domingo, abril 20, 2014

El Mesías Sufriente, por Isaac Bonilla Castellanos

Buen estudio del hno. Isaac Bonilla Castellanos sobre el Mesías sufriente, especialmente para los que abandonaron la creencia en Yeshúa de Nazaret como Mesías, o para los que estén pensando hacerlo. Saludos!

http://mikdashmeat.com/archivos/yeshua%20el%20mesias/el%20mashiaj%20sufriente.html


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viernes, abril 18, 2014

PESAJ


Cuando a Yeshúa el Mesías le preguntaron sus discípulos: "¿quién sería mayor en el Reino de los Cielos?", él respondió mostrándoles un niño: "Yo digo que si no se vuelven para ser como este niño, no entrarán en el Reino de los Cielos." (Mat.18)

Somos llamados en esta celebración de Pesaj a despojarnos de la "levadura" del alma, que es la arrogancia y la altanería, que junto al ego rebelde, no dejan que se ame correctamente como el Todopoderoso lo enseña y espera.

Debemos ser como un niño, humilde y sencillo, que ama con pureza y sin malas intenciones. Pero además, ama con obediencia a los padres, reconociendo la autoridad; y a su vez, teniendo total confianza en el cuidado de ellos.

Nuestra fe debe ser como la confianza de un niño con sus padres, pero ante el Padre Celestial. Y cuando uno, siendo mayor, reconoce sus pecados o desobediencias a los Mandamientos del Amo del Universo, debe arrepentirse totalmente de ellos; y recordar también las palabras del Santo Maestro: "En verdad, en verdad te digo, que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de YHWH" (Juan 3:3).

En Pesaj tenemos la oportunidad de nacer de nuevo, de volver a ser niños y purificarnos de todo lo malo que hemos aprendido saliendo de la niñez, o incluso en la pasada niñez. La humildad de un niño debe hacer que humillemos a nuestro ego necio; entonces asimilaremos la gran enseñanza de quitar la "levadura" de nuestra alma.

¡FELIZ CELEBRACION DE PESAJ!

domingo, abril 06, 2014

Parashá 29 Ajarei Mot 5774 (Después de la muerte) Lev.16:1–18:30

Estamos a la puerta de la celebración de Pesaj, en la cual se recordarán dos hechos importantísimos. 1) La liberación del Pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, de la mano de Moisés; por intermedio del sacrificio de un cordero (Ex.12), cuya sangre servía para que el ángel destructor del Altísimo pasara por alto (pasáj) las casas que tenían los dinteles de sus puertas rociadas con tal sangre. 2) La entrega hasta la muerte de Yeshúa ("Jesús") como Mesías (Ungido) salvador de Israel y del mundo, cuyo sacrificio como "cordero sin mancha" derramó la sangre que hará expiación de los pecados del mundo.

Leemos en la porción de estudio de esta semana:

Lev.17:11 Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo se la He asignado a ustedes para hacer expiación [kapár] por sus vidas sobre el altar; es la sangre, como vida, la que realiza la expiación. (VIN)

La sangre de los animales sacrificados e indicados por la Torá, era lo que producía expiación de los pecados. El sentido era que el animal ocupaba el lugar del pecador, por lo cual el pecador debía tener un sincero arrepentimiento cuando presentaba su ofrenda por causa del pecado de su sangre, sabiendo que era derramada la sangre del animal en lugar de la suya para que sea perdonado.

Sabiendo esto de antemano, debemos tener en cuenta que la sangre de los animales escogidos ha servido para dos situaciones: 1) Para salvar al Pueblo de Israel en Egipto (sin olvidar que salió compuesto por nacidos israelitas y extranjeros, incluidos muchos egipcios). 2) Para expiar en el Altar del Santuario los pecados de la persona que presentaba el animal como ofrenda; o expiar los pecados del Pueblo en el Día de Expiación (Yom Kipur).

En la primera situación, los liberados de la opresión de Egipto eran los que cumplían con la condición de tener rociados los dinteles de las puertas de sus casas, independientemente de si eran pecadores o no; o si eran israelitas de nacimiento, convertidos o extranjeros. En la segunda situación, la sangre del animal ofrendado expiaba los pecados de quien lo presentaba ante el Sumo Sacerdote; o los pecados del Pueblo cuando el Sacerdote lo ofrendaba en el Día de Expiación determinado por la Torá (Lev.16).

Yeshúa, como cordero sin mancha, se entregó en sacrificio hasta la muerte para que su sangre darramada sirviera de expiación (kapár) de los pecados del mundo. El Mesías cargó sobre su humanidad (como si fuera afligido por una plaga o lepra) los pecados del mundo, y también murió por todos. Por eso está escrito por el Profeta:

Isaías 53:3 Fue despreciado, desechado por los hombres; varón de sufrimientos, familiarizado con la enfermedad. Como uno que esconde su rostro de nosotros, fue menospreciado, y lo estimamos como nada. (4) Sin embargo, eran nuestras enfermedades las que llevaba, nuestros sufrimientos los que soportó. Nosotros lo contamos como plagado, herido, afligido por Elohim. (5) Pero él fue herido por nuestros pecados, molido por nuestras maldades. Llevó el castigo que nos restauró, y por sus heridas fuimos nosotros sanados. (6) Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual siguiendo su propio camino, y YHWH castigó sobre él la culpa de todos nosotros. (VIN)



¿Verdaderamente se puede entender la obra que hizo este hombre, que no era el Todopoderoso humanizado, como mal han aprendido muchos? Yeshúa ha muerto como cordero de Pesaj por todo el mundo; como cordero expiatorio de pecados individuales; y como cordero expiatorio de pecados de Israel en Yom Kipur. Él no se merecía para nada recibir castigo por los pecados de otros. Pero Yeshúa recibió el castigo y la muerte por los pecados de toda la humanidad al ofrendarse por la culpa ajena. Fue un acuerdo entre Yeshúa el Mesías y el Todopoderoso que lo escogió, como está escrito:

Is.53:10 Pero YHWH escogió quebrantarlo por padecimiento, para que, si se puso como ofrenda por la culpa, pudiera ver descendencia y tener una vida larga, y que por su medio prosperara el propósito de YHWH. (11) Desde su angustia lo verá; lo disfrutará a plenitud por su devoción. Mi siervo justo justifica a muchos, es el castigo de ellos el que él lleva; (12) Por tanto, Yo le daré los muchos como su porción, recibirá las multitudes como su despojo. Porque él se expuso a la muerte y fue contado entre los pecadores, mientras que él llevaba el pecado de muchos e hizo intercesión por los pecadores.


¿Cuántas personas juran dar la vida por sus familiares directos, sean esposos o hijos o hermanos, si pudieran escoger para que ellos continuaran viviendo? La mayoría, si no todos. Mucho se dice esto en enfermedades dolorosas o accidentes fatales de familiares, como por ejemplo: "hubiera preferido estar en su lugar, y que él/ella siga viviendo". Pero Yeshúa dió su vida por todo el mundo, ocupando el lugar de los que merecen la muerte por sus pecados. Porque hacia el final de los tiempos, de no ser por su intervención, todos hubieran merecido la extinción perpetua. Sin embargo, gracias a él, se podrá obtener vida perpetua.

Cuando toda la historia del Plan Celestial se acabe, recordarán muchísimos el capítulo 53 de Isaías. Y se lamentarán muchos haberle negado, y tantos otros se arrepentirán. Porque han despreciado la sangre redentora del verdadero y único Mesías Yeshúa de Nazaret, pues no habrá otro. Sin embargo, la mayor parte del Pueblo de Israel será redimido, pues la "Casa" del Pueblo tendrá los "dinteles de sus puertas" rociados con la "sangre del Mesías", y habrá perdón abundante para todos los que le reconozcan, incluso para los tuvieron ignorancia forzada celestialmente y se arrepientan.

Los hechos ocurrieron; las profecías lo anunciaron; el Todopoderoso ha dado a conocer Su Plan, "YHWH ha dado a conocer Su victoria (el Mesías), a la vista de las naciones ha desplegado Su triunfo" (Salm.98). Podrán conjeturarse cualesquiera de argumentos; podrán apoyarse en los Sabios judíos; podrán atribuirse verdades por lógica o dialéctica; podrán juzgar humanamente calumniando o denigrando; pero no podrán cambiar y negar la verdad que se confirmará con el tiempo. Porque el Altísimo obra maravillosamente, de tal modo que, como dice: "La piedra que desecharon los constructores ha venido a ser la principal piedra angular." (Salm.118:22).

Y del Mesías hasta el fin de los tiempos está dicho:

Hech.3:21 Es necesario que el cielo lo retenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de la cual habló YHWH por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. (22) Porque Mosheh en verdad dijo: "YHWH su Elohim les levantará de entre sus hermanos a un Profeta semejante a mí; a él ustedes deben oír en todo lo que les hable. (23) Y sucederá que toda persona que no escuche a aquel profeta será excluida del pueblo". (24) Y así, todos los profetas que desde Shemuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días. (25) Ustedes son los hijos de los profetas y de la alianza que YHWH hizo con sus padres cuando le dijo a Avraham: "En tu descendencia se bendecirán todas las familias de la tierra". (26) Por ustedes en primer lugar levantó Elohim a su Siervo, y lo envió para bendecirlos, al apartar a cada uno de sus maldades. (VIN)

 
¿Se hace uno más sabio negando a Yeshúa como Mesías y salvador de Israel y del Mundo? Todo lo contrario, se pierde sabiduría celestial al seguir mandamientos humanos, como advirtió el Profeta (Isaías 29:13-14). Y también es necesario purificar el conocimiento que se tiene del Mesías proveniente del cristianismo, pues se cree en un Mesías deformado por enseñanzas humanas que van en contra de la Palabra del Amo del Universo. Las costumbres y tradiciones humanas suelen deformar o tergiversar la Verdad Celestial de las Santas Escrituras.

"La vida de la carne está en la sangre", y debemos aprovechar que nuestra sangre o vida se asemeje a la valiosa sangre o vida del Mesías. Él nos ha dejado el ejemplo de cómo ofrendar la “sangre” o vida en servicio al Todopoderoso y al prójimo.  Debemos ofrendar nuestra sangre o vida para que todo "instinto animal" (pasiones de la Mala Inclinación de la carne) en ella, esté controlado por el alma que se apoya en el Espíritu de Santidad del Altísimo, haciendo efectivamente Su Voluntad a través de cumplir Sus Mandamientos enseñados en la Torá. Cuando imitamos al Mesías, estamos ofrendando todo "espíritu animal" (que es la esclavitud a las pasiones carnales) que hay en la humanidad del hombre, y que aleja de vivir como el Santo Bendito Él espera de nosotros. De esa manera, con esa ofrenda, logramos expiación de pecados intencionales, imitando sobre todo la entrega a la plegaria que tenía el Mesías. Y ésto significa, como dicen los Sabios, "hacer méritos para que venga el Mesías". Sólo hace falta mirar bien cómo ha vivido Yeshúa, el Mesías que ya vino y volverá a dar recompensa a quienes siguen sus pasos. Pues de la mano del Mesías, después de la muerte, llega la vida perfecta y feliz sin fin.

Feliz celebración de Pesaj!

Gavriel.

Parashá 29 Ajarei Mot (Después de la muerte) Lev.16:1–18:30


Lev.16:8 Aharón sorteará los dos chivos, uno será para YHWH, y el otro para Azazel.

Como enseñan los Sabios, los chivos aluden a dos caminos, dos rumbos a tomar siempre en la vida, y lo exponemos con las mismas Palabras de la Torá del capítulo 30 de Devarim/Deut., donde luego de explicar que el Pueblo israelita sufriría el exilio con las bendiciones y maldiciones/castigos, terminaría escogiendo el camino de ofrenda al Eterno:

Deut.30:9-20 YHWH, tu Elohim, te brindará prosperidad en todo emprendimiento tuyo –en el fruto de tu tierra- para tu bien. Nuevamente YHWH se deleitará por ti, por tu bienestar, como se deleitaba por tus ancestros. Cuando obedezcas la Voz [Torá] de YHWH –tu Elohim-, cuidando Sus Mandamientos y Sus Decretos –que están escritos en este Libro de la Torá- y cuando retornes hacia YHWH, tu Elohim, con todo tu corazón y con toda tu alma.  
Porque este mandato (Torá) que te prescribo hoy no está oculto para ti, ni está fuera de tu alcance. Tampoco está en el cielo para que pretendas decir: “¿Quién puede subir al cielo por nosotros para que nos la traiga y nos la dé a conocer para que la llevemos a la práctica?”.  Ni tampoco está más allá del mar para que pretendas decir: “¿Quién atravesará por nosotros el mar para que nos la traiga y nos la dé a conocer para que la llevemos a la práctica?”. Por el contrario, la Palabra/Torá está muy próxima a ti, en tu boca y en tu corazón para que la lleves a la práctica.
Mira, hoy pongo ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Yo te ordeno hoy que ames a YHWH –tu Elohim-, que vayas por Sus caminos cumpliendo Sus mandamientos, Sus decretos y Sus leyes. Así vivirás y florecerás y YHWH –tu Elohim- te bendecirá en la tierra a la que te diriges para tomar posesión.
Pero si tu corazón se aparta y no quieres obedecer, y te dejas arrastrar para prosternarte y adorar ídolos ajenos, Yo hoy les digo que serán exterminados –no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a tomar en posesión cruzando el Iardén.
Hoy mismo convoco como testigo al cielo y a la tierra, de que pongo ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Elige amar a YHWH –tu Elohim- obedeciéndole y apegándote a Él. Pues Él es (la fuente de) tu vida y la (la fuente de) prolongación de tu vida en la tierra que YHWH juró que les daría a tus ancestros, a Avraham, a Yitzjak, y a Yaakov.


Este amplio pasaje tiene muchísimas enseñanzas, entre las cuales nos enseña profundamente la ofrenda de los dos chivos: el uno para Hashem, y el otro para Azazel.  Es decir, el chivo también es la representación de nuestra voluntad y hacia dónde orientamos nuestra existencia “animal” con todos sus instintos y pasiones carnales. Tenemos dos posibilidades:

1) El chivo para Hashem es subyugar todas nuestras pasiones y debilidades carnales a una vida espiritual con nuestra voluntad totalmente orientada a aprender, obedecer y poner en práctica los mandamientos del Todopoderoso. De esta manera, como dice la Torá en el pasaje recién leído, se elige la vida y el bien que llevará a disfrutar del bienestar y la prosperidad, incluso experimentando toda clase de problemas y dificultades en esta vida, pero teniendo también puesta nuestra esperanza de alcanzar la vida perpetua libres de todo mal o sufrimiento. 

2) Azazel es el camino de la desobediencia, de entregarse al dominio del ego propio para hacer de la vida lo que cada uno quiere. Y no es libre quien hace lo que quiere (incluso cosas prohibidas), sino que es libre quien hace efectivamente lo que debe hacer con tranquilidad de conciencia de hacer lo correcto. Y esto último es lo que será premiado con plenas bendiciones.  El dominio de Azazel es lo que se identifica con el dominio de Mitzráim (Egipto).  El chivo de Azazel es cuando uno queda preso de sus pasiones carnales y provocan un vacío de pureza espiritual por la limitación de cumplir con los mandamientos, lo que se traduce como quedar esclavos de los pecados y/o ciegos en la ignorancia, y en algunos casos perder totalmente la fe.

Es por eso que se envía el chivo de Azazel al desierto, como simbolismo de liberación de ese estado de desobediencia, de pecados, y de esclavitud al ego propio para hacer una voluntad que no armoniza con la Voluntad Celestial.  Y esto mismo también nos muestra lo que sucede con la celebración de Pesaj.  El Pueblo de Israel prestó atención a las palabras de Moshé con la Torá en su boca y decidió dejarse guiar por el Altísimo, ofrendándose al Altísimo, y al mismo tiempo el Pueblo es llevado al desierto en busca de su libertad espiritual, donde será puesto a prueba con todos los mandamientos de la Torá y la fe en la Voluntad del Todopoderoso. Todos los israelitas deben en su vida salir cada año de Egipto  y enviar un chivo hacia Azazel en Iom Kippur, expiando y purificando así sus almas. Éste es el camino hacia la redención total con la llegada del Mesías que hará heredar la vida perpetua en la Tierra Prometida de Israel a los Patriarcas.

Cuando uno ofrenda su vida al servicio y obendiencia a la Voluntad del Altísimo, al mismo tiempo que expulsa de su vida sus pecados poniendo en práctica la Torá (Instrucción Celestial), hecho que se simboliza con el chivo enviado a Azazel, se encuentra y convence a sí mismo que la Torá está en nosotros mismos, en nuestro corazón y en nuestra boca. Así lo explica una nota de la Torat Emet al versículo Deut.30:14.

«La Torá está muy próxima a ti, en tu boca y en tu corazón para que la lleves a la práctica: ¿Cómo es que el versículo viene a aseverar de manera tan contundente que la Torá está muy próxima? ¿Acaso trocar el deseo del corazón de lo mundano a lo espiritual es algo tan sencillo y está tan cerca de uno hacerlo? La respuesta radica en la expresión “para que la lleves a la práctica”, que –explican los Maestros de la Sabiduría interior de la Torá- se refiere al deseo más íntimo y oculto del corazón de practicar los mandamientos celestiales. Deseo que uno activa por medio de la meditación en la Infinitud del Supremo; lo cual, inevitablemente, genera una conciencia de amor a Él y de anhelo de cumplir y llevar a la práctica Su Voluntad. Por eso es que la observancia de la Torá está tan próxima, todo es cuestión de despertar ese deseo innato.»  


Y precisamemente, el servicio de los dos cabríos nos muestran los caminos bifurcados a la vista de nuestro entendimiento, y que al mismo tiempo deben transitarse: el de obedecer y limpiarnos de los pecados.  La purificación del alma se simboliza con el cabrío a Azazel que provoca perdón de nuestros pecados al tener en nosotros la voluntad de hacer la Voluntad del Padre Celestial.  Por medio de este proceso se descubre la “Torá en el corazón” y se la reafirma con su puesta en práctica año tras año llenando de luz y sabiduría nuestra vida.  Esto es verdaderamente tener la Torá en el corazón con intención de obedecer totalmente, y no con cuestionamientos de leyes y decretos por malas enseñanzas humanas para llamar por medio del engaño a lo malo bueno, y a lo bueno malo, como advirtió Isaías en cap.5:20.

Parashá 28 Metzorá (Leproso) Lev.14:1–15:33

Mat.15:10 Y Yeshúa llamó a las multitudes y les dijo: “¡Oigan y consideren! (11) Lo que entra por la boca no contamina al hombre, sino lo que sale de la boca contamina al hombre”. (... 17) ¿No entienden que todo lo que entra por la boca va al vientre y todo sale al lugar natural? (18) Pero lo que sale por la boca es movido por el corazón, y eso es lo que ensucia al hombre. (19) “Porque el corazón contaminado produce el engaño y el asesinato y los adulterios y los robos, testimonios de mentirosos y las maldiciones. (20) Y todas estas cosas son las que contaminan al hombre. En verdad, comer sin lavarse las manos no contamina al hombre. (Mat.Heb. Shem Tov, trad. Moré José Álvarez)

Este pasaje ha sido mal usado en el cristianismo para fundamentar que el Mesías estaba permitiendo comer cualquier alimento, incluso los prohibidos al israelita en Lev.11 (como el cerdo y sus derivados), como estudiamos hace poco. También se apoyan en la mala interpretación que hacen de la visión que tuvo Shimón Kefá (Pedro) en Hechos cap.10.

La verdad es que, en el pasaje citado, no se habla en absoluto del permiso para comer alimentos prohibidos por el Todopoderoso en Lev.11, ni mucho menos que los mandamientos se hayan abolidos al llegar el Mesías. Cualquiera de ambas opciones sería una contradicción a las mismas palabras del Mesías que dijo:

Mat.5:17 En aquel tiempo dijo Yeshúa a sus discípulos: “No piensen que yo vine a anular la Torah, sino a cumplirla. (18) En verdad les digo que hasta que el cielo y la tierra (se vayan) ni una letra o punto será abolido de la Torah o de los Profetas, porque todo será cumplido. (19) “Y el que transgreda una palabra de estos mandamientos (y enseñe) a otros, una persona vana será llamado (en el) reino del Cielo; pero cualquiera que [los] sostenga y enseñe será llamado grande en el reino del Cielo”. (Mat.Heb. Shem Tov, trad. Moré José Álvarez)

¿Está claro, verdad? Por lo tanto, al decir Yeshúa: "lo que entra por la boca no contamina al hombre", no se está refiriendo a los alimentos prohibidos por el Amo del Universo, que en Lev.11 enseñó que hacían impuro al hombre y no debían consumirlos. Es cierto que se hacían impuros para no poder entrar al Santuario o Templo, ni tocar cosas consagradas como santas. Pero esos mandamientos también enseñan profundamente que el alma se "impurifica" o "degrada", por decir así, por la sola desobediencia a ellos, que en definitiva significa desobedecer la Voluntad del Altísimo. Porque la desobediencia de algunos mandamientos, acostumbra o incita a la desobediencia de la mayoría, sobre todo el del amor al prójimo. Un alma impura es aquella que se aleja de obedecer al Santo Bendito Él, profanándose con malas acciones o no amando al prójimo como Él lo enseña; alejándose también así de Sus bendiciones.

El tema al que refiere Yeshúa es como dice al final de la cita (vers.20): "En verdad, comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.". De eso se viene hablando en el contexto, pues había una ley rabínica de la Tradición que sostenía que comer con las manos no lavadas (sin hacer netilat yadaim) hacía que la persona se impurificara o ensuciara espiritualmente con cualquier alimento que ingiriera, incluso los permitidos.

Sin embargo, no debe mal interpretarse y decir que, al no impurificarse el alma por no comer con las manos no lavadas, eso debe ser una norma de conducta correcta porque lo dijo el Mesías. No se debe pecar con imprudencia. Las manos acumulan durante el día muchos gérmenes que pueden llegar a causar problemas digestivos si ingresan al organismo por medio de los alimentos. E incluso el contagio de gripe (como la A H1N1), ante la cual uno de los métodos de prevención es "Lavarse las manos con agua tibia y jabón entre 10 y 20 segundos de manera frecuente. Lavarse también entre los dedos, y por último el pulso o la muñeca. Como alternativa, puede usar alcohol en gel o líquido para desinfectar.". Como pueden imaginarse, Yeshúa tampoco hablaba de exponerse imprudentemente a las contaminaciones que pueden causar los gérmenes acumulados en las manos. Hablaba de la contaminación del alma, no del cuerpo.

La enseñanza profunda de las palabras de Yeshúa va más allá y apunta también a escapar de la hipocresía. Él enseñó que esa ley de la Tradición no alcanzaba para lograr el objetivo principal de los Mandamientos del Altísimo, que es el correcto amor al prójimo como a uno mismo (Lev.19:18). Por tal razón aclara: "lo que sale por la boca es movido por el corazón, y eso es lo que ensucia al hombre.".

¿De qué sirve si vestimos ropas santas (como talit gadol o katan); guardamos el Shabat rigurosamente; no comemos ningún alimento prohibido (ni grasa ni sangre); celebramos las fiestas bíblicas; pero no amamos a nuestro prójimo como el Amo del Universo nos enseña? De muy poco o nada. Por tal razón es importante aprender cómo amar al prójimo como a uno mismo, y poner en práctica las acciones que lo demuestren. Y para lograr ello es necesario purificar el corazón cumpliendo los Mandamientos del Altísimo. Como dijo Yeshúa: "Porque el corazón contaminado produce el engaño, el asesinato, los adulterios, los robos, testimonios de mentirosos y las maldiciones.".

Y aquí relacionamos "lo que sale por la boca es movido por el corazón, y eso es lo que ensucia al hombre.", con hacer Lashón Hará en todas sus variantes. Hoy en día no se ven los síntomas de "tzaraat" (lepra) para identificar a quien debía ser puesto en cuarentena por causa de haber hecho Lashón Hará. Pero la impureza existe en el alma, en el corazón, y la "lepra" pasó a ser sufrimientos varios y propios, como también sufrimientos provocados en el prójimo. Es de suma importancia que quien cometa Lashón Hará, se arrepienta ante el Supremo y actúe para expiar su pecado empezando con las plegarias. También debe purificar su corazón limpiando su boca; es decir, cuidando lo que sale por ella, evitando decir chismes, críticas innecesarias, burlas, mentiras, calumnias, palabras sucias, o agredir con palabras al prójimo, etc... Entonces, una boca limpia purificará el corazón para amar correctamente al prójimo y a uno mismo. El premio será la Bendición Celestial.

Gavriel.

Parashá 28 Metzorá (Leproso) Lev.14:1–15:33

En esta sección de la Torá encontramos, como dicen los Sabios, la purificación para uno de los pecados más graves, y al mismo tiempo más fáciles de cometer si uno está alejado del conocimiento de las enseñanzas del Todopoderoso: el de Lashón Hará, o maledicencia, o utilizar la lengua para hablar mal del prójimo, y también para hablar palabras impuras. David también nos advirtió cuando dijo:

Salm.34:12-16 ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea ver años de prosperidad? Guarda tu lengua del mal, tus labios de hablar engaño; apártate de mal y haz el bien; busca la paz y síguela.

Nos enseña David que, para tener una buena vida, es necesario guardar la lengua del mal. ¿Qué significa esto? Significa evitar cometer Lashón Hará. Esto es, evitar decir chismes; evitar criticar los defectos de los demás contándoselo a otro; evitar hablar mal de otro por diversión; evitar calumniar; evitar hablar demás, pensando siempre antes de decir las cosas si son útiles o si pueden dañar a quien las escuchas.

Si uno se cuida de reproducir chismes, es más probable no ser un interlocutor de mentiras, injurias o calumnias. Los labios deben evitar hablar engaño, por ello deben estar atentos cuando son invitados o tentados a reproducir algun chisme, una mentira o algo malo que se escuchó que alguien hizo.

Evitar hacer mal uso de la lengua es apartarse del mal y buscar el bien. En muchos casos, el silencio es la virtud de hacer el bien al prójimo. Porque usar mal la lengua puede provocar daño al prójimo, y puede también dañar relaciones familiares o de amigos. Se pueden perder trabajos; y también se puede perder la paz con los demás y con uno mismo.

Aunque actualmente no existe la afección de "tzaraat" ("lepra"), los castigos por usar mal la lengua se manifiestan de muchas maneras por medio de toda clase de sufrimientos físicos o espirituales. Uno se aleja de todas las bendiciones al caer en ese pecado, y sólo queda arrepentirse ante el Amo del Universo, pidiéndoLe perdón en las plegarias; y al prójimo si fuere necesario por haberle dañado.

Para vivir una buena vida en paz con los demás, debemos aprender primordialmente a no pecar con el habla. Y recordemos que no sólo es necesario educar la boca para no pecar con Lashón Hará; también debemos educar nuestro oído siempre que sea posible, no permitiendo ser partícipes de Lashón Hará, escuchando chismes o maledicencias. Si evitamos caer en ese grave pecado, entonces estaremos en condiciones de amar al prójimo como a nosostros mismos, tal como el Amo del Universo lo ordenó en Lev.19:18.

Parashá 27 Tazría (Conciba) Lev.12:1–13:59

Lev.13:45 Un hombre afectado de tzaraat, que tuviese la afección..., deberá dejarse largo el pelo de su cabeza y deberá cubrir su cabeza hasta los bigotes [o labio superior]. “Impuro,impuro!” deberá gritar. (46) Mientras dure la afección, estará impuro. Y puesto que será impuro deberá vivir solo, fuera del campamento.

La afección de "tzaraat" ocurría principalmente por usar mal el habla por medio de la maledicencia, el chismerío, la calumnia, la envidia, etc... Esencialmente era una rebelión contra el Todopoderoso, ya sea por desobediencia a Su Autoriadad, como por disconformidad con lo que se tiene. Más adelante se verá esto con los hechos con Miriam, Koraj y los 10 espías rebelados de 12.

Si bien ya no se manifiesta físicamente esa afección, sí ocurre espiritualmente y uno debe acercarse al Supremo para obtener la sabiduría que lo curará. El paso principal es el reconocimiento y confesión al Eterno de que uno ha transgredido usando mal su boca. Esto significaría "gritar" que uno está impuro. Sabemos que hay gritos silenciosos, los cuales son necesarios hacerse en la plegaria.

Dejarse el pelo largo, en sentido desarreglado, haría hincapié en preocuparse más por arreglarse espiritualmente que físicamente. Y cubrir la cabeza hasta el labio superior, indicaría que se debe controlar la vista y educar la boca. Es un proceso de purificación para no ver lo que no debe verse, ni decir lo que no debe decirse.

Pero todo este proceso depende de la purificación del corazón que, como hemos dicho antes, debe hacerse con temor o respeto a las Enseñanzas del Amo del Universo. Para tener éxito uno debe replegarse en un "aislamiento". Es decir, desconexión de todo lo mundano que puede incitar a la transgresión, sobre todo a usar mal el habla. Y especialmente aislamiento para conectarse con el Altísimo por medio de la plegaria. Entonces aparecerá la cura eficaz para el alma.

Parashá 27 Tazría (Conciba) Lev.12:1–13:59

Lev.13:45 Un hombre afectado de tzaraat, que tuviese la afección, deberá llevar la ropa rasgada...

La “ropa rasgada” es una solución para salir del estado mundano de “impureza”. Mundano, porque según el común denominador del mundo lo que uno hace, contrario a lo que Enseña el Amo del Universo, está “bien” o es “normal” o “bueno”.

¿Qué significaría rasgar las ropas? Tenemos “ropas” o “vestimentas” con las cuales cubrimos nuestra alma. Y, según las mismas, nosotros actuamos en relación con los demás, y ante la Mirada ineludible del Eterno. Cuando nos alejamos de hacer la Voluntad del Altísimo, esas “ropas” están impuras o cubren de mala manera, ya que las mismas producen en nosotros malos actos.

Entonces, debemos rasgar o romper esas malas ropas para cambiarlas o repararlas por medio de la obediencia a la Palabra Celestial. Ello implica tener temor o sumo respeto por el Santo Bendito Él para transformar la impureza en pureza; malas ropas en buenas ropas; porque así uno podrá ser bendecido y "curado" (purificado).

Parashá 27 Tazría (Conciba) Lev.12:1–13:59

Más allá de la impureza espiritual que causaba principalmente la maledicencia (Lashón Hará), la impureza era causada por diversos pecados. En esencia, era un alejamiento de hacer la Voluntad del Altísimo (de obedecer Su Enseñanza). En la vida de cada uno hay una guerra espiritual para hacer o no lo que manda el Todopoderoso. Cuando se descuida la “sanidad espiritual” del alma, se torna “impura”; es decir, se contamina de la impureza que provoca la esclavitud al deseo carnal, y de la consecuencia dañina de la esclavitud a las formas de comportamientos mundanos.

Lev.13:44 El Sacerdote la declarará impura –su afección está en su cabeza.

La afección que causa desviarse de hacer lo que manda el Santo Bendito Él, enferma la cabeza o la mente o el corazón. Esto se entiende también en la metáfora de tener “impuro el corazón”, o en la de tener el “corazón incircunciso”. Por ello el Altísimo nos pide en la misma Torá:

Deut. 10:16 Por lo tanto, ¡circunciden el prepucio de su corazón; y no sean más de dura cerviz!

Se sabe científicamente que el prepucio del pene puede acumular impurezas físicas, y que en algunos casos pueden llegar a producir infecciones.

Con el prepucio en el corazón, las impurezas son espirituales, causadas por la desobediencia a las Palabras del Altísimo. El "prepucio", generalmente provoca una fe necia o vacía de obediencia, donde el ego de la persona domina su vida para hacer lo que quiera, alejándose de hacer la Voluntad del Eterno, y perdiendo total respeto o temor por el Dador de la vida.

Es por eso que un corazón incircunciso lleva a una afección de la mente por estar esclavizada a la manera de vivir alejada de la obediencia al Eterno, lo cual producen en el alma un estado de “impureza”.

Vivir en estado de “impureza espiritual” hace que se pierdan bendiciones; hace que uno caiga en estados depresivos duros; hace que se pierda continuamente paz en las relaciones con el prójimo; hace en definitiva la vida infeliz por muchos sufrimientos.

No hay nada mejor para la vida de uno que buscar la purificación del alma atendiendo a las Enseñanzas del Santo Bendito Él. De lo contrario, uno queda expuesto a vivir con impureza espiritual, esclavo del ego propio y de sus pasiones carnales. "Circuncida" tu corazón haciendo la Voluntad del Altísimo.

jueves, marzo 13, 2014

La ofrenda (korbán)


La palabra hebrea korbán (ofrenda), proviene de la raíz karáb, que significa acercar.

Esto nos enseña que la ofrenda que se presentaba ante el sacerdote en el Santuario o Templo, estaba destinada a acercar al israelita hacia el Todopoderoso, sea por medio la intención de expiar sus pecados o de agradecerLe por los bienes recibidos.

Siempre debe haber en la fe del fiel al Santo Bendito Él, un deseo constante de acercamiento hacia el Altísimo, como si fuera un fuego continuo; pues el alejamiento disminuye la fe. Pero el éxito de ese acercamiento, depende también de su acercamiento hacia el prójimo. Si uno ama al Amo del Universo, y desea acercarse a Él, debe amar también necesariamente a su prójimo, tal como Él lo enseña.

Al respecto, nos instruyó Yeshúa ("Jesus") el Mesías, en los tiempos cuando se ofrendaba aún con el Templo de pie:

Mat.5:23 Y si presentas tu ofrenda en el altar y recuerdas que tienes una disputa con tu compañero, y él se está quejando de ti sobre este asunto, (24) deja tu ofrenda allí delante del altar y ve a apaciguarlo primero y después presenta tu ofrenda. (Mat.Heb. Shem Tov, trad. Moré José Álvarez)


O sea: acércate primero a tu prójimo, luego podrás acercarte de la mejor manera al Supremo.

Para amar a Dios debemos aprender a amar a nuestro prójimo. Para lograrlo, debemos ofrendar (sacrificar) nuestro ego. Es decir, debemos humillarnos para que el amor fluya como debe ser. Cuando uno tiene rencor contra alguien, no puede amar correctamente. O cuando uno no puede pedir perdón por un daño que hizo, tampoco podrá amar bien. El ego propio debe ser humillado destruyéndose el dañino orgullo.

Cuando llega Yom Kipur (el Día de Expiación), la condición necesaria para que desde el Cielo le perdonen los pecados a uno, es que uno perdone a los demás, o también pida perdón por los daños que causó. De eso se trata la ofrenda, más aun con respecto a el Día de Expiación.

También la raíz hebrea de korbán puede tener el sentido de comenzar una batalla en una guerra. En este caso, aplicado ese sentido a la ofrenda, debemos evitar caer esclavos de las pasiones carnales en la guerra contra la Mala Inclinación. Para ello, debe ofrendarse tiempo de vida para cultivar el alma espiritualmente, de modo que se la adiestre para tener control sobre las pasiones carnales humanas. Toda persona tiene algo de "animal" en su naturaleza. Si se rectifica o purifica el alma, se ofrenda ese "animal" para que no domine al alma imponiendo los deseos desmedidos de la carne.

Los Mandamientos del Altísimo se pueden cumplir cuando se vive una vida espiritual, con un alma acrisolada por la Palabra del Supremo, que es como fuego celestial. De lo contrario, la mente queda anhelando sin poder cumplir, esclava de las pasiones carnales. Es por ello que debe ofrendarse la voluntad firme en dar pelea contra la Mala Inclinación, aprendiendo todo lo que se debe hacer para poner en práctica los Mandamientos que pulirán el alma.

Al acercarse uno al prójimo, podrá amarlo correctamente si se mantiene batallando en la guerra para fortalecerse espiritualmente de acuerdo a las Instrucciones del Altísimo. Puede haber batallas perdidas (errores o tropiezos) en el aprendizaje y entrenamiento; pero la fe firme en la lucha sin parar, hará que el Amo del Universo entregue la victoria al haberse uno acercado a Él como debe ser (con una ofrenda legítima).

Gavriel.

domingo, marzo 09, 2014

"El colmo de la vanidad", dijo Salomón; "todo es vanidad". La "vanidad" de la que habla es hacer algo que no tiene sentido o propósito, algo vacío de lo más importante que uno debe tener en la vida: la fe legítima. Sin fe legítima, la que busca obedecer los mandamientos de Dios para amar correctamente al prójimo, no es posible tener una vida feliz proyectada para recibir el premio de la vida perpetua en el Mundo Venidero. Por tal razón, concluye el Sabio en su libro: "Respeta a Dios y guarda sus mandamientos; pues esto es el deber de todo hombre.". De esa manera todo lo que se haga en la vida dejará de ser vano, y servirá para amar de manera válida, tanto a Dios como a nuestros prójimos. Buena semana!

Pd: Para estudiar la Parashá de la semana, les comparto comentarios hechos hace dos años. Click en el siguiente link:   Parashá Tzav 5772

sábado, marzo 08, 2014

Teóricamente, abunda el amor en todo el mundo, según cada uno entiende cómo debe ser. Pero el legítimo amor, el altruista, el de la persona que da sin esperar nada a cambio, ese escasea por doquier. Y ese amor es el que hace feliz a quien lo tiene y a quienes lo reciben de tal persona. El otro, el condicional, es egoísta y causa generalmente sufrimiento, tanto a uno mismo como a los demás. Dios nos enseña el amor altruista, no el mundano. Feliz Semana!

miércoles, febrero 26, 2014

Parashá 23 Pekudé 5774 (Recuento) Ex.38:21–40:38


Ex.39:42 Tal como YHWH le ordenara [tzaváh] a Moisés, así hicieron los israelitas todo el trabajo [avodáh]. (43) Moisés verificó toda la obra hecha [melajáh], y resulta que así como les ordenó YHWH, así tal cual lo hicieron los israelitas. Entonces Moisés los bendijo [baraj].

Con esta Parashá (porción de estudio de la Torá), se concluye el segundo Libro Shemot (Éxodo); y también se termina de construir el Santuario móvil que los israelitas transportarán por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida a Israel.

Ese pasaje elegido tiene un mensaje profundo que se puede extraer de la interrelación de sus palabras hebreas. He rescatado las que consideré importante a contemplar; y estas son: tzaváh (ordenar); avodáh (trabajo, servicio); melajáh (obra); baraj (bendecir).


Moisés es la representación de la Palabra del Amo del Universo, y por medio del cual Él transmite Sus órdenes o enseñanzas. Los israelitas son todos aquellos que deciden vivir guiados por las enseñanzas del Altísimo. Para ello, como hemos aprendidos en las semanas anteriores, es necesario construir un "santuario" donde habite el Espíritu de Santidad del Supremo. Esa Presencia en el alma de uno, hará que se adquieran las fuerzas para lograr los propósitos que se tengan. Esa Presencia es la Guía de Dios en todas las decisiones que se deban tomar en la vida, para escoger las correctas.

La construcción de ese "santuario" en el alma requiere de un gran trabajo de uno consigo mismo con suma paciencia a través del tiempo. Ese trabajo debe empezar humillando al ego propio, el cual cree que no necesita ninguna enseñanza moral en su vida. Debe continuar aprendiendo cómo levantar ese "santuario", esto es, cómo hacer para que las enseñanzas de Dios purifiquen el alma con resultados prácticos en el carácter y acciones con respecto al prójimo. Como consecuencia de esa decisión, uno se transforma en siervo del Altísimo; para honrarLe y glorificarLe con sus actos y distinguirse del resto, lo que forma parte del proceso de santificacion/rectificación del alma.

El proceso de servir al Todopoderoso para purificar el alma requiere obtener muchas obras, que deben ser los resultados de poner en práctica los mandamientos aprendidos para que no queden en simples teorías. 

También dice el pasaje que Moisés verificó toda la obra hecha, y resultó que los israelitas obraron como el Altísimo les ordenó. ¿Qué enseñanza extraemos de esto?  No alcanza sólo con aprender de cualquier persona, por más diplomas que tenga, todo lo bueno que se debe hacer. Es necesario también, para no caer en engaños como los que advirtió el Profeta Isaías (5:20): "¡Ay de los que a lo malo llaman bueno; y a lo bueno, malo! Que presentan las tinieblas como luz, y la luz como tinieblas; que presentan lo amargo como dulce, y lo dulce como amargo.", verificar lo aprendido con lo Escrito. Es la verificación de si las obras están correctamente hechas como lo ordena (tzav) el Amo del Universo, por medio de la atención a la Palabra de Dios ("Moisés").

La obediencia correcta a la Palabra del Supremo, hará que se reciban las bendiciones. "Moisés los bendijo", quiere decir que uno recibirá bendición al poner correctamente en práctica la Palabra del Santo Bendito Él. Uno debe escoger siempre entre actuar bien o mal, y sólo actuar bien bendice. Pero si no se sabe cómo hay que actuar para hacerlo bien, entonces difícilmente se reciba bendiciones. Para eso hay que trabajar deseando conocer la Palabra del Altísimo y cómo re-educarse en el nuevo camino ético y moral donde se puedan  alcanzar las bendiciones.

Además del trabajo (avodáh) sobre la propia alma para alcanzar la verdadera sabiduría que bendice la vida (baraj), y que transforma a uno en siervo (avad) de Dios, es necesario también tener en cuenta una gran obra (melajáh). La palabra melajáh, proviene de la raíz maláj, que significa mensajero, enviado, agente. Cuando uno trabaja como siervo del Altísimo, purificando y rectificando su alma a la Luz de la Palabra Verdadera del Supremo, entonces no debe sólo beneficiarse a sí mismo. Construir un "santuario" donde habite el Espíritu de Santidad, significa que la Luz de la Sabiduría Celestial iluminará el alma, pero no para que quede escondida de manera egoísta. Por eso dijo nuestro Mesías Yeshúa:


Mat.5:14 Ustedes son la luz en el mundo. Una ciudad edificada sobre un monte no se puede esconder. (15) No encienden una luz para ponerla en un lugar oculto donde no puede alumbrar; sino que la ponen sobre el candelero para que alumbre a todos los miembros de la casa. (16) Así alumbre su luz delante de todo hombre para mostrarles sus buenas obras que son alabadas y glorificadas delante de su Padre que está en el cielo. (Mat.Heb. Shem Tov, trad. Moré José Álvarez)



Por lo tanto, esa obra (melajáh) en el Camino según la Palabra Celestial, lo transforma a uno en mensajero (maláj) que debe mostrar con sus conocimientos y acciones que la Luz de la Sabiduría Celestial Guía su vida. De esta manera podrá iluminar a otros con el ejemplo al seguir el principal ejemplo de servidor de Dios: el Mesías. Pero siempre se debe tener cuidado de seguir los consejos de Yeshúa, como él dijo (Mat.23:11-12): "El mayor entre ustedes será servidor de ustedes; porque el que se enaltece será humillado, y al que se humilla lo enaltecerán.".  Ser mensajero es ser al mismo tiempo servidor de todos, que por medio de sus obras de bien ayuda a los demás para que conozcan a Dios y sean bendecidos también. Quien enseña para gloria propia será humillado. Pero quienes sirven humildemente a sus prójimos serán enaltecidos por el Altísimo, para que sólo Él sea glorificado por sobre toda Su Creación.




Gabriel.
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