Venidero. Porque es la única manera de hacer la Voluntad del Santo Bendito Él.

El hecho de no plantar “asherá” u otro árbol junto al Altar nos enseña que el israelita no debe servir al Eterno junto con creencias idólatras; y esto tanto para el que haya nacido judío como, más aún, para el que abandona su gentilidad con toda costumbre pagana.
Mezclar creencias no hebreas con conocimientos de Torá es cometer adulterio, y se necesita rectificar urgentemente tales creencias erróneas para no sufrir las consecuencias perjudiciales.



5) “No levantes monumento alguno que deteste HaShem”.

Esto sucede cuando se glorifica a un ministro o estudioso que enseña Torá o en contra de ella.  Esa glorificación se manifiesta como un fanatismo apoyando ciegamente lo que enseñe una determinada persona.  Glorificar a una persona por sobre los mandamientos perpetuos de la Torá, es equivalente a levantar un monumento prohibido.  Y cuando esa persona con tantos seguidores fanáticos, habla en contra de los mandamientos de la Torá por interpretaciones  subjetivas y erróneas, es considerada un monumento que el Todopoderoso rechaza.  Hay que tener mucho cuidado con los monumentos de glorificación humana; así como de aprender en contra de lo que decrete perpetuamente la Torá del Altísimo.


6) “No ofrendes animales defectuosos”.

Esto tiene que ver con todo lo anterior junto. Cuando un israelita ofrenda un animal defectuoso, alude a realizar plegarias con el alma impura por cualquiera de los errores anteriormente mencionados.


“Sean santos, pues Yo, YaHWéH, Elohim de ustedes, Soy Santo” (Lev.19:2)


¿Cómo se podrá ser santo con creencias paganas; o sucumbiendo conscientemente ante las pasiones carnales; o declarando nulas las enseñanzas de los Sabios que, gracias a la Tradición de generación en generación, permitieron que la Torá siga vigente; o mezclando creencias paganas con enseñanzas de Torá; o glorificando a humanos y aceptando sus enseñanzas en contra de los mandamientos perpetuos de la Torá?  No es posible santificarse así. Sólo por medio de la obediencia absoluta a los mandamientos de la Torá, un israelita puede lograr la santificación verdadera según la Voluntad del Todopoderoso.




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Deut.18:4  Deberás entregarles también los primeros frutos de tu cereal, de tu vino y de tu aceite (esto es la ofrenda Terumá para los sacerdotes), y también la lana de la primera esquila de tus ovejas. (5) Esto es porque YHWH, tu Elohim, lo eligió a él (al Sacerdote) y a sus descendientes entre todas las tribus, para que estén de pie llevando a cabo el servicio en nombre de YHWH, todos los días.


Esto está relacionado con lo que dijo Yeshúa el Mesías, cuando dijo:


Yeshúa dijo: "Por lo tanto, pongan toda su atención en el Reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante el Eterno, y recibirán también todas estas cosas." (Mat.6:31)


¿Qué cosas?  Todos los bienes materiales necesarios para vivir. Sin embargo, lo esencial o primordial para el hombre son los bienes espirituales, aquellos que alimentan al alma.  Estos bienes espirituales son adquiridos con sabiduría de vida, pero no la que enseña el hombre con su propia inteligencia, sino la que enseña el Todopoderoso con sus Instrucciones y Mandamientos (el mejor alimento. Deut.8:3).

Por tal razón aconsejaba Yeshúa:


Mat 6:24 Ningún esclavo puede servir a dos amos, porque siempre amará al primero más que al segundo, o al segundo más que al primero. De la misma manera, no podréis servir al mismo tiempo al Eterno y a tus tesoros materiales.


Lo que significa que: o tenemos como Amo al Todopoderoso obedeciendo Sus Mandamientos; o tenemos como amo al mundo, obedeciendo las enseñanzas humanas que se dictan en contra de los mandamientos del Altísimo, viviendo de manera mundana, donde la satisfacción carnal es el principal objetivo en la vida, sin importar tener un alma desnutrida.

Por lo tanto, nuestros primeros frutos de la vida, que aluden a nuestra fuerza de voluntad, deben estar orientados a obedecer los consejos y mandamientos del Todopoderoso; lo cual significa buscar primeramente el Reino de los Cielos y alcanzar su justicia.  Esa decisión equivale a tener como Amo absoluto al Todopoderoso, por sobre los deseos mundanos; y, de esa manera, entregarLe los  primeros esfuerzos de nuestras vidas, pues Él nos dio la vida misma, y por lo tanto debemos agradecerLe con nuestra obediencia, lo que finalmente será un beneficio propio como consecuencia de las bendiciones que se recibirán por tal decisión.




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Deut.18:15  YaHWéH tu Elohim te levantará de entre tu propio pueblo a un profeta como yo; a él deberán hacerle caso. (16) Esto fue lo que le pediste a YaHWéH tu Elohim en Jorev, el día de la Asamblea, cuando dijiste: “No vuelva yo a oír la voz de YaHWéH mi Elohim ni a ver este grandioso fuego, para que no muera”. (17) Ante lo cual YaHWéH me dijo: “Han hecho bien en hablar así. (18) Yo les levantaré un profeta como tú de entre su propio pueblo: pondré mis palabras en su boca y les hablará a ellos todo lo que Yo Le Mande; (19) y si alguien se niega a hacer caso de las palabras que él hable en Mi Nombre, Yo mismo le pediré cuentas.


Entre los profetas, que fueron portavoces del Todopoderoso, ninguno hubo como Moisés, excepto Yeshúa, y mayor aún, ya que es el Mesías.  Sólo Yeshúa podía alcanzar tal nivel de compromiso con el Altísimo, y entrega para mostrar el correcto cumplimiento de la Torá dada a Moisés.  Ambos enseñaron la Torá al Pueblo de Israel.  Moisés lo hizo recibiendo por primera vez la Torá de parte del Eterno; Yeshúa tuvo el trabajo parcial de explicar la Torá para su correcto cumplimiento, trabajo que completará con su regreso.   Por lo tanto, enseñar que Yeshúa vino a enseñar a violar la Torá o enseñar una nueva Torá es hablar sin verdad o con engaño.  En el Mundo Venidero la Torá, o sea, la Palabra del Todopoderoso, será el modo absoluto de vida obediente para el israelita que hizo mérito en este mundo para recibir las recompensas como parte del Pueblo escogido, y que puso su confianza en el Mesías.  Y lo siguiente advirtió a los que lo rechazaban como Mesías:


Juan 5:39 Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen vida eterna; pues ellas son las que dan testimonio de mí, (40) y sin embargo ustedes no quieren venir a mí para que tengan vida. (41) No recibo gloria de parte de los hombres. (42) Pero a ustedes yo los conozco y sé que no tienen el amor de Elohim en ustedes. (43) Yo he venido en Nombre de mi Padre, y ustedes no me reciben. Si otro viene en su propio nombre, a ese lo reciben. (44) ¿Cómo van a poder ustedes creer cuando reciben gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene de parte de Elohim único? (45) No piensen que yo los voy a acusar delante del Padre. El que los acusa es Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza. (46) Porque si ustedes le creyeran a Moisés, me creerían a mí; pues él escribió de mí. (47) Pero si no creen a sus escritos, ¿cómo creerán a mis palabras?


Tambien el principal de sus discípulos, luego de hacer un milagro sanando un hombre, ha dicho sobre este tema:


Hch.3:12 Cuando Shimón Kefá vio esto, se dirigió al pueblo: Varones yisraelitas, ¿por qué se maravillan de esto? ¿O por qué fijan la vista en nosotros, como si por nuestro propio poder o devoción hubiéramos hecho andar a éste? (13) El Elohim de Avraham, de Yitsjaq y de Yaaqov, el Elohim de nuestros padres, ha glorificado a su Siervo Yahoshúa, a quien ustedes entregaron y negaron en presencia de Pilato, cuando éste había decidido soltarlo. (14) Ustedes rechazaron al Santo y al Justo, y pidieron que les dieran a un asesino. (15) Permitieron que muriera el Príncipe de la Vida, pero YaHWéH lo resucitó de entre los muertos, y de eso nosotros somos testigos. (16) Y por medio de la fe en su nombre, a éste que ustedes ven y conocen, lo ha fortalecido su nombre; la fe que viene por medio de Aquel le ha dado esta perfecta curación en presencia de todos ustedes. (17) Ahora, hermanos, yo sé que fue por ignorancia que ustedes lo hicieron, como también sus gobernantes. (18) Pero YaHWéH cumplió de esa manera lo que había predicho por boca de todos los profetas (Is.53), que su Maesías habría de padecer. (19) Así que arrepiéntanse y conviértanse, para que queden borrados sus pecados, para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia de YaHWéH, (20) y él envíe a aquel que de antemano se les había anunciado, a Yahoshúa el Mesías. (21) Es necesario que el cielo lo retenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de la cual habló YaHWéH por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. (22) Porque Moisés en verdad dijo: ‘YaHWéH, su Elohim, les levantará de entre sus hermanos a un Profeta semejante a mí; a él ustedes deben oír en todo lo que les hable. (23) Y sucederá que toda persona que no escuche a aquel profeta será excluida del pueblo’. (24) Y así, todos los profetas que desde Shemuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días. (25) Ustedes son los hijos de los profetas y de la alianza que YaHWéH hizo con sus padres cuando le dijo a Avraham: ‘En tu descendencia se bendecirán todas las familias de la tierra’. (26) Por ustedes en primer lugar levantó Elohim a su Siervo, y lo envió para bendecirlo al apartar a cada uno de sus maldades.



Por lo tanto, al Mesías debemos aceptar en nuestro corazón para poder entrar al Nuevo Pacto del que habla el profeta Jeremías en el capítulo 31. Sólo de esa manera cumpliremos exitosamente con los mandamientos al tener la Ley/Torá en nuestro corazón, y así ser del Pueblo del Altísimo, para llegar a la restauración de todas las cosas con la confianza firme de alcanzar el objetivo de la fe.





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Deut.20:1 Cuando salgas a la guerra contra tu enemigo y veas caballos, carros y un ejército más numeroso que tú, no les temas, pues YaHWéH, tu Elohim, Quien te sacó de Egipto, está contigo.


El Todopoderoso habla a través de Moisés a todo los israelitas de todos los tiempos. Pongan atención que se dirige a alguien en primera persona, a ti.

¿Y cuál es la mayor guerra que tiene un israelita?  Contra sí mismo, no contra la sociedad para echarle la culpa a los demás por los propios errores.  Cuando una persona decide (naciendo judía o no), vivir de acuerdo a los mandamientos de la Torá como una manera de existir ante la Mirada del Padre Eterno, aprenderá en la Torá el arte de la guerra contra uno mismo. ¡Cuán engaño es caer en la creencia de que uno se santifica y justifica sólo por decir que tiene fe y cree!  A lo que Yaakov (“Stgo”) advierte:


Yaak.(Stgo.) 2:14  Hermanos míos, si alguno dice que tiene fe y no tiene obras, ¿de qué sirve? ¿Puede acaso su fe salvarlo?

Este emisario nazareno les estaba advirtiendo a todos algo así como esto: Cuidado con esa fe de sólo creer en un hombre para considerarse justificados en virtud de una nueva idea de “gracia” purificadora y/o santificadora.   La Torá es irremplazable; y sin la Torá, con el cumplimiento de sus mandamientos, será imposible limpiar los pecados o santificarse.  Es como si tuviéramos un problema con ratas en algún lugar. Llamamos al desratizador. Le preguntamos: ¿Puede eliminar las ratas?  Claro –responde el especializado. Utilizando mi equipo tendrá un resultado seguro.  Y entonces uno, aferrado a su “fe”, le dice: No hace falta su equipo, sólo entre al lugar que su presencia seguro matará o auyentará todas las ratas..   Así funciona la fe en base a la gracia sin obediencia.

Y Shaúl de Tarso (Pablo), también a enseñado que, además de la fe en el Mesías, es necesaria la santificación, que sólo se logra con la obediencia a los mandamientos, que permite tener las obras correctas. Por eso dijo:


Heb.12:12 Por lo tanto, fortalezcan las manos debilitadas y las rodillas vacilantes; (13) y enderecen para sus pies los caminos torcidos, para que el cojo no se desvíe, sino que más bien se sane. (14) Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a YaHWéH.

 
Porque para entrar al Nuevo Pacto, del que habla Jer.31:31-34, es necesario
tener la Torá en el corazón”, porque en la profecía, el Todopoderoso dice: "Pondré mi Torah en su interior y la escribiré en su corazón. Entonces Yo seré Su Elohim (Todopoderoso), y ellos serán Mi Pueblo."

Y Pablo en sus cartas enseña a obedecer al Amo del Universo para alcanzar la santificación a través de los buenos actos, porque no es un certificado papal según un parecer humano. Y quienes han puesto su confianza en el Mesías, deben vivir según su espíritu y ejemplo de servidumbre. En otras palabras, debe haber señales de que los Mandamientos del Altísimo están en el corazón del creyente.  Por eso dijo el mismo Mesías: "No todo el que me dice ‘Maestro, Maestro’ entrará en el reino del Cielo, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en el cielo. (Mat.7:21)". Y hacer la Voluntad del Altísimo es cumplir y poner en práctica Sus Mandamientos.



“Cuando salgas a la guerra contra tu enemigo y veas caballos, carros y un ejército más numeroso que tú”. 


¿Cuándo sucede esto en la vida nuestra diaria?  Cuando tenemos que enfrentar todas nuestras tentaciones al relacionarnos con el mundo. Aquí aparece la guerra contra nuestra Ietzer Hará o inclinación carnal hacia la fuerza natural de transgredir los mandamientos de la Torá (pecar), con apoyo de un gran guerrero opositor: el ego propio.

A medida que aprendemos los mandamientos de la Torá, “algo dentro nuestro” nos dice que “todo es muy difícil”.  Y eso no es nada, eso es sólo un susto desde lejos con el grito del enemigo.  Lo peor viene cuando estamos en la lucha, cuando realmente sucumbimos (como suele suceder en el aprendizaje) ante transgreciones, y ese guerrero nos dice: “te derribé, soy más fuerte que tú, ¿para qué sigues luchando?”.  Traducido a la lucha contra el pecado dice: “pecaste una y otra vez, ¿hasta cuándo insistirás? ¿No sabes que el Eterno no tiene mucha paciencia?  No creo que vivas mucho tiempo más.  Entonces, aquí entra en juego la promesa profética:  “...vetzadík beemunató yiyé” (y el justo vivirá por su fe [Hab.2:4])   ¿Sólo fe creyente? No, ha dicho Yaakov (Stgo.), también por su fe que tenga obras, es decir, que gracias a la obediencia de los Mandamientos pueda vivir por tener la Ley/Torá en su corazón, lo que significa hacer la Voluntad del Altísimo y vivir según Su Espíritu, reflejando también el espíritu del Mesías para ser justo. 



“no les temas, pues YaHWéH, tu Elohim, Quien te sacó de Egipto, está contigo.”

 
¿A quién sacó de Egipto el Eterno?  A Israel. ¿Y cómo lo sacó?  Con todo el Poder Celestial del Amo del Universo.  Por tanto, en esta guerra del israelita contra sí mismo, contra sus pasiones carnales que se presentan para hacerlo tropezar siempre, en esa guerra no debe temer.  No temer a los enemigos mundanos ni a las pasiones, sino sólo temer con reverencia al Todopoderoso.  Y para proveerse uno de fuerza exitosa capaz de dar victoria a través del tiempo, la mejor arma es la Tefilá (plegaria) constante para provocar la Teshuvá (arrepentimiento de pecados).  Esto es lo que nos enseña el mes hebreo de Elul en curso actual: a corregir errores, a buscar por todos los medios el arrepentimiento y cambio de vida, de ser parte verdaderamente del Nuevo Pacto, y el mejor camino es la plegaria.

Sepamos bien quién es nuestro peor enemigo.. Una vez que lo conozcamos bien, aprender sobre las armas para derrotarlo. Esas armas no dependen de nuestra fuerza física humana, pero sí de nuestra fuerza de voluntad apoyada en la plegaria, que alimenta nuestra fe guerrera, como la de David, camino al arrepentimiento sobre la base de la plena obediencia a la Torá, como él lo detalla en el Salmo 119; porque de esta manera el Todopoderoso siempre estará contigo para que venzas.



Gabriel.

miércoles, agosto 19, 2015

Para tener en cuenta...

Mat.24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; (12) y por haberse multiplicado ( πληθύνω - pledsundenai ) la maldad ( ανομιαν - anomian ), el amor de muchos se enfriará. (13) Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Versión Reina Valera 1960)

 
A ver... la palabra griega "pledsundenai" está bien traducida como multiplicar. Pero "anomian" no significa "maldad". Algunas versiones ponen "iniquidad", que puede ser maldad o injusticia. Gente... la correcta traducción de "anomian" es "sin Ley".

Entonces, ¿Qué dice el Mesías o "Cristo"? Que el amor de muchos se enfriará por el aumento de los transgresores de la Ley, que es lo mismo que transgresores de Mandamientos del Todopoderoso. Esto no es lo mismo que el aumento de personas malas, pues es una palabra ambigua. ¿Quién es mala/o?

Los mandamientos de nuestro Padre Celestial fueron dados y orientados a dos clases de amores. ¿Cuales? El mismo Mesías nos responde:


Mat.22:37 Yahoshúa (Yeshúa) contestó. “Amarás a YaHWéH tu Elohim [Poderoso] con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. (38) Este es el mayor y el principal mandamiento. (39) Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Y en otro lugar dice el Mesías: "Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros. Como yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros. (Juan 13:34)". Pero, ¿qué hacer para amarnos los unos a los otros? ¿Quién nos enseña cómo amarnos los unos a los otros? Porque si le preguntamos a cada uno, cada cual tendrá su propia manera de cómo debe amarse. Incluso algunos llegan al punto tal que usando la violencia, sea física como verbal, dicen que demuestran su amor... Cuidado! Porque sólo Uno es el indicado de enseñar el correcto amor, y es el Todopoderoso Amo del Universo, el Creador de todos. Entonces son Sus Mandamientos que enseñan el correcto amor, no el de personas. Que el Mesías dé un "mandamiento nuevo" no significa que esté enseñando una amor distinto que enseñó el Padre Celestial. Por eso él mismo dijo:

Juan 12:49 Porque yo no hablé por mí mismo; sino que el Padre que me envió, él me ha dado mandamiento de lo que debo decir y de lo que debo hablar. (50) Y sé que Su Mandamiento es Vida Eterna. Así que, lo que yo hablo, lo hablo tal y como me lo ha dicho el Padre.

Por lo tanto, el Padre no puede decir, antes de enviar al Mesías, que el amor se debe efectivizar con el cumplimiento de tal o cual mandamiento; y luego, enviando el Mesías, decir que el amor se aplica de otra manera distinta. Es por ello, que quienes crean que sí cambia mandamientos, caen en la categorización de "anomian", o sea, no cumplidores de los Mandamientos Eternos. Porque él mismo también lo advirtió, cuando dijo: "No todo el que me dice ‘Maestro, Maestro’ entrará en el reino del cielo, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en el cielo. (Mat.7:21)". Donde "hacer la Voluntad de mi Padre" significa cumplir con sus Mandamientos entregados a Moisés.

Finalmente, ¿Haciendo qué cosa, deben perseverar las personas hasta el fin para ser salvos (para alcanzar la vida perpetua en el Mundo Venidero)? Pues obedeciendo los Mandamientos del Altísimo para amar correctamente. De lo contrario, el amor disminuirá, se perderá la brújula de cómo ir hacia el norte, es decir, caminando en la Verdad Celestial. Uno creerá en su propia conciencia de que hace algo correcto, o algo que es inofensivo, cuando la verdad está engañándose y alejándose del correcto cumplimiento del amor.

A despertar! Porque no queremos que el Mesías o el Cristo nos rechace cuando se terminen los tiempos de este Mundo, antes de que se renueven todas las cosas, y él venga a juzgarnos, para que no nos encuentre en el grupo que él rechazará, porque está escrito:

Mat.7:22 Muchos me dirán en aquel día: “Maestro, Maestro, nosotros profetizamos en tu nombre, en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas obras poderosas!’. (23) Entonces yo les declararé: ‘Nunca los conocí. ¡Apártense de mí, obreros sin Ley ( ανομιαν - ANOMIAN)!’.


Bendiciones!
Gabriel.

lunes, agosto 17, 2015

Parashá Shoftim P1 (Jueces) – Deut. (16:18-21:9). El gran Juez...



Deut.16:18 Deberás designar jueces y policías en todas tus ciudades que YHWH, tu Elohim, te da para tus tribus. Ellos administrarán con rectitud la justicia del pueblo. (Torat Emet)



La Torat Emet (Ed.Keter Torá, Bs.As., trad. Rab. Reuben Segal) nos dice:

«”Deberás designar jueces y policías en todas tus ciudades”: Cada uno es una pequeña ciudad en sí mismo.  Y también allí, cada uno en su microcosmos particular, debe designar “jueces y policías”, esto es, desarrollar la conciencia de la necesidad de evaluar que cada acto que vaya a desarrollar sea conforme con lo que el Supremo espera de uno como ser único y especial que es.  Y si el acto en cuestión no se enmarca dentro de ese estándar, se debe ser lo suficientemente capaz de descartarlo.  Porque en definitiva es el individuo el que debe regir sobre sus actos, más que éstos sobre él.

Literalmente dice al comienzo: “Jueces y policías designarás para ti…”. “Para ti”: el versículo está indicando que los mismos criterios y escalas de valores que aplicas para juzgar a terceros, deberías aplicarlos para ti mismo.»



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Este comentario rabínico es muy esclarecedor sobre lo que en profundidad enseña la Torá o la Palabra del Altísimo, en cuanto a designar jueces y policías sobre uno mismo. La semana pasada hablábamos de conquistar la tierra de Kenaan, o sea, conquistar nuestra alma con la decisión firme de hacer la Voluntad de nuestro Padre Celestial, para luego transformarla en Tierra de Israel, es decir, santificarla limpiándola de lo sucio o de lo que detesta el Supremo, así también el alma.

Ahora bien, ¿enseñó algo el gran Mesías Yahoshúa (Yeshúa) de Nazaret o sus emisarios, relacionado con este tema? Mucho, y vamos a revelarlo.


Mat.5:29 Y si te seduce tu ojo derecho, sácalo y arrójalo de ti. (30) Y también, si te seduce tu mano, córtala. Es mejor para ti perder uno de tus miembros que todo tu cuerpo en el Guehinam [Valle fuera de Jerusalem donde se quemaba basura]. (Mateo hebreo de Shem Tov, trad. José Alvarez)


Aquí tenemos una caso donde se aplica en profundidad la designación de jueces y policías. Jueces, simboliza juzgar cada posibilidad de actuar con anticipación, para saber si será un acto malo, que no concuerda con la Voluntad del Altísimo, o un acto bueno. En el caso del ojo, se puede referir a cuidar la vista, no permitiendo que llegue a ver cosas obscenas que puedan generar codicia y adulterio, o emisión de semen en vano. La mente debe juzgar y dictaminar qué posibilidad puede ser ocasión de caer. Cuando ello ocurre, entra en acción la policía, o sea, la mente actúa según la prudencia, eliminando o evitando toda posibilidad de caer. Cuando la ocasión llega imprevista, la mente como juez debe actuar rápidamente según el conocimiento adquirido con anterioridad, por ello es bueno prepararse con prevención aprendiendo cómo debe actuarse cuando se presenta la tentación. La mente decide inmediatamente qué es lo mejor y, como policía, actúa huyendo de toda situación que pueda llevarle a pecar. Tanto actuar con prevención, evitando posiblidades de pecar, como actuar rápidamente para huir de la tentación presentada de imprevisto, significan "quitar el ojo" o "cortar la mano", según la metáfora utilizada por el Mesías. A veces, también hay que llegar a perder amigos, o alejarse de familiares, si la relación con los tales implica una segura posibilidad de pecar, todo para mantener la prudencia. Pero si no educamos la mente con jueces y policías, si no nos aferramos a la prudencia o actuamos rápidamente para huir del pecado, lo que sucede es un descontrol en la vida, tal como si una ciudad estuviera vacía de jueces y policías para trabajar por el orden y el bien común.

Vale aclarar que estos "jueces", que debe tener la mente, se consiguen con la instrucción del Todopoderoso y Sus Mandamientos. Es la única manera de tener "buenos jueces" y no sobornables que permitan que el pecado se consuma, o sea, como si también la policía tuviera la vista ciega. Y otra cosa más, mientras uno se mantenga luchando por obedecer los Mandamientos y actuar según la Voluntad del Altísimo sólo bajo el Pacto Mosaico, es decir, teniendo sólo la Ley o Torá sin el espíritu del Mesías, no contará con la fuerza necesaria para que la mente, como juez, generalmente haga efectiva su decisión correcta (como si no tuviera policías). Seguirá viviendo en la carne, como decía el Apóstol Shaul de Tarso (Pablo), y no podrá cumplir con el requerimiento justo de la Torá (Rom.8:4). Y también quienes dicen creer en el Mesías, pero no demuestran con las buenas obras (que son los mandamientos puestos en práctica) que el espíritu del Mesías vive en ellos, también seguirán viviendo en la carne, y no en el espíritu, sin poder cumplir con la Voluntad Celestial. En otras palabras, para ingresar al Nuevo Pacto, como dice Jeremías:


Jer 31:31 Aquí está, los días vienen, dice YaHWéH, cuando haré un nuevo Pacto con la casa de Israel y con la casa de Yahudáh. (32) No será como el Pacto que hice con sus padres cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto, porque ellos, por su parte, violaron mi Pacto, a pesar de que Yo fui un esposo para ellos, dice YaHWéH. (33) Porque este es el Pacto que haré con la casa de Israel después de esos días, dice YaHWéH: Yo ciertamente pondré mi Toráh [Ley o Mandamientos] dentro de ellos y la escribiré en sus corazones; Yo seré su Elohim, y ellos serán mi pueblo.  (TKIM)


Es necesario tener como "Juez" al Camino de Vida que es el Mesías; porque él será Juez como ha dicho Pablo: "Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal del Mesías, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo. (2Co.5:10)". Pero, para que podamos salir victoriosos ante ese tribunal, debemos en esta vida incorporar al Mesías como "Juez" de nuestra mente, de manera que se cumpla lo que luego dice Pablo: "El amor del Mesías nos impulsa, porque estamos convencidos de que uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron. Y él murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2Co.5:14-15)". Y luego dice: "De modo que si alguno está en el Mesías, es una nueva criatura; las cosas viejas pasaron; ahora todo se ha hecho nuevo. (vers.17)". Y entonces, si uno ama al Mesías, y éste vive en quien le ama, habrá ingresado verdaderamente al Nuevo Pacto, y podrá tener la Ley/Torá en el corazón para poder realmente cumplirla, sin estar bajo su condenación por no tener al Mesías. El Pacto del Sinaí es reemplazado por un nuevo Pacto, pero no significa que la Torá, que es el contrato de compromiso en ese primer Pacto, ha quedado abolida con sus mandamientos. Sino que, lo que faltaba a ese Pacto, que fue violado por el pueblo de Israel, era el Mesías, que trajo el Nuevo Pacto del que habla Jeremías. Entonces, como también dijo Pablo: "Porque lo que la Toráh no podía hacer por sí sola, porque carecía del poder para hacer que la vieja naturaleza cooperara, lo hizo YaHWéH enviando su Hijo como ser humano con una naturaleza pecaminosa como la nuestra. YaHWéH hizo esto, para tratar con el pecado, y haciéndolo ejecutó al castigo del pecado en la naturaleza humana, para que los justos requerimientos de la Toráh pudieran ser completados en nosotros, los que no vivimos nuestras vidas de acuerdo con lo que desea nuestra vieja naturaleza, sino de acuerdo a lo que quiere el Espíritu. (Rom.8:3-4)". 

En resumen, al nuevo Pacto se puede ingresar sólo gracias al Mesías, quien permite realmente cumplir con la Torá/Ley sin la condenación por transgredirla, para poder alcanzar la Vida Perpetua. No debe ser una persona a quien adoremos, sino vivir con su espíritu existente. Y entonces el Mesías será quien gobernará nuestra mente como "Juez", interviniendo para ayudarnos a decidir y actuar correctamente, haciendo la Voluntad del Amo del Universo.


Gabriel.