miércoles, marzo 11, 2015

Exodo 39:42


Ex.39:42 Tal como YaHWéH le ordenara [tzaváh] a Moisés, así hicieron los israelitas todo el trabajo [avodáh]. (43) Moisés verificó toda la obra hecha [melajáh], y resulta que así como les ordenó YaHWéH, así tal cual lo hicieron los israelitas. Entonces Moisés los bendijo [baraj].

Ese pasaje elegido tiene un mensaje profundo que se puede extraer de la interrelación de sus palabras hebreas. He rescatado las que consideré importante a contemplar; y estas son: tzaváh (ordenar); avodáh (trabajo, servicio); melajáh (obra); baraj (bendecir).


Moisés es la representación de la Palabra de YaHWéH el Todopoderoso, y por medio del cual Él transmite Sus órdenes o enseñanzas. Los israelitas son todos aquellos que deciden vivir guiados por las enseñanzas del Altísimo. Para ello, como hemos aprendidos en las semanas anteriores, es necesario construir un "santuario" donde habite el Espíritu de Santidad del Supremo. Esa Presencia en el alma de uno, hará que se adquieran las fuerzas para lograr los propósitos que se tengan. Esa Presencia es la Guía del Todopoderoso en todas las decisiones que se deban tomar en la vida, para escoger las correctas.

La construcción de ese "santuario" en el alma requiere de un gran trabajo de uno consigo mismo, con suma paciencia a través del tiempo. Ese trabajo debe empezar humillando al ego propio, el cual cree que no necesita ninguna enseñanza moral en su vida. Debe continuar aprendiendo cómo levantar ese "santuario", esto es, cómo hacer para que las enseñanzas del Altísimo purifiquen el alma con resultados prácticos en el carácter, y acciones con respecto al prójimo. Como consecuencia de esa decisión, uno se transforma en siervo del Amo del Universo, para honrarLe y glorificarLe con sus actos y distinguirse del resto, lo que forma parte del proceso de santificacion/rectificación del alma.

El proceso de servir al Todopoderoso para purificar el alma requiere obtener muchas obras, que deben ser los resultados de poner en práctica los mandamientos aprendidos para que no queden en simples teorías. 

También dice el pasaje que Moisés verificó toda la obra hecha, y resultó que los israelitas obraron como el Altísimo les ordenó. ¿Qué enseñanza extraemos de esto?  No alcanza sólo con aprender de cualquier persona, por más diplomas que tenga, todo lo bueno que se debe hacer. Es necesario también, para no caer en engaños como los que advirtió el Profeta Isaías (5:20): "¡Ay de los que a lo malo llaman bueno; y a lo bueno, malo! Que presentan las tinieblas como luz, y la luz como tinieblas; que presentan lo amargo como dulce, y lo dulce como amargo.", verificar lo aprendido con lo Escrito. Es la verificación de si las obras están correctamente hechas como lo ordena (tzav) el Amo del Universo, por medio de la atención a la Palabra del Santo Bendito Es (simbolizada en Moisés).

La obediencia correcta a la Palabra del Supremo, hará que se reciban las bendiciones. "Moisés los bendijo", quiere decir que uno recibirá bendición al poner correctamente en práctica la Palabra del Santo Bendito Él. Uno debe escoger siempre entre actuar bien o mal, y sólo actuar bien bendice. Pero si no se sabe cómo hay que actuar para hacerlo bien, entonces difícilmente se reciba bendiciones. Para eso hay que trabajar deseando conocer la Palabra del Altísimo, y cómo re-educarse en el nuevo camino ético y moral donde se puedan  alcanzar las bendiciones.

Además del trabajo (avodáh) sobre la propia alma para alcanzar la verdadera sabiduría que bendice la vida (baraj), y que transforma a uno en siervo (avad) del Altísimo, es necesario también tener en cuenta una gran obra (melajáh). La palabra melajáh, proviene de la raíz maláj, que significa mensajero, enviado, agente. Cuando uno trabaja como siervo del Altísimo, purificando y rectificando su alma a la Luz de la Palabra Verdadera del Supremo, entonces no debe sólo beneficiarse a sí mismo. Construir un "santuario" donde habite el Espíritu de Santidad, significa que la Luz de la Sabiduría Celestial iluminará el alma, pero no para que quede escondida de manera egoísta. Por eso dijo nuestro Mesías Yeshúa:


Mat.5:14 Ustedes son la luz en el mundo. Una ciudad edificada sobre un monte no se puede esconder. (15) No encienden una luz para ponerla en un lugar oculto donde no puede alumbrar; sino que la ponen sobre el candelero para que alumbre a todos los miembros de la casa. (16) Así alumbre su luz delante de todo hombre para mostrarles sus buenas obras que son alabadas y glorificadas delante de su Padre que está en el cielo. (Mat.Heb. Shem Tov, trad. Moré José Álvarez)



Por lo tanto, esa obra (melajáh) en el Camino según la Palabra Celestial, lo transforma a uno en mensajero (maláj) que debe mostrar con sus conocimientos y acciones que la Luz de la Sabiduría Celestial Guía su vida. De esta manera podrá iluminar a otros con el ejemplo, al seguir el principal ejemplo de servidor del Todopoderoso: el Mesías. Pero siempre se debe tener cuidado de seguir los consejos de Yeshúa, como él dijo (Mat.23:11-12): "El mayor entre ustedes será servidor de ustedes; porque el que se enaltece será humillado, y al que se humilla lo enaltecerán.".  Ser mensajero es ser al mismo tiempo servidor de todos, que por medio de sus obras de bien ayuda a los demás para que conozcan al Creador del Mundo, y para que sean bendecidos también. Quien enseña para gloria propia será humillado. Pero quienes sirven humildemente a sus prójimos serán enaltecidos por el Altísimo, para que sólo Él sea glorificado por sobre toda Su Creación.




Gabriel.

Éxodo 35:29


Ex.35:29 Todo hombre y mujer entre los israelitas cuyo corazón les inspiró a donar algo para el trabajo que YaHWéH había ordenado a través de Moisés, llevó su donación como ofrenda a YaHWéH.

En esta porción de la Torá, se recuerdan los elementos para la construcción del Santuario que se mencionaron en la porción 19 Terumá (Ofrenda). Ahora bien, podríamos preguntarnos: ¿Por qué los israelitas donaron voluntariamente algún elemento para la construcción del Santuario que el Todopoderoso ordenó hacer? Porque lo hicieron por fe. Esa fe verdadera que hace que el corazón entregue lo necesario en la vida para agradar al Santo Bendito Él. Y al agradarLe con nuestros actos, de acuerdo a Sus Enseñanzas, estamos beneficiándonos a nosotros mismos; y en consecuencia, también a nuestros prójimos. Pero, ¿cómo es realmente esa fe? Nos dijo un Sabio:



"Si tienes fe, tu vida es una verdadera vida. Cuando tienes fe, cada día está pleno de bien. Cuando las cosas van bien, de hecho es bueno. Pero cuando tienes problemas, también eso es bueno. Pues tú sabes que Dios tendrá piedad y al final todo será para bien (Deut.8:16)." (La Sabiduría del Rabí Najmán de Breslov)



¿Qué es tener fe en el entendimiento común del mundo? Solamente "creer", o decir que "cree". ¿Eso es verdaderamente tener fe para, como dice el Sabio, tener una verdadera vida? Hay que entender primero qué es una verdadera vida; y luego qué es realmente tener fe para experimentar esa vida.

¿Quién da la vida? Los declarados que no tienen fe, "creen" que reciben su vida de manera "natural", como consecuencia de un proceso de evolunción a través de miles de millones de años a partir de una molécula (aunque nadie sabe de dónde salió la misma), y pasando por ser monos en un tiempo. Es una manera de no tener fe negando la Creación y Poder de Dios, y hasta a Él mismo inclusive en muchos casos. Los argumentos del por qué no tienen fe son de los más variados, como por ejemplos: "si no lo veo no lo creo"; "sólo acepto lo que afirme la Ciencia"; "el hombre ha evolucionado hacia una inteligencia superior que no necesita tener fe"; "la fe es una ilusión que ayuda psicológicamente a una o más personas para obtener algún beneficio"; etc...


Pero la verdad es que, quienes piensan así, tienen cegado el entendimiento para no reconocer que es el Todopoderoso Perfecto Quien provee la vida. Y están ciegos por falta de fe, pero que va más allá de "no creer". Esa falta de fe es consecuencia de un corazón endurecido como la piedra, que domina al ego para no salir de un mundo subjetivo de "verdad propia". Quien no tiene fe vive encerrado en su egolatría y alejado de hacer la Voluntad de Dios, perjudicándose por no tener ayuda de Él cuando la necesite.

La verdadera vida se vive cuando se reconoce que se depende del Amo del Universo para disfrutar de la existencia, y para superar las pruebas en las que se sufra. Todo lo que se recibe es gracias al Supremo y no al esfuerzo de cada uno; porque si Él lo decide, uno no tendría nada, a duras penas el existir.

La verdadera vida se tiene cuando no hay problemas que le afecten a uno para caer en duras y extensas tristezas; ya sean por desesperación por ganarse el sustento o ambición de tener mucho dinero; ya sea por pérdidas de familiares que fallecen; ya sea por problemas con el cónyuge, hijos u otros familiares; etc... Cuando hay fe legítima se entiende que todo problema es finamente para bien. Por eso está escrito en la Torá con respecto al Pueblo de Israel:


Deut.8:16 [No te olvides de YaHWéH] que te dio de comer del maná en el desierto, que tus padres ni conocían. Él te hizo sufrir para ponerte a prueba, para finalmente hacerte bien.

  
Es por eso que los problemas de cualquier índole que nos hacen sufrir se presentan para poner a prueba nuestra fe, la verdadera fe para resistir en los días malos por medio de la oración diaria. Pero si no hay esa fe legítima necesaria, o nada de fe, entonces el sufrimiento acarrea más sufrimientos, sin poder ver el bien. Todo sufrimiento es para expiar transgresiones ante Dios. Es por ello que se los debe tomar positivamente y no dejarse derrumbar por ellos. Si hay fe, pero no la que debe ser, entonces se aprovechará para mejorarla. Si no hay fe, se deberían abrir los ojos y mirar al Cielo para buscar la Compasión del Altísimo que permita ablandar el corazón, y así comenzar a recibir fe y sabiduría, aunque todo ello implique humillación al ego propio.

La única manera de tener verdadera vida feliz (a pesar de los problemas), con la esperanza de alcanzar esa vida de felicidad ininterrumpida en el Mundo Venidero, sólo es posible con fe legítima que espera el Todopoderoso.

Y tener esa fe implica que deba construirse un "lugar" para que more Dios y bendiga la vida. Ese "lugar" es el "Santuario" que debe construirse con donaciones de quien dice tener fe. Y esas donaciones son ofrendas que representan cosas de nuestra vida que deseamos mucho y cuesta entregar o regalar. Por ejemplo: tiempo y voluntad, como dijimos en el comentario a la porción "Terumá". Ofrendamos al Santo Bendito Sea nuestro tiempo voluntariosamente para buscar conocerLe y hacer Su Voluntad. Entonces, de esa manera, se podrá construir esa Fe que perfeccione el alma para resistir en los días de pruebas, y rectifique nuestra manera de ser para agradar al Supremo, beneficiando también a nuestros prójimos con un correcto amor.

El nombre de la porción de la Torá en estudio, Vaiakel, deriva del verbo hebreo kahal, que significa  "convocar" o "reunir" o "juntar".  Para agradar a Dios, Moisés juntó al Pueblo de Israel para que le escucharan que debían hacer para ello. Así también debemos juntar en nuestra alma la voluntad necesaria para obedecer al Amo del Universo; para que así Él nos beneficie al ofrendarLe nuestro tiempo y vida. Una fe es legítima cuando se mueve con obediencia a los Mandatos del Altísimo; confiando plenamente que, aunque se presenten muchas pruebas que hagan sufrir, finalmente Él nos bendecirá beneficiando con verdadera vida.


Por otro lado, los israelitas donaron algo bueno, ¿para qué? Para recibir el Santuario y la Presencia del Todopoderoso entre ellos. Esto nos enseña a dar lo bueno o hacer el bien, si es que se quiere recibir a cambio lo mismo. Abunda gente que sólo quiere recibir, y eso no está bien en la fe. Lo mejor es dar incondicionalmente, y siempre el Altísimo recompensará ese acto puro de amor.



Gabriel.

miércoles, marzo 04, 2015

Exodo 32:1, 19-20. Aprovechar la vida.


Éx. 32:1 Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba tanto en bajar del monte, el pueblo se congregó contra Aharón y le dijo: “Ven, hazno un dios que vaya delante de nosotros, porque este hombre Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos lo que le ha sucedido”. 

¿Cuáles fueron los pecados que cometió parte del pueblo de Israel, al querer reemplazar a Moisés con un becerro de oro? 


1) Se olvidó que fue el Todopoderoso mismo Quien sacó a Israel de Egipto, y no Moisés, como ellos dijeron. Como está escrito:


Éx. 3:20 Así que Yo extenderé mi Brazo y golpearé a Egipto con varias maravillas que realizaré sobre ellos; después de eso [el Faraón] los dejará ir.


Éx. 6:6 Dile, por lo tanto, al pueblo israelita: “Yo Soy YaHWéH. Yo los libraré de la carga pesada de los egipcios, y los libertaré de su servidumbre. Los redimiré con brazo extendido, y mediante grandes juicios.


Esto nos debe dejar la enseñanza que no debemos olvidarnos que del Amo del Universo recibimos todas las cosas que nos favorecen, y sólo gracias a su Ayuda podemos lograr objetivos. Por ejemplo: alguien se propone tener una casa propia. Fallaría si cree que sólo con su esfuerzo en el trabajo, solo o junto a su cónyuge, podrá lograrlo. Es el Todopoderoso Quien permitirá y ayudará para que se logre su propósito. De lo contrario sería imposible, y cualquier cosa podría pasar para impedirlo. Por ello, nunca hay que olvidar que todo lo bueno que se obtiene, e incluso se conserva, como el trabajo, la salud, la paz, etc, es gracias al Santo Bendito Sea. Cada día debemos agradecerLe por todo lo que no tenemos, y hasta por lo que no tenemos, sabiendo que así Él lo considera necesario y bueno para nosotros, aunque no podamos comprenderlo.



2) Posiblemente esa parte del pueblo creyó que Moisés era un dios, ya que parecía que él provocaba las grandes maravillas. Si así fue, pecó en demasía por haber creído que un hombre podía ser como el Todopoderoso, como el faraón que fue humillado. Eso debería enseñarnos que ningun hombre puede ser el Amo del Universo, ni debe ser adorado como Tal, ni siquiera quien luego llegaría como el Mesías de Israel. Pero si no fue así, pecó en creer que algo inerte o material, como un becerro de oro, podía tener poderes divinos para que los guiara, y se violaba directamente uno de los diez mandamientos, contra la idolatría. La gran enseñanza está expuesta claramente en los Salmos:


Salm.115:2 Que no digan las naciones: “¿Dónde está ahora su Elohim [Todopoderoso]?” (3) Cuando nuestro Elohim está en el cielo y todo lo que quiere lo realiza. (4) Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. (5) Tienen boca, pero no hablan; ojos, pero no ven; (6) tienen oídos, pero no oyen; nariz, pero no huelen; (7) tienen manos, pero no palpan; pies, pero no andan; no emiten ni un sonido con su garganta. (8) Los que los hacen, todos los que confían en ellos, vendrán a ser como ellos. (9) ¡Oh Israel, confía tú en YaHWéH! Él es la Ayuda de ellos y su Escudo.
  

Un ídolo puede ser la imagen de una persona considerada como "santa"; puede ser una escultura cualquiera; puede ser uno de los astros celestes; incluso hasta personas vivas. Ésta última clase, de la que no habla el Salmo, puede ser la más peligrosa, porque puede tener poder para convencer y desviar del camino correcto enseñado por el Todopoderso. Por eso se recalca: "¡Oh Israel, confía tú en YaHWéH!". Porque si se adora a otro ser que no sea Él, se cae en idolatría que el Altísimo detesta.



3) Impaciencia. Aprendemos que no debemos tener fe con falta de paciencia al esperar que el Todopoderoso nos muestre el Camino, o nos Ayude a conseguir algo. La impaciencia es falta de fe. Todo se da a su tiempo, según lo Quiera el Altísimo. En todo debemos aprender a esperar sin desesperar. De lo contrario se puede tropezar fácilmente. Cuando no tenemos respuestas de parte del Amo del Universo, posiblemente es una prueba para nuestra fe. Porque es fácil tener fe cuando todo va bien. La fe verdadera se prueba con las dificultades o problemas en la vida. El Creador tiene todo bajo control, tanto el presente como el futuro, y sabe muy bien lo que debemos recibir en su momento justo. Nosotros no podemos comprender cuando no tenemos lo que pedimos, y seguro es para nuestro bien. Por ello debemos aguardar esperanzados y pacientes, con plena confianza en Él.



Ex.32:19-20 Resulta que cuando se acercó [Moisés] al campamento y vio el becerro [de oro] y los bailes, ardió el enojo de Moisés, que tiró de sus manos las Tablas [de los Diez Mandamientos] y las rompió al pie del monte. (20) Luego agarró el becerro que ellos habían hecho, lo arrojó al fuego y lo molió hasta hacerlo polvo. Y el polvo lo diseminó sobre la superficie del agua, e hizo que los israelitas la tomasen.




¿Qué significa el pecado del becerro de oro? El becerro fue hecho de oro por ser el metal más valioso. Y entregaron lo más valioso para cometer idolatría y reemplazar a Moisés. Idolatrar a un becerro simboliza preferir la esclavitud a lo material o a los placeres mundanos, más que servir espiritualmente al Amo del Universo. El Mundo, con todo sus ofrecimientos, modas y costumbres, se puede transformar en el amo de una persona que tiene poca o nada de fe correcta. El Mundo incita a una persona para que se aleje del Santo Bendito Él, y no Le sirva ni Le conozca. Ya lo advirtió sabiamente nuestro Maestro Yahoshúa (Yeshúa) el Mesías:


Mat.6:24 En aquel tiempo dijo Yeshúa a sus discípulos: "No puede un hombre servir a dos amos, a menos que odie a uno y ame al otro, o que honre a uno y desprecie al otro. Ustedes no pueden servirle a Ha'El (Todopoderoso) y al Mundo. (Mat.Heb.Shem Tov, trad.José A. Alvarez, Puerto Rico)


La enseñanza de Yeshúa dice que no es posible servir de igual manera al Amo del Universo y al "amo" que es el Mundo, cayendo como esclavo en todas sus tentaciones. El apostol Shaúl de Tarso ("Pablo"), en sus cartas ha explicado esa idea diciendo que no se puede vivir, al mismo tiempo, "según la carne" y "según el espíritu". Pues ambas formas de vivir son contrarias. ¿Cómo se pretende servir a ambos "amos" al mismo tiempo? Cuando una persona dice que tiene fe, pero también: a) No estudia ni pone en práctica los mandamientos que enseña el Altísimo; b) Acude a imágenes o esculturas consideradas "santas", como intermediarias entre ella y el Todopoderoso; c) Muestra con sus hechos que pierde el control en vicios como, borracheras, juego por dinero, chismeríos, adulterio, etc...; d) No refleja con sus actitudes el control de la ira y trata mal a sus prójimos; e) No tiene respeto por el Amo del Universo al momento de actuar, creyendo que nadie la ve; f) No ayuda a los que necesitan con caridad; g) Se muestra una apariencia santa ante cualquier otra persona, pero en lo privado se deja llevar por sus malas pasiones y actos; etc...

La idolatría ante el Amo del Universo se puede practicar de muchas maneras y en diferentes grados. Por ejemplo: a) Al levantarse cada día sin agradecer al Supremo por la vida que mantiene en uno; b) Al no agradecer todo lo que se recibirá durante el día, sea alimentos, vestimenta, trabajo, amor de familia, etc... c) Al creer en el Todopoderoso por costumbre y no comprometerse verdaderamente a conocerLe, palparLe, sentirLe espiritualmente en la vida como Guía. d) Al ignorar la Presencia del Amo del Universo con indiferencia, menospreciando Sus Enseñanzas como algo aburrido, inútil, sin sentido, fanatismo, etc... e) Al seguir la sugerencia del Mundo que, generalmente, lleva a caer en grandes sufrimientos, ya que se aleja de la Protección del Altísimo. 

Para fabricar el becerro los israelitas juntaron el valioso oro. Este oro simboliza la vida de cada persona que dispone como valiosa, pero la regala o desperdicia para idolatrar, generalmente lo mundano de manera materialista, sin vida espiritual. Se desperdicia la capacidad del alma para imitar el Amor del Supremo por medio de la solidaridad, la caridad, la sensibilidad por el sufrimiento del prójimo, la paciencia, la tolerancia, el respeto, la justicia, y toda obra de bien. Cuando se peca con el "becerro de oro", se "rompen las Tablas de la Ley". Esto puede simbolizar romper la buena conexión con el Todopoderoso, al alejarse de Él por violar Sus Mandamientos.


Moisés tomó al becerro de oro y "lo arrojó al fuego": esto se puede entender como decidir "quemar" todos los pecados que uno comete en su vida, para eliminarlos según el "fuego" de la Palabra de YaHWéH. Porque está escrito: "La Voz de YaHWéH talla con llama de fuego. (Salm.29:7)". Cuando uno toma el "oro de su vida", "deformada" por las transgresiones de los Mandamientos del Altísimo, y la encarrila por el Camino que marca la Voz/Palabra de Él, entonces restaurará el alma y se purificará de sus defectos. Entonces, se vuelve atrás en cuanto a dar malos pasos, haciendo eficaz el arrepentimiento. Todo depende del respeto que se Le tenga a la Palabra o Consejo de YaHWéH (principio de la sabiduría, Prov.1:7); así como también de la decisión valiente de tomarLe como único Amo por sobre todas las cosas.

Además, Moisés tomó el becerro de oro y "lo molió hasta hacerlo polvo". No alcanza sólo con decidir dejarse "tallar" por el fuego de la Voz del Altísimo, para que derrita los pecados, y la vida pase a brillar como verdadero oro (sabiduría) celestial. También a la intención debe sumársele la acción. Además de echar el becerro de oro al fuego, hay que molerlo hasta que sea polvo. Es decir, además de escoger que la Palabra o Enseñanzas del Altísimo guíen nuestra alma, ésta debe mostrar señales de rectificación. Pues la voluntad firme de purificar el alma no puede quedarse sin moler o eliminar los defectos que la llevan a transgredir.

Y Moisés "lo diseminó sobre la superficie del agua".  Esto significa que sólo con la puesta en práctica de los Mandamientos (el "agua celestial") se puede eliminar finalmente el "polvo" de los defectos del alma que hacen pecar. No sólo atender y decidir corregir los defectos según el fuego de la Voz del Altísimo, sino también poner en práctica el "Agua de Sus Mandamientos" para eliminar tales defectos.

Para terminar, Moisés "hizo que los israelitas tomasen" el agua con el polvo del becerro. Significa tomar conciencia plena cuando se transgrede, sentir verguenza para llegar al arrepentimiento sincero. Para esto, disponemos de la conexión con el Amo del Universo por medio de la plegaria. Esa es el arma infalible para llevar a cabo el cambio y rectificación del alma. Pues, con la plegaria agradecemos por todo lo que el Altísimo nos regala, además del "oro" de la vida, para que, en vez de hacer un becerro, utilicemos ese "oro" para construir el "santuario" donde el Supremo habite en nuestro espíritu. Con la plegaria también confesamos nuestros errores, al tomar conciencia de que transgredimos los Mandamientos del Altísimo. Y con la plegaria nos comprometemos sinceramente a que las transgresiones se transformen en obediencias, y el oro mal utilizado comience a brillar correctamente en una vida que sirva al Único Amo que debemos tener. De esa manera Le honraremos con nuestra existencia, seremos bendecidos por Él, y ayudaremos a que otros también lo hagan y reciban bendiciones.


Gabriel.

martes, marzo 03, 2015

Exodo 33:18 La Gloria del Todopoderoso.


Ex.33:18 Él [Moisés] dijo [al Todopoderoso]: “Oh, déjame contemplar Tu Gloria”. (19) Y Él respondió: “Haré pasar toda Mi Bondad delante de ti, y proclamaré delante de ti el Nombre YaHWéH, y la gracia que Yo concedo y la compasión que muestro. (20) Y agregó: “Pero no puedes ver Mi Rostro, porque el hombre no puede verme y vivir”. (21) Y YaHWéH dijo: “Mira, hay un lugar cerca de Mí. Colócate sobre la roca (22) y, cuando pase Mi Gloria, Yo te pondré en la grieta de la roca y te escudaré con mi mano hasta que haya pasado. (23) Luego apartaré Mi Mano y verás Mi Espalda; pero Mi Rostro no debe verse”.


Este pasaje no debe ser entendido literalmente, para no cometer errores al momento de adorar al Todopoderoso. Moisés no vio nada físico que pueda entenderse como "rostro", "mano" o "espalda" humanas. Pues el Altísimo NO tiene cuerpo ni tiene forma humana, sino que es sólo, y absolutamente, Espíritu sin nada material. El "ver" de Moisés se debe entender como percibir mentalmente la Presencia del Amo del Universo a un nivel sobrenatural, algo que en esta vida es imposible captar directamente. Moisés logró percibir esa Presencia como ningún humano lo hizo, exceptuando a Yahoshúa (Yeshúa) el Mesías.

La Gloria del Todopoderoso es Su Presencia a través de Su infinita Bondad y Compasión, algo que se manifiesta a través de Su Sagrado y Bendito Nombre YaHWéH. Porque el Nombre Santísimo se hace presente en acciones de bien, principalmente las que apuntan al amor, como la bondad y la compasión con el prójimo. El “Rostro” del Altísimo son todos Sus Atributos infinitos, y es una Presencia imposible de soportar humanamente en esta vida de manera directa, ya que nosotros somos finitos y no fuimos creados para ello. Sería como pretender encerrar en una vaso toda el agua del planeta. Sólo hay una manera de percibir Su Presencia, y es a través de la manifestación de otra persona o ángel, o en visiones. Es como no poder soportar la mirada directamente fija al sol, sino sólo a través de una protección en los ojos. Por medio de otra persona se manifiesta en profetas. Por medio de ángeles se presenta para entregar mensajes o intercambiar palabras (como los que se le presentaron a Abraham, o la zarza ardiente a Moisés). En sueños se les revelaba a los profetas. Pero, ¿quién ha mostrado plenamente el Rostro del Altísimo? Para saberlo analicemos lo que sigue.


Pongan atención en la frase: "Mira, tengo un lugar especial (para ti) junto a Mí; párate sobre la roca [ tzur ]".

La “Roca” siempre ha sido y será el Todopoderoso. Y aquí Él no está hablando de un lugar físico. Junto a Mí o cerca de Mí, como suele traducirse, se refiere a un lugar de nivel espiritual al que debe llegar una persona. Y es un lugar especial, por estar cerca al Todopoderoso, a Su Presencia. Y para estar cerca de Él, es necesario hacer Su Voluntad, oyendo y aprendiendo de Su Palabra (Torá), y poniendo en práctica Sus Mandamientos, con un absoluto respeto a Él al momento de actuar en la vida. Esto último significa “párate sobre la roca”.  La “Roca” es el Altísimo, como también lo es Su Palabra/Torá. Por eso dijo Moisés también:

Deut.32:3 Porque el Nombre de YaHWéH proclamo; ¡den gloria a nuestro Elohim! (4) ¡La Roca! –sus obras son perfectas, sí, todos Sus Caminos son justos; un Elohim fiel, nunca falso, verdadero y recto es Él.

El principal de Sus Caminos es también considerada Roca, y es Su Palabra/Torá. Y es la Palabra/Roca del Altísimo la que hace justa a una persona si se cumple con Sus Ordenanzas. Y, para imitar la Bondad del Santo Bendito Sea, es necesario conocer la “revelación” de Su Nombre, imitando también Su Compasión infinita. Y todo ello hace que uno se pare sobre la “Roca”, es decir, se posicione en la vida cumpliendo con Su Palabra. Y es en Su Roca/Palabra en donde uno puede encontrar protección, no sólo aprendiendo de ella y practicándola, sino también a través de las plegarias invocando Su Nombre Santísimo, y no otro nombre alternativo o el nombre de otro ser. Eso lo ha mostrado muy precisamente David, cuando decía:


Salm.18:2 YaHWéH es mi Peña, mi Fortaleza, mi Libertador, mi Elohim, mi Roca en la que me refugio, mi Escudo, el Poder que me rescata, y mi Baluarte.


Salm.31:1 En Ti, YaHWéH, busco refugio; no me hagas quedar jamás avergonzado, rescátame por Tu Justicia. (2) Inclina a mí Tu oído, sálvame pronto; sé para mi una Roca Fuerte, un Castillo fuerte para librarme. (3) Tú eres mi Roca y mi Fortaleza, me guías y me encaminas en honor a Tu Nombre. (4) Tú me sacas de la trampa que me han tendido, pues eres mi refugio. (5) En tu Mano encomiendo mi espíritu; Tú me rescatas, YaHWéH, Elohim Fiel.


Y lo dicho a Moisés podría ser pura profecía. Mira, tengo un lugar especial (para ti) junto a Mí. Ese lugar especial junto al Todopoderoso sería el Mesías. Y aquí, el Altísimo le estaría revelando el Mesías a Moisés en su entendimiento. Y es lugar especial, tanto para Moisés, como para todo el que lo acepte como ejemplo de vida en servicio al Amo del Universo. Y Moisés lo entendió así, y por eso habló implícitamente (como “profeta”), del Mesías que llegaría en el futuro, cuando dijo:

Deut.18:15 YaHWéH tu Elohim te levantará de entre tu propio pueblo a un profeta como yo; a él deberán hacerle caso. (16) Esto fue lo que le pediste a YaHWéH tu Elohim en Jorev, el día de la Asamblea, cuando dijiste: “No vuelva yo a oír la voz de YaHWéH, mi Elohim, ni a ver este grandioso fuego, para que no muera”. (17) Ante lo cual YaHWéH me dijo: “Han hecho bien en hablar así. (18) Yo les levantaré un profeta como tú de entre su propio pueblo: pondré Mis Palabras en su boca y les hablará a ellos todo lo que Yo Le mande; (19) y si alguien se niega a hacer caso de las palabras que él hable en Mi Nombre, Yo mismo le pediré cuentas.

Un profeta (naví) es un portavoz de YaHWéH. Así como fue Moisés, también lo fue Yeshúa el Mesías, pero en un grado perfecto y sin errar. Pues Yeshúa no hablaba nada de sí mismo, sino de lo que Le mandaba el Todopoderoso, como él lo ha dicho:

Juan 12:49 Porque yo no hablé por mí mismo; sino que el Padre que me envió, Él me ha dado mandamiento de lo que debo decir y de lo que debo hablar. (50) Y sé que Su Mandamiento es vida eterna. Así que, lo que yo hablo, lo hablo tal y como Me lo ha dicho el Padre.

Por lo tanto, Yeshúa el Mesías fue y es un portavoz del YaHWéH, entre una de sus funciones.

Y luego le dice el Altísimo a Moisés: “cuando pase Mi Gloria, Yo te ubicaré en una grieta de la roca y te protegeré con Mi Mano hasta que Yo haya pasado”.

Como vimos, nadie humano puede ver/percibir directamente la Gloria del Todopoderoso y seguir viviendo. Era necesario que Moisés fuese “protegido” de esa percepción directa. Y por eso el Eterno le ha mostrado un lugarjunto a Él, que es la revelación del Mesías. Y es el Mesías el hombre que ha dado a conocer la Gloria del Todopoderoso, como está escrito:


Juan 14:7 Si ustedes me han conocido a mí, también conocerán a mi Padre; y desde ahora lo conocen y lo han visto. (8) Felipe le dijo: “Maestro, muéstranos al Padre, y nos basta”. (9) Yahoshúa le dijo: “Tanto tiempo que he estado con ustedes, Felipe, ¿y no me has conocido? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos el Padre’? (10) ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta; sino que el Padre que mora en mí hace Sus obras. (11) Créanme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; o si no, crean por las mismas obras.


Y el Mesías no está diciendo: "yo soy el Padre", sino, "yo estoy en el Padre, y el Padre en mí", que es lo que significa "yo y mi Padre somos uno". En las palabras dichas a Moshé, el Mesías es una grieta de la roca”, en la cual fue protegido. A través del Mesías se manifiesta la Gloria del Altísimo, así como por medio de Moisés se manifestó Su Gloria al liberar a Israel de Egipto. Pero, a través del sacrificio del Mesías, el Todopoderoso salvará, redimirá y dará victoria, al final de los tiempos, a Israel y al Mundo que aprenda a hacer lo bueno que Él espera.

También se le dijo a Moshé: y te protegeré con Mi Mano hasta que Yo haya pasado.

Mi Mano” es también la Palabra/Torá del Eterno y Su Poder. Y esa Palabra o “Mano” se ha manifestado en la aparición del Mesías. Por ello, con el Mesías, se protege a todo el Mundo para que no muera al percibir la Gloria/Bondad del Todopoderoso. Una vez que se cumpla con el Plan del Altísimo, de pasar por la historia y el Mundo a través de Su Manifestación por medio del Mesías y su reinado, entonces: Después quitaré Mi Mano para que Me veas por atrás [veas Mi Espalda]. Significa que todos los que vencieren siguiendo al Mesías, y aprendiendo de él, podrán ver hacia atrás en la historia y comprender lo que sucedió según el Plan del Amo del Universo. Todos los que vencieren de La Mano del Altísimo, haciendo Su Voluntad e imitando al Mesías, podrán presenciar la Gloria de YaHWéH [“ver Su Espalda”] en el Mundo Venidero y perpetuamente. Amén y amén!

Gabriel.

miércoles, febrero 25, 2015

Éxodo 27:20. Luminaria eterna.


Ex.27:20 Y tú (Moshé), ordena [tetzavé] a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva, prensado, para iluminación, para encender la luminaria constante. (Torat Emet)


La raíz hebrea de tetzavé es tzav, ambos términos significan "ordenar", y esa misma raíz es la de la palabra mitzvá, que es "mandamiento".
 
En una familia, el Todopoderoso ha señalado el camino de la educación en base a órdenes que los hijos deben cumplir, para sus propios beneficios y el de la familia en general. Este camino proviene de la Educación del Altísimo a Su Pueblo, para que también sea bendecido y prosperara, como está escrito:


Jos.1:7 Pero tienes [Yahoshúa] que ser muy fuerte y afirmado para observar toda la Torá [Ley] que mi servidor Moisés te ordenó. No te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. (8) Que este Libro de la Torá nunca cese de tus labios, sino que lo recites día y noche, para que observes fielmente todo lo que está escrito en él. Solamente entonces prosperarás en tus empresas y sólo entonces tendrás éxito. (9) Lo que te encargo es que seas fuerte y afirmado, no te atemorices ni te desanimes, que YaHWéH tu Elohim [Dios] está contigo dondequiera que vayas.


Desde el versículo 6, tres veces se repite al caudillo israelita que sea "fuerte y afirmado" para obedecer los Mandamientos dados a Moisés. Es que para ser un buen hijo del Altísimo, es necesario aferrarse a la persistencia en la obediencia de Sus Ordenanzas, con el fin de recibir bendiciones. Y esa es la educación más importante que uno puede recibir, más que la de padres terrenales, porque ellos están expuestos a equivocaciones por no haber tenido la educación Celestial.

¿Para qué sirven los Mandamientos? Para educar a una persona según la Instrucción del Amo del Universo. Y quienes los obedecen, adquieren sabiduría, que es a lo que alude la metáfora del aceite, con el cual debía mantenerse encendidas constantemente las luminarias del candelabro de 7 brazos (Menorá) en el Santuario. Cuando una persona aprende y practica los Mandamientos del Santo Bendito Sea, su alma es iluminada con Sabiduría Celestial.  Por ello dijo David: "Lámpara es a mis pies Tu Palabra, una Luz a mi camino. (Salm.119:105)", donde la Palabra es lo mismo que la Instrucción o Mandamientos del Altísimo.

Por tal razón, cuando llegó Yahoshúa (Yeshúa o "Jesús") el Mesías, jamás vino a invalidar la Torá o Palabra del Todopoderoso (como él mismo lo advirtió en Mat.5:17-18). Al contrario, vino a enseñarla con correcciones a las interpretaciones hechas por la Tradición. Por lo que tener una fe sin cumplir mandamientos no sirve para nada, casi como no tener fe. Por eso el emisario nazareno explicó:


Stgo.2:14-17 ¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: "Tengo fe", si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe? (15) Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, (16) y alguno de vosotros les dice: «Idos en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? (17) Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. (BJ)


Y las obras son producto del cumplimiento de las ordenanzas del Altísimo. En el ejemplo del emisario, se viola el mandamiento del amor al prójimo como a uno mismo (Lev.19:18). Y las obras son el mejor recurso para iluminar a los demás, es decir, con el ejemplo. Por ello es tan importante aprender y poner en práctica lo aprendido, para que la fe sea completa, tal como lo explicó Shimón Kefa (Pedro):


2Ped.1:2-11 Que el favor y la paz se les multipliquen en el conocimiento de Elohim y de nuestro Maestro Yahoshúa. (3) Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que atañen a la vida y a la piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia. (4) Mediante ellas se nos han dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguen a ser ustedes participantes de la naturaleza divina, después de haber escapado de la corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones. (5) Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; (6) al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; (7) a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. (8) Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías. (9) Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. (10) Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. (11) Pues de esta manera se les otorgará amplia entrada en el reino eterno de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mesías.


Las palabras subrayadas tienen el mismo pedido que las de el Todopoderoso al caudillo israelita "Josué". Hacer firme el llamamiento, porque somos llamados a ser hijos obedientes del Altísimo para no pecar. Cuando no conocíamos a nuestro Maestro Yahoshúa (o lo conocíamos erróneamente), andábamos continuamente pecando en desobediencia. Pero, cuando se conoce al verdadero Mesías, se conoce el verdadero camino de obediencia. Y si se dice que se transita por ese camino, debe haber obras o señales de ello como lo exigió Pedro. De lo contrario habrá una caminar equivocado, sólo una fe vacía o estéril o incorrecta.

Las Órdenes del Todopoderoso fueron dadas para liberarnos de los pecados, entendidos éstos como transgresiones a esas mismas órdenes. La fe en el Mesías nos da poder para poder cumplir con la exigencia justa de esas Órdenes, para no caer en la mera obediencia mecánica de las leyes, ni de las agregadas por la Tradición judía. La Palabra del Altísimo, a través de la revelación del Mesías, nos libera continuamente de la maldición del pecado a través de la obediencia. Las Órdenes nos permiten obtener sabiduría ("aceite de oliva") para "iluminar" nuestra alma (limpiarla de pecados). Pero es el Mesías quien nos permitirá que la luminaria sea constante, es decir, limpiar nuestra alma para siempre.


Gabriel.

domingo, febrero 15, 2015

Éxodo 25:1–8. Terumá (Ofrenda/Contribución). Elevación. Santuario.


Ex. 25:1-2 YaHWéH dijo a Moisés: (2) "Dile a los hijos de Israel que hagan una colecta para mí – acepta una contribución [terumá] de cualquiera que de todo corazón quiera dar. (TKIM)

Terumá  puede traducirse como ofrenda, regalo, contribución, donación, algo que es destinado a lo celestial, como en este caso, a la construcción del Santuario.  Su raíz rum da a entender elevación, una ofrenda elevada hacia el cielo, y por ello también una glorificación del Todopoderoso.

Muchos antepasados han ofrendado sus vidas con obediencia, para que sus almas fueran "elevadas" hacia la Presencia del Amo del Universo. Por ejemplo, Abraham, Yitzjak (Isaac), Yaakov (Jacob), Moisés, Yahoshúa (Josué), David, Salomón, los Profetas. Pero la mayor ofrenda es la de Yeshúa el Mesías de Israel, quien no sólo se ha ofrendido a sí mismo hasta su muerte por su pueblo, israelita de nacimiento, sino también por los gentiles de las naciones, para que pudieran ser partícipes del mismo pueblo, y obtener así los mismos beneficios. Y esto sin necesidad de conversión a ninguna religión, ni al judaísmo, ni ninguna otra.

El Mesías es el ejemplo de ofrenda a imitar, especialmente en cuanto a elevarse a partir del sacrificio humilde, como él lo ha enseñado:


Mat.20:27 Y el que quiera ser primero entre vosotros [o elevarse por encima de los demás, diferenciarse de lo que todo el mundo hace en general], será vuestro siervo, (28) así como el Hijo del Hombre [el Mesías] no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.


O sea, el Mesías ofrendó su vida en rescate de muchos, por ello está escrito de él como siervo sufriente:


Isaías 53:3 Fue despreciado, desechado por los hombres; varón de sufrimientos, familiarizado con la enfermedad. Como uno que esconde su rostro de nosotros, fue menospreciado, y lo estimamos como nada. 


No sólo eso ocurrió cuando se presentó el Mesías, Hijo Primogénito del Todopoderoso, despreciado por el pueblo judío, sino también luego de resucitado y ascendido al Cielo; y al menosprecio de los judíos se le sumó el de muchísimos gentiles, que tienen como nada esa ofrenda que el Mesías hizo.


Is. 53:4 Sin embargo eran nuestras enfermedades las que llevaba, nuestros sufrimientos los que soportó. Nosotros lo contamos como plagado, herido, afligido por Elohim [Todopoderoso]. (5) Pero él fue herido por nuestros pecados, molido por nuestras maldades. Llevó el castigo que nos restauró, y por sus heridas fuimos nosotros sanados. (6) Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual siguiendo su propio camino; y YaHWéH castigó sobre él la culpa de todos nosotros.

El Mesías, el escogido por el Todopoderoso, pagó con su muerte el precio de la suma de los pecados que requiere hacer justicia con la muerte. El Mesías sufrió inmensamente por culpa de los pecados cometidos por los israelitas, y también por los de los gentiles, tanto los cometidos en ignorancia de los mandamientos, como los que cometan tratando de rectificar la mala vida adquirida por costumbre. Y esta no es una "enseñanza propia de la religión cristiana", como muchos critican, sino de uno de los más grandes profetas, con Palabra directamente proveniente del Altísimo.


Is. 53:7 El fue maltratado, sin embargo fue sumiso, no abrió su boca; como un cordero llevado al matadero; como una oveja, muda delante de sus trasquiladores, él no abrió su boca. (8) Por medio de un juicio opresivo fue quitado, ¿quién puede describir su morada? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes por el pecado de mi pueblo, que merecía el castigo. (9) Se dispuso entre los impíos su sepultura, y con los ricos, en su muerte –aunque no había hecho ninguna injusticia ni había hablado falsedad.
 

Todo eso se cumplió al pie de la letra, por lo que no se puede inventar cualquier excusa para decir que el Mesías aún no ha venido. Yeshúa es el Mesías que ha sido sacrificado como el cordero de Pésaj ("Pascua") sin mancha ni pecado, cuya sangre permite, como la gran expiación en Egipto con la sangre en los dinteles de las puertas, que se continúe con vida a pesar de no merecerlo en general. Porque todos se han extraviado y son transgresores de la totalidad de los Mandamientos del Altísimo, por ello nadie puede alcanzar la Vida Eterna gracias a sus obras. Y, quien no tiene la fe en el Mesías, queda sujeto a la maldición que surge de violar algún Mandamiento de la Ley (Deut.27:26). El Mesías, con su ofrenda hasta la muerte, ha permitido liberar de la maldición que causa la desobediencia. Y esa es la fe legítima, la de aceptar al espíritu del Mesías siguiendo su ejemplo de siervo, ofrendando la vida para hacer la Voluntad del Todopoderoso. Entonces se alcanza la justificación por fe, no por obras legales. 


Is. 53:10 Pero YaHWéH escogió quebrantarlo con padecimiento, para que, si se puso como ofrenda por la culpa [asham], pudiera ver descendencia y tener una vida larga, y que por su medio prosperara el propósito de YaHWéH. (11) Desde su angustia lo verá; lo disfrutará a plenitud por su devoción. Mi siervo justo justifica a muchos, es el castigo de ellos el que él lleva; (12) Por tanto, yo le daré los muchos como su porción, recibirá las multitudes como su despojo. Porque él se expuso a la muerte y fue contado entre los pecadores, mientras que él llevaba el pecado de los muchos e hizo intercesión por los pecadores.


Aquí más claro no puede estar. El Mesías se entregó como ofrenda de culpa de los pecados de todos. Ahora bien, una de las culpas (asham), por la que debía sacrificarse un cordero sin defecto, era por la expropiación de un elemento del Santuario, como está escrito:

Lev. 5:14 YaHWéH le habló a Moisés, diciendo: (15) “Si alguien, inadvertidamente, comete una falta expropiando (para uso personal) algo que está consagrado a YaHWéH, que ofrezca como ofrenda Asham (por la culpa) un carnero sin defecto del rebaño, de un valor (mínimo) de dos shekel de plata — el shekel (es la unidad de moneda para todos los efectos) del Santuario, como ofrenda Asham; (16) y deberá restituir aquello que haya expropiado del Santuario, agregándole un quinto de su valor (como sanción). Que lo entregue al Sacerdote, quien le proveerá expiación con el carnero de la ofrenda Asham, y será perdonado. (a partir de Vers.Torat Emet)


Y en un comentario al pasaje citado, el rabino de la versión agrega: "Expropiación en hebreo es meilá, que significa “cambiar el status de una cosa”. En este caso: se cambia el status de ese objeto, de sagrado a profano."

Entonces, el Mesías fue alguien consagrado a YaHWéH; y, al tenerlo "como nada" o menospreciarlo como consagrado a (y por) YaHWéH, se cae en culpa por tal menosprecio, con el cual se llega a profanar la consagración y se peca contra el Todopoderoso y Su Voluntad. Por ello el Mesías ocupa también ese lugar del cordero sin defecto, para perdonar esa culpa también como Sumo Sacerdote que expió en una sola ofrenda. Esto es en general para el Pueblo de Israel que fue forzado con ceguera para negar a Yeshúa como Mesías, y aún lo está esperando. Pero cuidado, porque quien no ha nacido israelita y sí ha conocido a Yeshúa por revelación, como el verdadero Mesías de Israel, luego de purificar su entendimiento deformado en el cristianismo, no entra en este "forzamiento"; y a ellos les dice: "Y a cualquiera que me niegue delante de la gente, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en el cielo." (Mat.10:33). Negar delante del Padre Celestial quizás signifique no abogar por sus pecados, o sea, que su sacrificio no les expíe. Porque puede tener relación con estas otras palabras del Apóstol Pablo: 

Heb.10:26 Porque si continuamos pecando voluntariosamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado, (27) sino una horrenda expectativa de juicio y de fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios. (28) Cualquiera que desecha la Torá de Moisés muere sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos. (29) ¿Cuánto mayor castigo piensan que merecerá el que haya pisoteado al Hijo del Todopoderoso, y haya considerado de poca importancia la sangre del Pacto por la cual quedó santificado y haya insultado al Espíritu de Gracia?

Porque el espíritu del Mesías se hizo hombre en Yeshúa como portavoz perfecto de la Torá o Palabra del Todopoderoso. Nadie ha conocido ni transmitido la Palabra de YaHWéH como Yeshúa, ni habrá ningún otro que lo haga. Entonces, en vano se esperará, y grave será la consecuencia de dejarse guiar por las Tradiciones que niegan a Yeshúa como Mesías, en general queriendo agradar más a los hombres que al Amo del Universo.

Por lo tanto, el Mesías se ha ofrendado para levantar el Santuario del Todopoderoso en el Mundo. Gracias a él, los creyentes podemos confiar en las palabras de Pablo que dicen:

Ef. 2:20 Han sido edificados sobre el fundamento de los Emisarios [nazarenos] y de los Profetas, siendo Yeshúa el Mesías mismo la piedra angular. (21) En él, todo el edificio bien ensamblado, va creciendo hasta ser un Templo Santo en unión con YaHWéH. (22) En él, también a ustedes se los edifica juntamente para morada [Santuario] del Todopoderoso en el Espíritu.

Entonces, se cumple con lo que es el objetivo de la ofrenda: "Háganme un Santuario -y Yo habitaré en ellos." (Éx.25:8). El Mesías se ofrendó para que los creyentes pudieran levantar en su alma un Santuario, un lugar espiritual para que More el Todopoderoso con Su Espíritu de Santidad, de manera que sea como Guía con sus Instrucciones en el Camino de la Vida, que es el Modelo de servidumbre que enseñó el Mesías como la correcta manera de obedecer al Padre Celestial. Porque cuando murió Yeshúa, fue elevado en el madero de ejecución para luego ser exhaltado, y por ello está escrito:   


Salm.37:34 Espera en YaHWéH y sigue Su Camino, y Él Te pondrá en alto para que heredes la tierra; cuando los malvados sean eliminados, tú lo verás.

Así lo hizo el Mesías, y así debemos hacerlo nosotros siguiendo su ejemplo para "heredar la tierra", que simboliza alcanzar la Vida Eterna. Amén.



Gabriel.