martes, agosto 16, 2016

El gran desafío...

Los juegos olímpicos deberían servirnos para enfocar la mirada en otro gran desafío, como nos ha enseñado el Apóstol Shaúl (Pablo):

Heb. 12:1-3 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. Así que mediten en el que soportó tanta hostilidad de pecadores contra sí mismo, para que no decaiga su ánimo ni desmayen.

El primer gran desafío que nos propone Shaúl es despojarnos de toda carga del pecado. Debemos pensar, entonces, en cómo se participa en esta "carrera" de la vida. Primero debemos entender qué es pecado. Como dijo el emisario Yojanán (1Juan 3:4): "Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.". Y Shaúl también nos aclara: (Rom.7:7) ¿Qué diremos entonces? ¿Que la Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Al contrario, yo no supiera lo que es pecado si no fuera por la Ley; pues no estaría consciente de la codicia, si la Ley no dijera: ‘No codiciarás’.

Entonces, ya conocemos una regla de la "carrera": quitarnos los pecados de acuerdo a la "Ley", que está compuesta por los Mandamientos de Yahwéh, el Dador de la Ley. Ahora bien, Shaúl nos dice que el pecado "tan fácilmente nos enreda". ¿Qué quiso decir con eso? Pues, si no queremos cumplir los Mandamientos para limpiarnos de la suciedad de los pecados, entonces estaremos fácilmente enredados en ellos, al estar esclavos de la debilidad humana que ayuda a caer en los pecados. Para escapar de esa esclavitud, no sólo es necesario aprender los Mandamientos, sino también apoyarnos en la oración diaria para que el Todopoderoso nos ayude con Su espíritu de santidad.

De esta manera, aprendiendo los Mandamientos y, por medio de la oración, confesando nuestros pecados a nuestro Padre celestial para que nos perdone y nos ayude a no volver a cometerlos, podemos correr esa gran "carrera" hacia la "medalla" de la santificación y justificación. Pero debemos tener en cuenta otro consejo del Apóstol Shaúl, que dice:

1Co.9:24-27 ¿No saben que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero sólo uno lleva el premio? Corran de tal manera que lo obtengan. Y todo el que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible. Por eso yo corro así, no como a ciegas; peleo así, no como quien golpea al aire. Más bien, pongo mi cuerpo bajo disciplina y lo hago obedecer; no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo venga a ser descalificado.

Shaúl nos da el secreto para ganar la corona incorruptible: la disciplina. ¿Cómo? Pues evitando cualquier posibilidad que nos lleve a pecar. Eso es tener prudencia, que lleva a tener sabiduría. Si los corredores en los juegos se entrenan duro para obtener la medalla de oro, así debemos prepararnos para obtener la medalla de la vida sin fin y la santificación, sin la cual nadie verá a Yahwéh (Heb.12:14). Y nos preparamos para tener dominio de nuestras propias pasiones, como dije antes, con el estudio de los Mandamientos y la oración. Y cuando aplicamos lo que aprendemos, en cuanto a poner en práctica los Mandamientos para purificarnos de los pecados, entonces no seremos descalificados como hipócritas, y seremos premiados por Yahwéh con bendiciones, aún en la "carrera de la vida" actual.

Ahora, hay algo más que necesitamos para ganar la carrera. Como dijo Shaúl, poner "la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe". Esto no significa sólo creer en él como Mesías y Redentor de la humanidad. El Apóstol habla de muchísimo más que eso. Aquellos que no ponen su mirada en el Mesías que ya vino, resucitó y "se ha sentado a la diestra del trono de Elohim [del Todopoderoso]", no cuentan con una gran ayuda para ganar la carrera. Porque sólo aprender de la "Ley" y sus mandamientos no alcanza, porque necesitamos la ayuda del espíritu de santidad de Yahwéh. Y ese espíritu nos ayudará sólo si ponemos nuestra confianza en Yahoshúa nuestro Maestro y Salvador. Es ineludible eso. Porque sin esa ayuda será común perder la lucha contra la debilidad humana, por más conocimiento que tengamos de la Ley. Y si uno no se apoya en el Mesías, cae en el envanecimiento de su mente, porque el amor del Mesías causa una verdadera edificación haciendo precisamente la Voluntad del Todopoderoso con humildad, sin depender de tradiciones humanas.

Cuando nuestra mente se concentra en tener los pensamientos de Yahoshúa el Mesías; cuando corremos pensando en imitar sus acciones y la manera en que nos amó, entregándose hasta la muerte "sin hacer caso de la vergüenza", soportando  "tanta hostilidad de pecadores contra sí mismo"; entonces podremos estar totalmente esperanzados para obtener el premio incorruptible de la vida sin fin. Ese es el gozo que le espera al que pone la mirada en el Mesías que vino y vive con nosotros. Y ese gozo nos ayuda a soportar toda prueba, por más dura que sea. Aunque suframos, sabemos que es para nuestro bien, como si fuera un remedio. Tal como dijo Shaúl (en Rom.8:28): "Sabemos que Yahwéh hace que todas las cosas contribuyan al bien de los que lo aman, de los llamados conforme a su propósito.". Y además dijo el Apóstol (en Hch.14:22): “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de Yahwéh”.

Así que, como dice Shaúl: "no decaiga su ánimo ni desmayen". Sigamos luchando firmes en la fe completa; esto es, con la obediencia a Yahwéh, nuestro Padre amado; y viviendo en Yahoshúa el  Mesías, imitando su fortaleza y su manera de servir, aún nos toque sufrir muchísimas cosas. Y no olvidemos el consejo de otro gran discípulo, Shimón Kefá (Pedro), que dijo (en 1Pe.3:17): "Porque es mejor que padezcan haciendo el bien, si la voluntad de Elohim así lo quiere, que haciendo el mal.". Y finalmente Shaúl nos deja un aliento que jamás debemos olvidar, sea que suframos o no, relacionado con la gran ventaja de tener fe de la mano del Mesías:

Rom.8:35-39 ¿Quién podrá separarnos del amor del Mesías? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿Los peligros? ¿La espada? Como está escrito: Por tu causa estamos expuestos a la muerte todo el tiempo; se nos cuenta como ovejas para el matadero. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los mensajeros, ni los gobiernos, ni lo presente, ni lo porvenir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor del Poderoso [Yahwéh], demostrado mediante el Mesías Yahoshúa, nuestro Maestro.

Amén! Gabriel.

domingo, agosto 07, 2016

Amor al conocimiento y conocimiento del amor.


Mat.22:34-40 Cuando los fariseos se enteraron de que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en grupo. Uno de ellos, maestro de la Toráh, le preguntó para probarlo: “Rabí, ¿Cuál es el mayor mandamiento de la Toráh?” Yahoshúa le contestó. “Amarás a Yahwéh tu Elohim con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Este es el mayor y el principal mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se basa toda la Toráh, y los Profetas”. (VIN)

¿Qué tienen en común ambos mandamientos? El amor, que funciona como un lazo que los une, y que los hace semejantes. Esta es la maravillosa enseñanza del Mesías, que no sólo dio una respuesta perfecta al maestro fariseo, sino también tomó dos mandamientos de La Torah y nos dejó una gran exhortación con ellos. Y si en esos dos principales mandamientos se basan (o dependen) la Toráh y los Profetas, eso quiere decir que cuando intentamos poner en práctica las Instrucciones de Yahwéh, la consecuencia de ello debe ser la manifestación de lo que es común a ellos: el amor. Primero amamos a Yahwéh, respetándole y aprendiendo Sus Instrucciones, que es el amor al conocimiento; y eso nos debe llevar necesariamente a poner el práctica el amor al prójimo, para alcanzar el conocimiento del amor; de lo contrario, no estamos amando a Yahwéh correctamente.

Cuando comenzamos a caminar restaurando las raíces hebreas de la fe, encontramos que nace en nuestros corazones un fuerte amor al conocimiento. Es como que nos enamoramos de Yahwéh, queremos hacer sólo su Voluntad de cualquier manera, buscar la ayuda de su espíritu. Es un despertar desde la ignorancia que nos produce una gran pasión por buscar conocer más la Verdad. Este amor es como un fuego necesario para mantenernos estudiando continuamente, acercándonos más a hacer la Voluntad Yahwéh. Ahora bien, ese fuego, que produce el amor, debe ser controlado para que sea correcto y no nos dañe. Esto es comparable a cocinar en un horno, que no puede ponerse al máximo, por ejemplo, para cocinar un pastel y que no se queme. Y ninguna comida que se cocine al fuego debe dejarse más tiempo de lo necesario, porque obviamente se arruinará. Hay que aprender a controlar el "fuego" del amor al conocimiento, porque de lo contrario puede hacer daño también; como cuando uno quiere aprender todo de golpe y en poco tiempo sobre la sabiduría hebrea, muchos vuelven atrás y hasta pierden ese amor. Un ejemplo en la Toráh de falta de control del amor, lo tenemos en Lev.9 y 10. Esto sucede luego de que por una semana estaban entrenándose los sacerdotes para el primer servicio con sacrificios del Sumo Sacerdote. Todo debía hacerse según las instrucciones precisas y claras que Yahwéh les transmitía a través de Moisés. Y en el octavo día, cuando se hicieron los sacrificios en el altar, la Presencia de Yahwéh apareció con fuego desde el cielo. Esto provocó una explosión de amor en los israelitas, más aún en los sacerdotes. Pero los hijos de Aharón, Nadav y Abihú, no controlaron su amor por querer agradar como sea a Yahwéh, el Todopoderoso; y eso les hizo cometer un gran error, como se relata:

Lev.10:1 Ahora bien, los hijos de Aharón, Nadab y Abihú trajeron cada uno su incensario, pusieron fuego en él, y le pusieron incienso; y ofrecieron delante de Yahweh fuego extraño, que él no les había mandado. (2) Y salió un fuego de Yahweh y los consumió; así murieron a instancias de Yahweh.



Debemos tener en cuenta el riesgo de cometer el error como el de los hijos de Aharón, para no amar a Yahwéh incorrectamente, y para respetar sus órdenes y nuestros límites. Es algo que debemos practicar cuando somos parte de una Asamblea, donde el amor correcto se debe desarrollar en un orden con jerarquía respetadas. Pero, ¿de qué otra manera se puede dar hoy en día ese error? Por el envanecimiento de la mente. El enviado a llevar la Buena Noticia a los gentiles, Shaúl de Tarso (Pablo), nos ha dejado una gran advertencia:

1Co.8:1-3 Con respecto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, mientras que el amor edifica. Si alguien se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debiera saberlo.

Más allá del tema de ese capítulo, Shaúl nos dejó una regla importante para tener en cuenta. Shaúl advierte que el conocimiento puede envanecer si no va acompañado por el amor. O sea, muchas veces podemos encontrarnos en la situación de que creemos que sabemos muchas cosas en la sabiduría hebrea, pero sin amor no tenemos el conocimiento como debe ser, y tampoco nos edificará. Eso porque nos falta el conocimiento del amor. Debemos ser conscientes de que cuanto más aprendemos, más nos falta aprender. Y eso nos mantendrá humildes para no envanecernos, y atentos para buscar aplicar el conocimiento que aprendemos de Yahwéh por medio del amor; en actos, no sólo sentimientos, disposición o ganas. Por eso Shaúl, en otro lugar, ha dicho unas claras palabras:


1Co.13:1-3 Si yo hablo en los idiomas de los hombres y de los mensajeros, pero no tengo amor, vengo a ser como un címbalo que resuena o un platillo que retiñe. Si tengo profecía y entiendo todos los misterios y todo conocimiento; y si tengo toda la fe necesaria para trasladar los montes, pero no tengo amor, nada soy. Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para que lo quemen, pero no tengo amor, de nada me sirve.

Noten que dice de manera chocante que si llegamos a tener todo el conocimiento, incluso revelaciones de cosas misteriosas o profecías; y aún si llegáramos a hacer grandes milagros, pero no tenemos amor, no somos nada, estamos vacíos. En otras palabras, podemos alcanzar grandes conocimientos, pero si no mostramos amor por medio de ellos, de nada nos sirve; sólo para envanecernos o hacernos creer que sabemos mucho, pero no estamos amando correctamente a Yahwéh.  Y también nos dice Shaúl:

Rom.13:9-10 Porque lo de “no cometerás adulterio, no cometerás asesinato, no robarás, no codiciarás”, y cualquier otro mandamiento, se resume en esta frase: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor no le hace mal al prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la Torah.

Ejemplo: cuando decimos que amamos a alguien; sea un cónyuge; sea otro familiar; sea un amigo; sea un Maestro; sea un hermano de la fe; pero tratamos mal a esa persona; sea con malas reacciones o mal uso de las palabras; sea con envidia; sea con insolencia; sea juzgándola; etc...; estamos fallando en el cumplimiento del amor a Yahwéh mismo, además de no amar correctamente a tal persona. Hermanos, aquí tenemos una clave de lo que decía nuestro Maestro Yahoshúa. La Toráh y los Profetas se basan en lo común de esos primeros dos mandamientos: el amor. Quienes dejamos la creencia de tener amor sin respetar los mandamientos -que tampoco nos permitía tener un correcto amor, no podemos caer en el error de jactarnos de aprender los mismos, sin mostrar amor verdadero como consecuencia. Porque cuando demostramos nuestro amor en la práctica, entonces cumplimos la Toráh y amamos como debe ser a nuestro Padre celestial y al prójimo. Por eso el emisario Juan dijo:

1Jn 4:20 Si alguien dice: “Yo amo a Elohim” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. (21) Y tenemos este mandamiento de parte de él: El que ama a Elohim ame también a su hermano.

¿Cómo debemos demostrar nuestro amor? Como Shaúl lo dijo:

1Co.13:4-7 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es jactancioso, ni es arrogante. No es grosero, ni es egoísta. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Y este amor, junto al conocimiento, es el que nos edifica, el que se apoya en el respeto al Todopoderoso y al prójimo. Ahora, ¿alcanza con aprender toda esta teoría sobre el amor? ¿Es fácil estar listos para poner en práctica el amor como lo describió Shaúl? No es tan fácil porque somos débiles por naturaleza, por eso el emisario nos advierte (en 1Co 10:12): "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.". Nos advierte que no sólo alcanza con aprender, sino también prepararnos con anticipación para estar fuertes espiritualmente para practicar el amor. Por ello debemos prestar atención al consejo de otro discípulo del Mesías, Shimón Kefa (Pedro):


1Pe 4:7-8 El fin de todas las cosas se acerca. Así que sean prudentes y manténganse alerta en la oración. Sobre todo, tengan entre ustedes un amor ferviente, porque el amor cubre una multitud de pecados.

Allí está la gran clave: mantenerse alerta en la oración. Es por media de ella que nuestro Padre celestial nos hace fuerte en el amor por medio de su espíritu, para poder cumplir verdaderamente con Sus mandamientos. Por eso también dijo Pedro.

2Pe 1:5-8 Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías.

Comienza con la fe; crecemos con la búsqueda del conocimiento y las cualidades que harán que tengamos dominio de nuestras propias pasiones, como el control de la ira, evitar el rencor y perdonar, pasión por agradar a Yahwéh y seguir el ejemplo de Su Hijo Yahoshúa; y se perfecciona con el amor en la práctica. Y con el amor entonces no estaremos "ociosos" ni "estériles" en el conocimiento del Mesías; es decir, no tendremos sólo un conocimiento teórico, lo cual sería vano; sino que da frutos verdaderos que muestran que realmente ponemos en práctica los mandamientos y amamos a nuestro Padre Celestial.

Finalmente concluyo con una oración del mismo Shaúl:


Flp.1:9-11 Y ésta es mi oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento y en todo discernimiento, para que aprueben lo mejor, a fin de que sean sinceros e irreprensibles en el día del Mesías, llenos del fruto de justicia, fruto que viene por medio de Yahoshúa el Mesías, para gloria y alabanza de Elohim, nuestro Padre Yahwéh, bendito sea su nombre para siempre. Amén.

miércoles, agosto 03, 2016

La verdadera libertad...


1Pe. 2:15 Porque ésta es la voluntad del Poderoso: que haciendo el bien hagan callar la ignorancia de los insensatos. (16) Actúen como libres, y no como los que hacen de la libertad un pretexto para hacer lo malo, sino como siervos del Poderoso.

Ajá..! Aquí hay que preguntarse: ¿Qué es hacer el bien? ¿Quién enseña qué es lo bueno que hay que hacer? ¿Haciendo qué cosa uno es libre? ¿Es libre quien hace lo malo? ¿Quién es verdaderamente siervo del Todopoderoso? En pocas palabras, la verdad es que alguien sólo es libre si hace lo que el Todopoderoso dice que es bueno hacer, siendo también su siervo. Pero por siglos se ha enseñado, malinterpretando al Apóstol Pablo (como por ej.en Gál.5), que lo que el Amo del Universo manda a hacer como bueno causa esclavitud. Y eso es porque no pueden entender la Verdad, que es el Mesías, para ser verdaderamente libres. Y así tampoco pueden conocerlo en su plenitud y ser fieles a su Verdad, como está escrito: “Si ustedes permanecen en mi mensaje, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:31-32). Sin embargo muchas personas dicen: "Yo creo en el Mesías, por eso soy libre y no esclavo de la Ley". Y otras tantas dicen: “No creo en ese falso Mesías, soy libre sólo con la Ley, sin esclavitud al engaño”. Pero el Mesías Yahoshúa les dice: "En verdad, en verdad les digo que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado." (Juan 8:34). Porque también puede llegar a ser pecado el ser esclavos de las costumbres o tradiciones humanas, que apartan de la Verdad al estar sin el Mesías, o incorrectamente creyendo en él. Y sin obediencia correcta a la Ley, por amor a Yahwéh nuestro Padre celestial, no podremos librarnos de la esclavitud al pecado. ¿Por qué? Porque: "Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. (1Jn.3:4).


2Co.3:17 Porque Yahwéh es el Espíritu; y donde está el espíritu de Yahwéh, allí hay libertad. (18) Por eso, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria de Yahwéh, nos vamos transformando, cada vez con mayor gloria, en su misma imagen, mediante el espíritu de Yahwéh.


¿Por qué el espíritu de Yahwéh da libertad? ¿Quién es la gloria de Yahwéh? ¿Nos transformamos desde qué estado, hacia qué otro estado? La verdad es que sin ayuda del espíritu de Yahwéh, entonces podemos caer en esclavitud a una obediencia carnal o superficial, porque no tenemos poder para obedecer por amor y espiritualmente. Porque nuestro Maestro nos dijo: “Pero viene un tiempo, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a los que son así para que lo adoren. El Poderoso es espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad”. (Juan 4:23-24). “Adorar” al Padre en espíritu y en verdad es principalmente obedecer Sus Mandamientos con Su ayuda y por total amor a Él. Alguien quizás piense que obedecer la Ley es carnal. Pero Pablo dice: “Porque sabemos que la Ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido a la sujeción del pecado.” (Rom.7:14). ¿Acaso por eso no debemos obedecer la Ley con sus Mandamientos? Esa no es la verdad, sino que, según Pablo, debemos dejar de vivir carnalmente para poder cumplir con la Ley, aunque sea parcialmente por nuestra debilidad, y con el favor del Mesías que nos libra de la condena de la Ley. Porque cuando buscamos vivir espiritualmente, con ayuda del espíritu de Yahwéh, entonces encontramos la libertad de hacer lo que debemos hacer, lo bueno, para no caer esclavos del pecado. Si alguien “libre” vive violando las leyes civiles de una ciudad, tarde o temprano perderá su libertad y quedará preso. Y quienes se creen libres en desobediencia y faltando el respeto al Todopoderoso, como dice Pedro, y que son “los que hacen de la libertad un pretexto para hacer lo malo”, quedarán presos de sus pecados y le irá mal en su vida, con el riesgo de perder la posibilidad de entrar al Reino del Altísimo. Por eso hay que despertar, “descubrirnos la cara” (salir de la ceguera, abrir la mente), y mirarnos en el espejo frente a la “gloria de Yahwéh”, que es el Mesías nuestro Maestro, para seguir el ejemplo de hombre obediente y respetuoso por amor absoluto a su Padre. Entonces podremos transformarnos, desde el estado de necedad y rebeldía, hacia el de humildad y fidelidad al Todopoderoso, pareciéndonos cada vez más a su Hijo Mesías.


Stgo.1:25 Pero el que presta atención a la perfecta Ley de la Libertad y que persevera en ella, sin ser oidor olvidadizo, sino como practicante activo, éste será feliz en lo que hace.

¿Quién será feliz en lo que hace? ¿El que dice que la Ley fue abolida y hay otra Ley mejor, que enseña a desobedecer? La verdad es que quien presta atención a otra Ley que no es la perpetua que ya ha sido entregada, no tendrá libertad. ¡La Ley del Mesías! Dice alguien. ¿Quién dijo que la Ley del Mesías es distinta a la Ley del Padre? Que el Mesías haya traído una correcta enseñanza de cómo aplicar precisamente la Ley de Yahwéh, eso es otra cosa y una gran verdad. En definitiva, lo que da verdadera libertad es la obediencia a la única Ley que existe, la de Yahwéh, a la manera como lo enseña nuestro Maestro y Mesías Yahoshúa. Y entonces sí podremos ser de verdad libres haciendo el bien; viviendo y adorando espiritualmente al Todopoderoso como Él desea; andando por el Camino de la Verdad para tener una Vida feliz en el Mesías.


Filón de Alejandría dijo:

También por otras vías se podría aprender en qué consiste la libertad propia de aquél que es bueno. Ningún esclavo es verdaderamente feliz. Porque, ¿qué desdicha mayor que el no ser dueño de nada, ni de sí mismo? Sin embargo, el sabio es realmente feliz, llevando sobre sí el lastre y carga de sus altas cualidades, en las que reside su señorío sobre todas las cosas; de modo que fuera de toda duda y necesariamente el hombre bueno es libre. Además, ¿quién podría decir que los amigos de Dios no son libres?

Más aún, así como ciertos estados dominados por la oligarquía o sometidos a la tiranía soportan la esclavitud, pues tienen duros y opresivos amos que les imponen su yugo y poder, en tanto que otros, que tienen por administradores y protectores a las leyes, son libres; así también entre los hombres aquellos en los que domina la cólera, la concupiscencia o alguna otra pasión, o también el insidioso vicio son enteramente esclavos, en tanto que todos aquellos que ajustan sus vidas a las leyes son libres.

martes, julio 12, 2016

Conexión espiritual

Creo que todos conocen lo que es el WIFI, esa señal de internet inalámbrica que la mayoría posee en sus hogares, y que proviene de un aparato llamado "router" o de un "modem-router". Es sabido que la señal es captada por computadores portátiles, tablets, celulares, pero hasta una determinada distancia, según la potencia del aparato. Pasada esa distancia la señal de internet se pierde. Claro que los celulares, en general, tienen el servicio móvil de internet, pero no necesariamente todas las portátiles o tablets, a menos que lo contraten.

Pensemos en lo siguiente. Así como se pierde la señal cuando nos distanciamos demasiado del aparato que emite WIFI, también cuando nos distanciamos del Todopoderoso perdemos la conexión con Él. ¿Y qué sucede? Sufrimos, porque Él es la Fuente que nos provee buena vida. Para ser bendecidos por Yahwéh, nuestro Padre Celestial, debemos estar conectados a Él, recibir Su señal. ¿Cómo nos distanciamos si Él está en todos lados? Pues por medio de la desobediencia a Sus mandamientos; por no tenerle en cuenta en nuestro diario vivir, sólo cuando nos pasa algo malo; por no buscar conocerle. Y muchas veces Él permite que suframos para que nos acerquemos a Él, le conozcamos, o nos reconectemos. Estar conectados correctamente a Él es hacer Su Voluntad obedeciendo sus mandamientos; pensar en Él en gran parte del día y en cómo agradarle; dedicarle suficiente tiempo para orar y conversar con Él; estudiar Sus enseñanzas que están en la Escrituras; imitar a Su Hijo y Mesías nuestro Redentor que mostró la mejor manera de cómo hacer la conexión con Él. Lo mejor es vivir unidos al Todopoderoso en todo momento para ser felices y disfrutar bendecidos la vida; y para tener la suficiente fortaleza en la fe para superar con éxito cada prueba que se presente en el camino, y así ayudar a los demás.

Andar por la Luz




En la sabiduría judía encontramos: “Relatan que cuando llegó el alumbrado público a Bene Berak en Israel, el Sabio Jazón Ish caminaba con varios de sus alumnos por la calle y, al llegar debajo del poste, se detuvo y les dijo: ‘¡Qué enseñanza tan grande me ha dado este poste, ya que cuando uno está lejos de la luz, su sombra es muy grande, y a medida que se acerca, su sombra se achica! Y debajo directamente de la luz, no hay sombra. Así ocurre cuando estamos lejos de la verdad y de la luz Divina: nos creemos muy grandes… Nos pasará lo contrario cuando estemos totalmente debajo de ellas’.” (proyectojai.com)

Es muy interesante lo que enseña el Sabio, en cuanto a lo que pasa cuando uno está lejos de la Verdad y de la Luz Celestial. Creerse grande ocurre cuando uno cree que tiene muchos conocimientos, pero son sombras al estar alejados de la Verdad del Todopoderoso por tradiciones o costumbres humanas. Para quitarnos esas sombras hay que acercarse bien y con total humildad a la Luz del Altísimo, a la Fuente de Verdad, a Su Sabiduría Pura que está Escrita. Y hacer esto aferrándonos al Mesías que Yahwéh ha enviado para salvarnos, para purificarnos mientras intentamos ser sus fieles hijos según el modelo perfecto de persona que es el Mesías.

Por otro lado, cuando uno se aleja de la Luz de Yahwéh el Todopoderoso, que son Sus Instrucciones sencillas de entender, no sabrá tomar decisiones correctas, o no tendrá actitudes rectas para amar correctamente, y sufrirá porque caminará en la oscuridad de la necedad. Por eso decía David (Salm.119:105): "Lámpara es a mis pies tu palabra, una luz a mi camino.". Cuando caminamos bajo la Luz de la Verdad del Altísimo, que nos muestran Sus Mandamientos escritos, imitaremos a David y al Mesías. Estaremos seguros y sin miedo a tropezar por hacer la Voluntad de nuestro Padre Celestial.

miércoles, junio 08, 2016

¿Conoces a YaHWéH? Exodo cap.5

Saludos amigos. Analicemos un pasaje del capítulo 5 de Shemot (Exodo), cuando Moisés, en el primer encuentro con el Faraón, le pedía que los dejara salir de Egipto al desierto para celebrar una festividad. Dice al comienzo del capítulo:

Éx. 5:1 Después entraron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Yahwéh, el Poderoso de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. (2) Y Faraón respondió: ¿Quién es Yahwéh, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Yahwéh, ni tampoco dejaré ir a Israel. (RV2010 restaurada)

Esta respuesta del Faraón puede interpretarse de dos maneras posibles: 1) Desconocía al Todopoderoso completamente. 2) Sabía que los israelitas tenían una deidad en la que creían, así como él tenía muchas. Al parecer estamos ante esta segunda opción, y su respuesta fue despreciativa para con Yahwéh. El verbo "oiga" se traduce del hebreo "shamá", que tiene el sentido de oír a alguien prestándole atención u obedeciéndole. Al decir "Quién es Yahwéh, para que yo oiga su voz" da a entender un desprecio, un considerar como nada al Todopoderoso de los hebreos, como se les llamaba a los israelitas en Egipto.  ¿Por qué tuvo esa actitud? Porque por costumbre tenía otras deidades, creencias en seres inexistentes y sin ningún poder. Para él Yahwéh no significaba nada más que un "dios" más de los tantos, pero que no era de los suyos. De aquí tenemos un primer indicio de que el desconocimiento del verdadero Yahwéh lleva a NO hacer su Voluntad.

El Faraón consideraba a Yahwéh incluso inferior a sus dioses. Por tal razón se atrevió a despreciarlo, a ignorarlo como Todopoderoso único. Es por eso que no conocía a Yahwéh en toda su dimensión, tal como lo conocerá luego con las plagas.  En la actualidad sucede algo semejante. La mayoría dice que cree en "Dios", pero: ¿Conocen realmente a Yahwéh? Pues, decir "conozco a Dios" no es lo mismo que conocer a Yahwéh. No se trata de un simple nombre... Moisés tuvo que conocer a Yahwéh, comenzando al encontrar la zarza que ardía y no se consumía (Ex.cap.3), más allá de que tenía alguna idea del Todopoderoso. En el versículo Ex.3:15 el Altísimo le revela su sagrado Nombre, y Moisés conoce al Eterno por medio del respeto y la obediencia, por lo cual es muy bendecido. El mismo Abraham también tuvo que conocer a Yahwéh luego de haberle creído, al cambiar su vida y sus costumbres con la obediencia y respeto a Él. Incluso llegó a invocar su Nombre y Yahwéh lo consideró su amigo, por lo cual fue grandemente bendecido, tanto que recibió la promesa de bendición de las naciones gracias a él.

El Faraón tenía cautivo al pueblo israelita en Egipto. Como hemos explicado en otras oportunidades, "Egipto" en hebreo se dice Mitsráyim, y su raíz matsór significa límite o limitación. Por tal razón "Egipto" simboliza la limitación para servir a Yahwéh por alguna cautividad. Esta puede manifestarse, por ejemplo, en la esclavitud a las cosas mundanas, viviendo sólo en función de los deseos pasionales del cuerpo. Es lo que el apóstol Shaúl (Pablo) dirá: "vivir en la carne". Esa esclavitud enferma la mente con el tiempo y no le permite obedecer al Todopoderoso, lo cual lleva a desconocerle, a ignorarle y a enemistarse con Él.

También otra forma de esclavitud, representada por "Egipto", es la ignorancia. Es la falta de conocimiento verdadero que resulta de ser esclavos de religiones o consejos humanos. En algunos casos religiones que están en contra de los Mandamientos de Yahwéh, que inventan nuevos y distintos. En otros casos religiones que no aceptan al Mesías como redentor de sus pecados y lo menosprecian. Oponerse al conocimiento de la verdad hace que uno quede esclavo de tradiciones humanas que contienen las religiones. Esto sucede porque el "amo" de las personas presas de las tradiciones es su mismo ego arrogante, que no se humilla para que el espíritu de santidad de Yahwéh los ilumine con la Verdad.

El conocimiento está relacionado con el Nombre sagrado y la santificación del mismo. El conocimiento no tiene que ver sólo con la teoría, sino también con la práctica. Tal como Abraham, que no sólo oyó y creyó, sino también actuó obedientemente, igual que Moisés. Eso es algo que no hizo Israel cuando estuvo dividido en dos reinos. Por eso está escrito (en Isaías 5:13, RV60): "Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.". Y (en Oseas 4:6, RV60): "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, Yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la Ley de tu Dios, también Yo me olvidaré de tus hijos.". La falta de conocimiento puede estar relacionada con despreciar la Ley de Yahwéh, y eso es despreciar su Palabra. La falta de conocimiento también causa cautividad mental por seguir sabidurías humanas, más aún negando al Mesías enviado por Yahwéh.

Conocer a Yahwéh es empaparse de su Verdad. ¿Y cuál es esa Verdad? Pues su Palabra escrita, y su Palabra enseñada por el Mesías que ya vino. Por tal razón la Verdad está en el Mesías. Y sobre él está escrito:

Juan 18:37 Entonces Pilato le dijo: “¿Así que tú eres rey?” Yahoshúa respondió: “Tú lo dices, soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz”. (38) Pilato le preguntó: “¿Qué es la verdad? Después de preguntar esto, salió de nuevo a donde los judíos y les dijo: “Yo no hallo ningún delito en él”. (VIN)

El Mesías vino al mundo para dar testimonio de la Verdad, de la Palabra de Yahwéh. Y quienes son de la Verdad y la respetan, oirán al Mesías, creerán en él para poder tener vida eterna. Pilato supo que él era rey, pero al no conocer a Yahwéh ni su Verdad como el Faraón, despreció al Todopoderoso y no pudo reconocer al verdadero Mesías, tal como les pasa a muchos actualmente. Y el Mesías dijo en oración a Yahwéh, hablando de sus discípulos:

Juan 17:14 Yo les he dado Tu Palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (15) No ruego que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. (16) Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (17) Santifícalos con la verdad; tu palabra es la verdad. (18) “Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. (19) Por ellos yo me consagro a mí mismo, para que ellos también se consagren en la verdad. (VIN)

¿Por qué el mundo aborreció a los discípulos del Mesías? Porque habían recibido las enseñanzas del Mesías según la Palabra de Yahwéh, haciendo Su Voluntad. Ellos conocieron verdaderamente a Yahwéh gracias al Mesías, por eso se distinguieron del mundo y fueron rechazados. La sabiduría del Mesías revela plenamente el conocimiento del Todopoderoso. Por tal razón, quien rechaza al Mesías, aunque conozca de Mandamientos, tendrá un conocimiento parcial del Altísimo. Y quienes desprecian la Ley con los Mandamientos de Yahwéh, aunque crean en el Mesías, también tienen un conocimiento parcial y corren el riesgo de perderlo del todo al vivir mundanamente, porque no siguen al Mesías como debe ser.

El Faraón de Egipto representa la necedad de no querer conocer al Todopoderoso Yahwéh, faltándole el respeto, rechazando la Palabra de Él dada a Moisés o al Mesías; aún teniendo noción del Hijo del Altísimo como rey, tal como Pilato. El conocimiento de Yahwéh llega por reconocer y alabar su bendito y poderoso Nombre; y se perfecciona con la fe en el Mesías Yahoshúa. La confianza en el verdadero nombre Yahwéh hace que le sirvamos de la mejor manera, teniendo como modelo de persona al Mesías. Los que quieren conocer a Yahwéh, no se conforman con creer en un Ser Todopoderoso. Buscarán aprender de Su Sabiduría, de acercarse a Su manifestación espiritual para ser bendecidos con el verdadero conocimiento en la vida. Y buscarán seguir al Mesías imitándole como siervo de Yahwéh, con absoluta obediencia a Su Palabra y Verdad. Vanas son todas las sabidurías mundanas según las tradiciones de hombres. Ni las religiones, ni la filosofía, ni la cabalá judía te harán más sabio para conocer más al Todopoderoso. La sabiduría verdadera la entrega Yahwéh a quien humildemente alaba su Nombre, estudia su Palabra, creyendo y confiando en su Hijo enviado para salvar al mundo. Como dijo Shaúl (Pablo) (en 1Co.1:24, VIN): "Pero para los llamados, tanto judíos como griegos [gentiles], el Mesías es el poder de Yahwéh y la sabiduría de Yahwéh.".


Gabriel. 

jueves, abril 14, 2016

El Leproso.

Isaías 53:3 Fue despreciado, desechado por los hombres; varón de sufrimientos, familiarizado con la enfermedad. Como uno que esconde su rostro de nosotros, fue menospreciado, y lo estimamos como nada. (4) Sin embargo eran nuestras enfermedades las que llevaba, nuestros sufrimientos los que soportó. Nosotros lo contamos como plagado [nagúa], herido, afligido por Elohim. (5) Pero él fue herido por nuestros pecados, molido por nuestras maldades. Llevó el castigo que nos restauró, y por sus heridas fuimos nosotros sanados. (VIN)


El sabio judío Rashi, al parecer por la gran cantidad de judíos que se convertían al cristianismo en su época, propuso interpretar el capítulo 53 de Isaías para que se entienda que habla simbólicamente del pueblo de Israel. Pero sabemos que, antes y después de su época, hubo sabios judíos que interpretaron que ese capítulo se refiere al Mesías. Un ejemplo de ello lo tenemos en el mismo Talmud de Babilonia, que registra enseñanzas de muchos rabinos de renombre, y que habla de la discusión sobre cuál sería el apelativo para el Mesías.

Talmud de Babilonia (Sanedrín 98b): Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso leproso”, como está escrito [Is.53:4], "Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas, sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso, herido de Dios y afligido."


¿Por qué relacionaron la lepra (tsaraat) con el Mesías? Es interesante notar que la palabra "plagado" se traduce del hebreo "nagúa", que también puede traducirse como "llagado". Y tiene como raíz hebrea la palabra "nagá", que también es raíz de la palabra "negá", la que se traduce como "llaga" o "plaga". Y en el pasaje de Lev.13:2 leemos:

Lev.13:2 Cuando un hombre tenga en la piel de su carne hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y se convierta en llaga de lepra en la piel de su carne, será llevado al sacerdote Aarón, o a uno de sus hijos los sacerdotes. (BTX3)

La traducción de "llaga de lepra" se hace del hebreo "negá tsaráat", y era la señal de una persona que será considerada por el sacerdote como "leprosa" o "metsorá"; la cual debía ser puesta a vivir en cuarentena fuera del campamento de Israel para su sanamiento. Los Sabios enseñaron que esa afección sobrenatural surgía por determinados pecados, como la soberbia y la envidia; pero sobre todo por la maledicencia, conocida en hebreo como "lashón ha", donde entran los chismes, la calumnia, y en general el mal uso de la lengua. Por tal razón Miryam fue afectada por esa lepra por haber hablado "a espaldas" (con su hermano Aharón) sobre su hermano Moisés, incluso con rebeldía también, tal como se relata en Núm.cap.12.

Sin embargo, el ejemplo de la afección de "tsaráat" simboliza más profundamente la contaminación del alma con cualquier tipo de pecado. Se puede deducir esto porque también David fue afectado por esa lepra al haber cometido adulterio. David dijo en el conocido Salmo del arrepentido:

Salm.51:7 Purifícame con hisopo para que quede limpio; lávame hasta que quede más blanco que la nieve. (VIN)

Y el hisopo era uno de los elementos del sacerdote que debía usar para la purificación de la persona que sanó de lepra. Así como está escrito:

Lev.14:1 Yahwéh le habló a Moshéh y le dijo: (2) “Esta será la ley para un leproso cuando vaya a purificarse: Cuando se le haya informado al sacerdote, (3) el sacerdote saldrá del campamento. Si el sacerdote ve que el leproso se ha curado de su afección escamosa, (4) el sacerdote mandará que se traigan dos aves limpias vivas, madera de cedro, tela escarlata, e hisopo para el que va a purificarse. (VIN) 

La lepra era una especie de escamación o erupción blanca en la piel en partes del cuerpo, y David pedía que sea purificado con hisopo para quedar más blanco que la nieve. ¿Por qué dijo eso? Más allá de que el blanco pueda simbolizar la santidad, se relaciona más con el siguiente pasaje enigmático:

Lev.13:12 Si la erupción se extiende sobre la piel de modo que cubre toda la piel de la persona afectada de pies a cabeza, hasta donde pueda ver el sacerdote (13) –si el sacerdote ve que la erupción ha cubierto todo el cuerpo– declarará limpia a la persona afectada; es limpio porque se ha vuelto todo blanco. (VIN)

David le pedía a YaHWéH que lo purificara con hisopo quizás teniendo en cuenta la condición del pasaje anterior, para quedar "más blanco que la nieve", o sea, limpio y perdonado. Y aquí debemos poner atención en el pasaje que dice:

Lev.14:4 el sacerdote mandará que se traigan dos aves limpias vivas, madera de cedro, tela escarlata, e hisopo para el que va a purificarse. (5) El sacerdote mandará degollar una de las aves sobre agua fresca en una vasija de barro; (6) y tomará el ave viva, junto con la madera de cedro, la tela escarlata y el hisopo, y los mojará juntos al ave viva en la sangre del ave que fue degollada sobre el agua fresca. (7) Entonces la rociará siete veces sobre el que se va a purificar de la erupción y lo purificará; y dejará libre al ave viva en el campo. (VIN)

Hermanos, los Sabios judíos trataron de darle algunas interpretaciones profundas a este pasaje, pero no pudieron entenderlo a la luz de la sabiduría que nos da YaHWéH a través del Mesías por haber creído en él. Y el Moréh Yosef Alvarez nos ayudó a comprender ese pasaje.

¡Dos aves limpias vivas representan al Mesías! Un ave inmolada es la muerte de Yahoshúa el Mesías, y el ave que es dejada viva es su resurrección. El Mesías pudo cargar con los pecados del mundo porque fue completamente limpio, sin pecado. Por eso es como si fuera considerado un "leproso", porque nuestras "lepras espirituales" cayeron sobre él. 

¿Qué debía tener el sacerdote para purificar a la persona sanada de lepra? 

1) Madera de cedro, que puede aludir al madero donde fue ejecutado el Mesías. Y también puede simbolizar, siendo el cedro un árbol fuerte y alto, a la grandeza o gloria que tenía el Mesías preexistente como puro espíritu en el cielo, siendo el Hijo Unigénito del Todopoderoso YaHWéH. Esa grandeza la recupera luego de humillarse (representado con el hisopo), tal como se entiende de sus palabras (en Juan 8:28, VIN): "Entonces Yahoshúa les dijo: Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, entonces entenderán quién soy yo, y que nada hago por mi propia cuenta; sino que hablo estas cosas porque así me las enseñó el Padre.". ¿Qué entenderán? Lo que dijo luego (en Juan 12:32, VIN): "Y yo, cuando me levanten de la tierra, atraeré a todos hacia mí.". Al levantarlo en el madero sufre la muerte, pero esa misma muerte se transforma en victoria según el Plan de YaHWéH.  ¿Por qué los atraerá? Porque serán justificados con su sacrificio redentor para que tengan vida eterna, tal como está escrito en declaración de YaHWéH (en Is.53:11, BTX3): "Gracias a la aflicción de su alma [hasta la muerte], verá la luz [resucitará] y quedará satisfecho. Por su conocimiento, mi siervo, el Justo, justificará a muchos. Y cargará con los pecados de ellos.".

2) Y el hisopo, como pequeño arbusto, representa la humildad y humillación que tuvo que sufrir el Mesías cuando se hizo hombre. Por eso dijo el Profeta: "Fue despreciado, desechado por los hombres...Como uno que esconde su rostro de nosotros, fue menospreciado, y lo estimamos como nada." ¿Quién hizo eso? El pueblo judío en general que lo rechazó como Mesías, en principio, por obra del Altísimo. Luego todos los que creyeron en él y lo despreciaron abandonándolo como Mesías, que es estimarlo también como nada. A todos ellos les pregunta el Profeta (en Is.53:1, VIN): "¿Quién puede creer lo que hemos oído? ¿Sobre quién se ha revelado el brazo de Yahwéh?" Siendo el "brazo de YaHWéH" el Mesías, se ha revelado a sus creyentes, sus "amigos".

3) Tela escarlata es como de color rojo muy vivo, como la sangre, y representa la sangre derramada por el Mesías para expiar pecados. Este simbolismo se emparenta con la sangre del cordero de Pesaj (Pascua), la que liberó a los israelita de Egipto, como se relata en Éx.cap.12. ¿Qué se usó para rociar con sangre en los dinteles de las puertas? ¡El hisopo! Y los sabios dicen que la madera también utilizaron. Y además se emparenta con la expiación que hacía la ceniza de la "vaca roja", como se detalla en Núm.cap.19; vaca que era sacrificada y representa al Mesías que murió. La vaca era quemada completamente, ¿junto con cuáles tres elementos? ¡Madera de cedro, hisopo y tela escarlata! Todo eso se transformaba en cenizas que simbolizan al Mesías resucitado, y que expía los pecados de las personas que en él crean. Esas cenizas también purificaban a una persona que tenía contacto con un cuerpo muerto, considerado impuro porque le faltaba la pureza de la energía de vida. Ese contacto también simboliza el elegir en la vida andar como "muertos", espiritualmente hablando, sin honrar y sin servir al Todopoderoso. Gracias al Mesías, Shaúl de Tarso (Pablo) nos aconseja (en Rom.6:11-13, VIN): "Así también ustedes, considérense muertos para efectos del pecado, pero vivos para Elohim en el Mashíaj Yahoshúa. (12) Así que no reine el pecado en su cuerpo mortal, de modo que obedezcan a sus malos deseos. (13) Ni tampoco ofrezcan sus miembros al pecado, como instrumentos de injusticia; sino ofrézcanse ustedes mismos a Elohim como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Elohim como instrumentos de justicia.". En el Mesías vivimos hoy eternamente, entre muchos "muertos". Por eso dijo el Mesías (en Juan 11:25, VIN): "Yahoshúa le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. (26) Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?”". Viviendo en el Mesías ya se posee vida eterna, tal como él mismo lo dio a entender (Juan 5:24, VIN): "En verdad, en verdad les digo que el que oye mi palabra y le cree al que me envió tiene vida eterna. El tal no va a juicio, sino que ha pasado de muerte a vida. (25) En verdad, en verdad les digo que viene el tiempo, y es ahora, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Elohim, y los que oigan vivirán.". No se refiere a muertos físicos, sino a "muertos" en vida por sus impurezas, porque no poseen la vida pura con fe que glorifica a YaHWéH. Y a esos "muertos" que creen al Mesías les da vida eterna antes de que mueran físicamente. 

¿Qué otra cosa debía hacer el sacerdote para la purificación? Dice el texto: "mandará degollar una de las aves sobre agua [máyim] fresca [jayím] en una vasija de barro". La palabra hebrea "jayím" puede traducirse también como natural, corriente. Pero literalmente significa "viva". ¿Y qué puede simbolizar "vasija de barro"? Pues nuestro débil cuerpo mortal. Entonces, el ave que muere representa al Mesías que muere para que los creyentes en él reciban el espíritu de santidad, como el "agua viva", cuando son sumergidos en su nombre. Por eso dijo el Mesías (en Juan 7:38, VIN): "El que crea en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior.". Y a la samaritana le dijo (en Juan 4:14, VIN): "Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna."

Nosotros, sin el Mesías, estábamos muertos, sin agua viva, impuros como con lepra, apartados del pueblo de YaHWéH. Pero al morir con él y creyendo en él, somos rociados por su sangre derramada, "siete veces", que simboliza la justificación para tener vida eterna. El ave que es mojada junto a los otros elementos con la sangre del ave sacrificada, simboliza que el Mesías tomó nuestra "lepra", cargó con "nuestras enfermedades" y con "nuestros pecados", y "Llevó el castigo que nos restauró, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.". Esto último se simboliza con la liberación del ave en el campo, ¡Bendito sea el que viene en el Nombre de YaHWéH! Entonces ocurre lo que dijo Shaúl (Pablo) en:


2Co.4:6 Porque el Elohim que mandó resplandecer la luz en las tinieblas es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para darnos la luz del conocimiento glorioso de Elohim en el rostro de Yahoshúa el Mashíaj. (7) Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia de este poder viene de Elohim, y no de nosotros. (VIN)

Así como el Mesías vió luz eterna luego de morir, también nosotros en el Mesías tenemos luz junto con el agua viva, pero aún como tesoro en "vasos de barro". ¿Qué significa esto? Que la purificación que mencionamos con las aves se puede entender como el proceso de toda la vida en la que uno debe purificarse también para liberarse de pecados. Porque nuestra debilidad carnal no nos deja disfrutar totalmente del tesoro que recibimos de YaHWéH en esta vida. Ese disfrute completo será para cuando regrese el Mesías y eternamente.

Se relata del Mesías cuando estuvo en el mundo:

Mat.8:1 Cuando bajó del monte, le siguió mucha gente. (2) Y vino un leproso y se postró ante él diciendo: “Maestro, si quieres, puedes limpiarme”. (3) Yahoshúa extendió la mano y lo tocó diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al instante quedó limpio de la lepra. (4) Entonces Yahoshúa le dijo: “Mira, no se lo digas a nadie; pero ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que mandó Mosheh, para testimonio a ellos”.. (VIN)

Aquí está la señal para los sacerdotes de que él era el Mesías, mandándole al sanado que cumpliera con los requerimiento de la Toráh (Ley), ya que estaba el Templo en pie y oficiaban los sacerdotes; y por esto muchos creyeron en él. Aquí está la prueba de lo que dijeron los rabinos en el Talmud, sobre que el Mesías sería llamado "el estudioso leproso". Y "estudioso" es porque nadie tuvo, como humano, mayor conocimiento que él, pues nadie tuvo una relación tan cercana con YaHWéH que él. Pongan atención que el leproso es limpiado, más que sanado de la lepra. ¿Limpio de qué? De sus pecados. Lo que significa que sus pecados son perdonados para que continúe el proceso de purificación creyendo en él, e imitándole. Esto es lo que enseña Isaías 53. Por eso le dijo a otro que había sanado (en Juan 5:14, VIN): "Después Yahoshúa lo halló en el Templo y le dijo: 'Mira, has quedado sano; no peques más, para que no te ocurra algo peor'" Y también le dijo a la mujer adúltera perdonada (Juan 8:10-11, VIN): "Entonces Yahoshúa se enderezó y le preguntó: 'Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?' Y ella dijo: 'Ninguno, Maestro'. Entonces Yahoshúa le dijo: 'Yo tampoco te condeno. Vete y en adelante no peques más'". De esto se trata la purificación del sacerdote en los tiempos antiguos, como leímos en el pasaje de Levítico; la persona purificada debía arrepentirse del pecado que la llevó a sufrir la lepra y comenzar a respetar los Mandamientos, que son muchos los violados con la maledicencia. Y en este caso, del Mesías como Sumo Sacerdote según el orden de Malki-Tsédek (Rey Justo), como explica Shaúl (Pablo) en Heb.cap.6 y 7, estos pasajes enseñan que la justificación que provee la fe en el Mesías debe ir acompañada por la obediencia a los Mandamientos de YaHWéH.


Gabriel.